La trascendencia histórica de Evo Morales Ayma

Eduardo Paz Rada

Publicado el: 8 noviembre, 2020 9 min.    + -   

¿Por qué la amplia divulgación mediática de discursos políticos, comentarios de radio y televisión,  notas de prensa, análisis y opiniones en redes sociales,  todos ellos procedentes de los sectores dominados por el colonialismo mental y la dependencia de intereses de las oligarquías y el imperialismo, se ensañan contra Evo Morales Ayma?, ¿por qué los marginados de la tierra, los humildes de las regiones más pobres y postergadas de Bolivia, las mujeres sencillas del pueblo, los indígenas, los trabajadores, los mineros, los campesinos  y los y las jóvenes que buscan un mejor horizonte, en suma, las mayorías subalternas y convertidas en sujetos políticos y culturales, reivindican y luchan y se identifican con Evo Morales Ayma? y ¿por qué la lucha de clases y la lucha nacional-popular de liberación en Bolivia se concentran en la figura emblemática de Evo Morales Ayma?.

No son preguntas inocentes y tienen una carga u horizonte político definido, identificado y comprometido con el destino de la patria y el pueblo, sin embargo representan los aspectos centrales de las contradicciones sociales y políticas que atraviesa Bolivia en la actual coyuntura y representan, al mismo tiempo, las luchas históricas anticoloniales y antiimperialistas del pueblo boliviano por existir soberana y dignamente y por su independencia y emancipación nacional.

Durante los últimos años y especialmente en los últimos meses se viene implementado una campaña mediática nacional e internacional con el objetivo de debilitar o destruir la figura del líder boliviano y latinoamericano.

EL GOLPE DE ESTADO

El golpe de estado contra el gobierno democrático, nacional y antiimperialista del MAS de noviembre de 2019 en Bolivia, instrumentado por el imperialismo y ejecutado por sectores de mando de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, Comités Cívicos dependientes de las oligarquías locales, dirigentes políticos conservadores y neoliberales, jerarquía de las iglesia católica y de otras iglesias evangélicas, el apoyo de sectores de clase media y acomodada de las ciudades y el papel del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, desató el linchamiento de Evo Morales, coordinado por la cadena internacional CNN, canales, radios, agencias de noticias y periódicos locales que lo identificaban como “autor de fraude electoral”, “terrorista y sedicioso” o “pedófilo” y a sus seguidores como “salvajes”, “hordas”, “inhumanos” o “incivilizados”.

¿Por qué ese ensañamiento? Porque Evo Morales Ayma ha articulado y construido, como caudillo nacional, como lo fueron Tupac Katari, Andrés de Santa Cruz, Manuel Isidoro Belzu, Germán Busch, Gualberto Villarroel, Victor Paz Estenssoro del 1952 o Juan José Torres, un proyecto histórico social, cultural, nacional, popular y antiimperialista exitoso.

Con dignidad y soberanía ha impulsado el desarrollo nacional con la recuperación y potenciamiento del Estado Nacional, el mercado interno, la industrialización de los recursos naturales, el crecimiento sostenido de la economía y la reducción de la pobreza y la extrema pobreza, la redistribución de la riqueza y ha sido protagonista de la estratégica integración emancipadora de América Latina y el Caribe en la construcción de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Con los comandantes bolivarianos Hugo Chavez y Fidel Castro, con el líder obrero y líder popular Lula Da Silva, con Nestor Kirchner de tradición peronista, con Rafael Correa y con Daniel Ortega de la revolución sandinista hicieron un frente común para enfrentar el poder hegemónico de Washington.

¿Por qué el Movimiento Al Socialismo (MAS) ha ganado sucesivamente las elecciones generales y ha transformado la democracia liberal, únicamente electoral, en una democracia de alta intensidad en lo cultural, social, económico y político? Porque ha sabido generar y establecer tejidos para forjar un movimiento nacional y popular en todos los sectores sociales y en todas las regiones de la diversidad del país con un programa revolucionario nacionalista y antiimperialista y con el protagonismo de los más sencillos de la Bolivia profunda como ministros, asambleístas, parlamentarios y administradores estatales: mujeres pobres del campo y la ciudad, trabajadores de distintos sectores, indígenas, jóvenes hombres y mujeres, dirigentes vecinales o intelectuales y profesionales en puestos de decisión política. No son casualidad los triunfos electorales conseguidos 53% en 2005, 64% en 2009, 61% en 2014, 47% en 2019 y 55% en 2020.

EL MOVIMIENTO NACIONAL PATRIOTICO

Morales Ayma ha tenido la capacidad y el tino de desarrollar un amplio movimiento nacional patriótico a lo largo de los últimos treinta años, con limitaciones y aciertos en los aspectos fundamentales de la lucha de la semicolonia contra el imperialismo norteamericano, articulando fuerzas de los movimientos populares: los cocaleros,  colonizadores, campesinos y mujeres en su enfrentamiento con las políticas erradicadoras de la hoja de coca, primero, luego con las remozadas organizaciones indígenas de occidente y oriente del país que emergieron con la lucha por el territorio y contra el colonialismo de quinientos años, después con los movimientos urbano populares de las juntas vecinales y, finalmente, con la Central Obrera Boliviana (COB) que reúne históricamente a los sindicatos de Bolivia.

Forjó, desde la tradición comunitaria indígena y revolucionaria obrera y campesina, el Instrumento Político de la Soberanía de los Pueblos (IPSP) convertido en el Movimiento Al Socialismo (MAS), el mismo que se fue potenciando en la resistencia al neoliberalismo incorporando las tradiciones nacionalistas y patrióticas de Conciencia de Patria (CONDEPA) en la perspectiva nacional-popular y las del indigenismo, el marxismo y el katarismo, produciendo una síntesis socialista y comunitaria.

La rebelión popular de octubre de 2003, que expulsó violentamente a la partidocracia del neoliberalismo, fijó la agenda histórica del siglo XXI: Nacionalización de los hidrocarburos controlados por las transnacionales, industrialización independiente y realización de la Asamblea Constituyente que transforme el orden político institucional colonial y dependiente.

INDEPENDENCIA Y SOBERANIA NACIONALES

Después de solamente cuatro meses de asumir la presidencia de Bolivia, el primero de mayo, día de los trabajadores, el gobierno de Evo Morales Ayma, con su Ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, ejecutó la nacionalización de los hidrocarburos con el Decreto 28701 “Héroes del Chaco”, como reconocimiento a los soldados bolivianos que defendieron el petróleo y forjaron la identidad nacional, recuperando los recursos naturales estratégicos más importantes del país (gas y petróleo) y los millonarios excedentes que generaba para utilizarlos en la recuperación económica, la industrialización interna y la redistribución social de la riqueza.

Luego se realizaron las acciones de recuperación de empresas estatales enajenadas, la industrialización del litio, del hierro y el fomento de las actividades productivas y manufactureras dando un salto las actividades comerciales y de servicios, generando un impulso al mercado interno y reduciendo los niveles de dependencia y, al mismo tiempo, fortaleciendo el Estado Nacional como eje de desarrollo del nuevo modelo económico social productivo comunitario que permitió el crecimiento económico promedio anual de 5% del PIB de 2006 a 2019.

En la lucha de defensa del proceso de liberación enfrentó la conspiración oligárquico-imperialista de septiembre de 2008 que obligó al gobierno del MAS a enfrentar los intentos federalistas y separatistas del oriente y la expulsión del embajador de Estados Unidos en La Paz, Philip Golberg, por injerencia en asuntos internos, medida de alta trascendencia histórica y simbólica. Setenta años después se actualizaba en Bolivia la disyuntiva Braden o Perón con la de Morales o Golberg.

RECUPERACIÓN DE LA DEMOCRACIA Y DEL PROCESO DE LIBERACIÓN

Luego del Golpe de Estado del pasado año, ante las amenazas contra su vida, Evo Morales tuvo que salir de urgencia hacia México y después a Argentina, auxiliado por los presidentes Manuel Lopez Obrador de México y Alberto Fernandez de Argentina, país desde el que coordinó la resistencia al gobierno de facto y la estrategia electoral. Ante los intentos de continuismo del régimen y la postergación sucesiva de las elecciones, en agosto pasado el pueblo boliviano a la cabeza de los sindicatos de la COB y los movimientos populares del Pacto de Unidad (PU), con masivas  movilizaciones, paros y bloqueos, consiguió imponer la fecha improrrogable del 18 de octubre de 2020 para la votación.

Los candidatos ganadores del MAS en los comicios con el apoyo de 3.3 millones de votos, el 55% del padrón electoral, Luis Arce y David Choquehuanca serán posesionados como presidente y vicepresidente del Estado Plurinacional el próximo 8 de noviembre y se considera que serán los artífices de la recuperación de la democracia integral y de un  nuevo impulso al proceso de liberación nacional. Durante el gobierno de Evo Morales, Arce fue Ministro de Economía y Finanzas y  Choquehuanca el Ministro de Relaciones Exteriores, habiendo conseguido resultados sobresalientes en su gestión con la política económica y el crecimiento sostenido y la proyección internacional y de integración soberana de Bolivia durante el periodo 2006-2019.

Las campañas mediáticas y de redes virtuales colonizadas culturalmente han acentuado en las últimas semanas la consigna de separación entre el triunfo electoral del MAS con su presidente y vicepresidente, Luis Arce y David Choquehuanca, de la figura de Evo Morales Ayma, Jefe del MAS y también Jefe de Campaña, con el objetivo de inventar distancia o contradicciones. La respuesta a estas campañas es la fuerte unidad del pueblo boliviano en su lucha nacional antiimperialista y en la construcción del proyecto nacional-popular.

Eduardo Paz Rada

Eduardo Paz Rada es Licenciado en Sociología de la UMSA (Bolivia) y Maestro en Ciencia Política de la FLACSO (México). Docente Titular de la Carrera de Sociología de la UMSA, Profesor Invitado en la Universidad Nacional de Valparaíso, la Universidad de Buenos Aires UBA, la Universidad Rural de Rio de Janeiro y la Escuela Florestan Fernandez de Brasil ENFF. Escribe en Revistas de Bolivia, Argentina, Brasil y Venezuela. Actualmente es Director de la Carrera de Sociología de la UMSA y Co-Director de la Revista Virtual Patria Grande.

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