En las últimas semanas, en Bolivia, se está produciendo un debate sobre si la categoría “mestizo” debe incluirse en el Censo Nacional de Población y Vivienda 2022.

Cualquier tipo de clasificación de la población en un país responde a la construcción de un discurso político-ideológico que sirve como instrumento útil en procesos de dominación, liberación, exclusión, integración, etc. de unos u otros sectores de población. Por ello, la creación de clasificaciones para dividir a los ciudadanos en tipos, no es nunca objetiva, ni neutral, ni mucho menos científica, aunque generalmente pretenda mostrase como tal.

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Veamos algunos casos ejemplificadores:

En el mundo entero, cuando Barack Obama llegó a la presidencia de los Estados Unidos, se anunció que se trataba del primer negro que había accedido a tal cargo. Cuando a Halle Berry se le otorgó el Óscar a la mejor actriz, se anunció también que era la primera mujer negra en ganar ese premio. El príncipe Harry de Inglaterra se emparejó con Meghan Markle, y muchos medios de comunicación anunciaron que un nieto de la reina Isabel mantenía relaciones amorosas con una joven actriz negra. Pero lo curioso es que, si estos personajes fueran categorizados racialmente dentro de culturas latinas y no anglosajonas, ni Barcak Obama seria negro, ni Halle Berry, ni Meghna Markle serían tenidas por negras, sino que serían personas mulatas, sencillamente porque todos ellos son hijos de parejas en las que se combinan personas de raza blanca y negra y tienen la misma proporción de negros que de blancos. Esto significa que, para la cultura anglosajona, en la relación entre blancos y negros, son negros todos aquellos que no son absolutamente blancos. Cualquiera que tenga algún antepasado negro, por lejano que sea y por poco que ello se le note en su aspecto corporal, será negro porque no es absolutamente blanco.

Si esta lógica de categorización étnica la trasladáramos a Bolivia, de tal manera que sólo fueran blancos aquellos que son absolutamente blancos y fueran indios todos aquellos que tuvieran algo de indio, por poco que fuese, Bolivia sería un país cercano al 100% de indios.

Si las lógicas de categorización son distintas es sencillamente porque las condiciones en las que los sectores dominantes ejercen su poder sobre los sectores dominados son distintas en EEUU y en Bolivia.

La categorización en EEUU se establece como una estrategia de exclusión de la población negra y de separación estricta entre la población negra y la blanca. Cualquier blanco o blanca que se mezcle con un negro o negra tendrá una descendencia que se considerará manchada y de menor nivel en la jerarquía de las razas de aquel país. En este sentido, es muy habitual ver en las películas y series norteamericanas como las parejas son negras o blancas y, en muy escasas ocasiones, aparece una pareja mixta.

Por otra parte, los partidos y movimientos nacional-nativistas de la derecha radical en Europa, defienden condiciones extremadamente restrictivas para que un inmigrante pueda acceder a la nacionalidad del país europeo en el que se instala. Estos partidos de derecha radical defienden que las condiciones de clasificación de los que son, por ejemplo, holandeses, franceses, alemanes o daneses estén definidas para que sólo los nativos de estos países puedan ser considerados como nacionales. Se trata de una estrategia de exclusión y dominación.

Un caso muy distinto es el de Cataluña, región que forma parte del Estado Español y con movimientos independentistas fuertes y activos. Esta región es un espacio de inmigración a donde han llegado y llegan millones de inmigrantes de otras regiones de España y de otros países, africanos, latinoamericanos, etc. Dado que en Cataluña ya hay una gran mezcla entre personas del país y llegados hace unas décadas, hay una estrategia de integración porque se desea que los inmigrantes y los hijos de inmigrantes se sientan catalanes lo antes posible pues cuantos más ciudadanos se sientan catalanes más fácil será diferenciarse de la identidad estrictamente española. Por ello las condiciones de integración son muy fáciles de cumplir y de manera informal y popular, durante décadas se ha dicho que “catalán es aquel que vive y trabaja en Cataluña”. Además, si el inmigrante aprende a hablar catalán su integración dentro del pueblo catalán será considerada total. En los hechos, los catalanes considerarán catalán a aquellos que se sientan catalanes, hayan nacido donde hayan nacido, y si aprenden a comunicarse en catalán. Otra cosa son las cuestiones legales que son mucho más complejas y que dependen del Estado Español.

En el caso de Bolivia la situación es bastante compleja. De hecho, se da una situación totalmente inversa a la que se da en EEUU. Como ya comentamos, si en EEUU para ser considerado negro las condiciones son muy débiles y sólo es necesario tener algún antepasado negro; en Bolivia, para ser considerado indio las condiciones son extremadamente exigentes de tal manera que sólo es considerado indio aquel que es absolutamente indio, tanto en relación a sus antepasados, como a su cultura, su forma de vida, su actividad laboral, su hábitat, su patrimonio, su lengua, etc. Cualquier pequeño detalle que no sea considerado indio hace que la persona en cuestión ya pase a no indio y, en consecuencia, a mestizo. Tal como indicamos, si se aplicase el mismo criterio que en EEUU se utiliza con los negros, casi toda la población boliviana sería india, pero naturalmente los sectores sociales altos y medios e incluso sectores populares con aspiraciones de ascenso social no quieren identificarse como indios y por ello se establecen condiciones laxas para que todo el que quiera pueda escapar de la indianidad.

Esta situación es muy común a la de muchos países latinoamericanos, pero además en Bolivia se produce un fenómeno peculiar y es que en el país existe un gran porcentaje de indios que disputa el poder del estado a la clase criolla dominante. Ante este reto, las clases criollas altas y medias han decidido hacer desaparecer al contrincante por la vía estadística y han iniciado un proceso de dilución de las categorías étnicas y culturales para abocarlas al magma del mestizaje. Las élites tradicionales bolivianas han llegado a la conclusión de que, si las relaciones de dominación fundadas en categorías étnicas y culturales se están volviendo en contra, será mucho mejor neutralizar este frente del conflicto y desplazar definitivamente las relaciones de dominación hacia las diferencias socio-económicas entre los distintos sectores de la población boliviana.  Por ello, pretenden obtener un porcentaje alto de ciudadanos que se declaran mestizos para reducir estadísticamente y simbólicamente la presencia del enemigo indio. Pero es una pura estrategia coyuntural porque, de hecho, el racismo contra los indios, incluidos, especialmente, todos aquellos indios que se declaren mestizos, continuará existiendo entre amplios colectivos criollos que se identifican a sí mismos como blancos.

Los políticos, intelectuales y periodistas que reivindican la inclusión de la categoría “mestizo” en las encuetas para el Censo, lo hacen apelando al argumento de que todos en el fondo somos mestizos y que no existen pueblos étnica o culturalmente puros. Pero este argumento es una banalidad absoluta y por ello un insulto a la inteligencia. Naturalmente que todos los humanos somos mestizos pues en nuestras raíces se entremezclan etnias y culturas diferentes. Pero esto es tan general que finalmente no significa nada. Dada esta premisa, no podríamos hablar de mongoles, escandinavos, anglosajones, chinos de etnia han, tibetanos, armenios, kurdos, japoneses o persas ¡Diremos que todos son mestizos y ya está! Lo cierto es que, aunque en el origen de todos esos pueblos y culturas haya un mestizaje y se sigan viendo influidos por otras culturas, todos estos pueblos son producto de siglos y siglos de sedimentación étnica y cultural y poseen sus propias identidades que, en la mayoría de los casos, quieren preservar.

Realmente el argumento es ingenioso y, si se copiara en el resto del mundo, nos podemos imaginar, por ejemplo, a los turcos apelando a que no entienden por qué los kurdos luchan por sus derechos como pueblo, porque al fin y al cabo todos somos mestizos. Y lo mismo dirían los chinos Han a los Uigures, los israelíes a los palestinos, los marroquís a los saharauis, los rusos a los chechenos o a los ucranianos, etc. Y así tendremos la mayor contribución de la derecha boliviana a la cultura universal.

Cuando las élites criollas bolivianas apelan al mestizaje, lo único que pretenden es eliminar del país las identidades que no sean la suya propia, para que esta se convierta en definitivamente dominante y los sectores de población dominados no dispongan de una identidad propia en la que reconocerse como colectivos empoderados para defender sus derechos, su libertad, su dignidad y la obligación que tienen los demás de respetarles y no quitarles lo que es suyo, el fruto de su trabajo y de su historia.

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