El problema surgido con la empresa LaMia (la caída del avión, la muerte de pasajeros) y la publicación en prensa escrita, señalándose que dicha empresa funcionaba con un patrimonio  de Bs. 114. 900 (equivalente a 16.509 dólares) refleja el cuestionamiento, si una empresa de servicio aéreo, de este estilo, realmente puede funcionar con el patrimonio señalado.

La respuesta es negativa y se atribuye a una sub-valoración en sus activos intangibles (derechos y concesiones) ajeno a lo observado físicamente. Dentro de la teoría del capital intelectual, existen tres factores de explicación: 1) el capital humano (el saber hacer, el saber volar); 2) el capital estructural (estrategias, procedimientos internos y rutinas); 3) el capital relacional (los vínculos y redes para poder obtener un beneficio, el cual es restringido a pocos).

La fundamentación de la presente nota, se basa en el capital relacional interpretada como la valoración de la firma derivada de sus relaciones inter-personales con agentes externos o inclusive con canales de mercado (clientes, asociaciones, etc.): ¿cuál es el valor de tener una licencia indefinida para realizar operaciones áreas?; ¿cuál es el valor de vincularse con autoridades de regulación?; ¿cuál es el valor de relacionarse con gremios o clientes exclusivos?

La valoración del capital relacional depende del flujo de negocios o ganancias esperadas futuras a raíz de concesiones especiales. En suma, el capital relacional es un factor de explicación relevante por el cual funcionaba la empresa LaMia, más allá del patrimonio contable registrado.