El ahorro doméstico en Bolivia es anormal

Roger Alejandro Banegas Rivero

El ahorro doméstico está conformado por el ahorro de las familias, de las empresas y del gobierno; ante ello, el cuestionamiento principal se centra sobre la condición de un comportamiento normal.

Para definir que es normal y que es no normal o anormal, se brindará una analogía con la temperatura del ser humano, misma que debe estar alrededor del 37 grados Celsius, cuyo promedio deberá fluctuar entre los 36.3 y 37.1 grados.

En tal sentido, si una persona presenta una temperatura por encima del umbral presentará fiebre (Ej. 38 °C), o si presenta una temperatura inferior podrá evidenciar hipotermia (Ej. 34 °C).

En la vida común y corriente se tiende en asociar lo normal con lo cotidiano, habitual o común, muchas veces de forma subjetiva; sin embargo, para este caso se considera desde una concepción estadística, por tanto, anormal no se atribuye a un comportamiento condenable, simplemente que es diferente y no gira alrededor de parámetros promedios o de rangos establecidos.

Por tanto, dicha condición estadística de normalidad no se cumple en el ahorro doméstico, como porcentaje del tamaño de la economía, llamado Producto Interno Bruto (PIB).

Es así que el ahorro doméstico no es una constante a lo largo del tiempo, sino que presenta rumbos y tendencias en función de períodos específicos: al alza durante fases de crecimiento (1999-2008); períodos de caídas durante mayor ralentización económica (2014-2018).

Más aún si se exploran el porqué los cambios abruptos en el ahorro doméstico son anormales, se pueden identificar la presencia de valores atípicos, mismos que son distintos de sus valores referenciales: variaciones negativas en el 2015 (-40%) y el 2009 (-32%), interpretado como los efectos de los shocks negativos en los precios del petróleo; así como por fuentes de desaceleración interna (-18% en 1999).
La importancia del ahorro doméstico o shock de liquidez, se centra en su rol como un factor determinante sobre el nivel de la inversión y el crecimiento económico del país (en dinámica presente y futura).

En definitiva, el ahorro doméstico es anormal en su comportamiento y refleja la vulnerabilidad de la economía boliviana (exposición en shocks externos), como el efecto por los precios del petróleo o de las materias primas. Finalmente, el ahorro doméstico en Bolivia vislumbra una inercia con tendencia a la baja en los próximos cinco años (2019-2024).

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