Hace cincuenta años el 5 de diciembre de 1967, a pocos meses de su muerte el 11 de mayo de 1968, Sergio Almaraz Paz, el más grande inspirador de la Izquierda Nacional en Bolivia, definió en su intervención en el Foro del Gas y del Petróleo realizado en la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba, que “el mayor peligro para Bolivia es la Gulf Oil Company -empresa norteamericana de hidrocarburos- y que el gas representa para el país tanto como el estaño” y que “la única solución era luchar por la nacionalización del petróleo porque los bolivianos no somos indignos, pues se trata de dar batalla por la defensa de nuestra soberanía”.

A partir de esa recuperación del gas por el Estado y la cuantificación de mayores reservas, decía, “es  posible pensar en la industria petroquímica en una primera etapa con la producción de fertilizantes y explosivos” y de asegurar los mercados de Argentina y Brasil frente al proyecto de la Gulf de controlar y explotar el gas por treinta y cinco años, levantar la reservas, construir el gasoducto a la Argentina, controlar este mercado y exportar, vía Chile, hacia California, dejando a Bolivia fuera del negocio.

“Ha llegado en la vida nacional un momento tal en que tenemos que pensar todos en encontrar la forma efectiva y práctica de nacionalizar nuestro propio gobierno”, sentenciaba Sergio Almaraz. Casi dieciocho meses después del fallecimiento del patriota, cuando él tenía 40 años, se producía el 17 de octubre de 1969 la nacionalización de la Gulf por decisión del gobierno del Gral. Alfredo Ovando Candia y su Ministro de Energía Marcelo Quiroga Santa Cruz.

En un último reportaje realizado por el periodista Alfredo Medrano, Sergio Almaraz, a tiempo de reconocerse como marxista y revolucionario, afirmaba que “no existe diferencia cultural alguna, desde el punto de vista de la conciencia, en ser marxista y nacionalista” y que “el nacionalismo es la gran herramienta para la defensa de nuestros países”, asumiendo así una postura antiimperialista para que los pueblos consigan su liberación de los yugos de la dependencia.

La vinculación entre defensa de los recursos naturales y la industrialización de los mismos, junto a la recuperación de la dignidad y la soberanía nacionales con la necesidad de “nacionalizar nuestro propio gobierno” y derrotar a la “nueva rosca” y al imperialismo, representan un legado señalado por Almaraz para concebir las posibilidades de un proceso de liberación que abra las perspectivas socialistas.

Los tres libros fundamentales escritos por Sergio Almaraz son Petróleo en Bolivia, El poder y la caída –dedicado a Adolfo Perelman- y Réquiem para una República y, junto a estos, ha dejado una gran  cantidad de ensayos y artículos de fuerte vigencia histórica.

René Zavaleta, durante el sepelio de Almaraz, expresaba su proclama “porque Bolivia, que hoy no parece sino la patria de la Gulf, vuelva a ser un día la patria de Sergio Almaraz” y luego en un ensayo de homenaje escribía “el nombre de Sergio Almaraz se ha convertido en un lugar de tránsito en la actual Bolivia bonapartista del Gral. Ovando, especialmente tras la nacionalización de la Gulf, empresa que fue el peor enemigo que tuvo  Almaraz viviente y cuyos yacimientos reconquistados son, en efecto, el símbolo material de su pensamiento, de su trabajo y de sus difíciles días, que transcurrieron en la edad de la derrota de la Revolución Nacional”