Tiempos muy difíciles

Rodolfo Faggioni

Publicado el: 4 julio, 2019 2 min. + - Imprimir

Vivimos tiempos muy difíciles: escuchar las noticias de la televisión y leer los periódicos nos lleva a conocimiento de hechos que no nos gustaría que sucedieran; el crimen organizado dispara a las personas como si estuvieran en un juego macabro y, a veces, los inocentes son culpables solo de haberse encontrado en el lugar equivocado en el momento equivocado. Esposos, novios, amantes matan a sus mujeres porque las consideran como una propiedad y creen que su vida no tiene valor. Violaciones, asaltos, pandillas de matones menores acosan vandalismo. Manejan armas con la facilidad de los vaqueros. La naturaleza, ofendida por la idiotez y la irresponsabilidad de los hombres, se rebela y derrama sobre el planeta lluvias torrenciales que inundan ciudades, pueblos, plantaciones. Lagos, mares y ríos sufren de contaminación imprudente. Los recursos naturales están disminuyendo rápidamente, miles de especies animales están en peligro de extinción, el clima enloquecido pone en riesgo la salud humana: guerras, epidemias, efecto invernadero, deforestación, el consumismo desenfrenado hacen el resto.

Y, como si esto no fuera suficiente, ahora prevalece el relativismo generalizado, denunciado repetivamente por Benedicto XVI como el gran mal de la humanidad de nuestro tiempo. Nos hemos vuelto demasiado egoístas para pensar en las necesidades de los demás. Como la imagen angustiosa que ha dado la vuelta la mundo, en la que se ve el cuerpo de un joven emigrante salvadoreño y de su hijita de apenas dos años ahogados en las orillas del Rio Grande y que ha impactado negativamente en todo el mundo, no durará mucho en nuestra mente.

¿Que mundo estamos dejando a las futuras generaciones? Ciertamente no el mejor posible. Entonces reaparece la dramática pregunta de siempre, ¿Qué hacer?.

A este punto todo lo que queda es centrarse en los jóvenes, en la escuela, en la educación cívica, comenzando por la Historia de nuestra querida BOLIVIA, compuesta por hombres y mujeres de tal profundidad intelectual que sirvan de ejemplo y enseñen a la posteridad nuestra amada Patria.

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