La ira de Francisco

Publicado el: 11 marzo, 2019 3 min.    + -   

El director del matutino de la Santa Sede “L’Osservatore Romano” recuerda el episodio de San Tomás, en el Evangelio de Juan, Los apóstoles casi no lo reconocieron, a Cristo que no era más un Dios encarnado porque después de la crucifixión, se había transfigurado. Uno de los doce Apóstoles, Tomás, no estaba cuando apareció para saludarlos antes de tenerlos con él en el cielo, Gesús se había reencarnado nuevamente y le dijeron a Tomás: “Vimos al Señor” él les repondió: “No creere hasta cuando no vea la marca de los clavos en sus manos, meta mis dedos en el lugar de los clavos y palpe la herida del costado”. Cuando lo vió, Tomás tenía algunas dudas sobre la imágen que tenía ante él y le pidió al Señor tocar la herida de lanza causada por un guardia romano en su costado mientras agonizaba en la cruz. Cristo se le acercó y le dijo: “Tomás, ven acá, mira mis manos, extiende tu mano y palpa mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”. Tomás exclamó: “Tú eres mi Señor. Y eres mi Dios”.

Este recuerdo se ha convertido válido en la cumbre histórica convocada por el papa Francisco, el Sinodo de los 190 Obispos Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo católico. El cardenal filipino Luis Antonio Tagle, abriendo el debate sobre la dolorosa cuestión de la protección de los menores, dijo que nadie puede decir “Tú eres mi Señor y eres mi Dios” la más fuerte afirmación de fe de todo el Evangelio, si no se tiene el valor de mirar y tocar las heridas de Cristo. Quien por miedo cierra los ojos ante las heridas, no puede reclamar el derecho de ser enviado a proclamar el Evangelio. Y las heridas de Cristo coinciden con las de los hombres, con las pequeñas víctimas de la violencia. Y ha precisado que la Iglesia Católica ha dado un paso hacia atrás y se inclina con respeto al mal que ha hecho y deliberadamente se rebaja de su nivel normal para mostrar públicamente lo que siente: el dolor por lo que han cometido algunos de sus miembros.

En el “L’Osservatore Romano” se indica el misterio de la encarnación de Cristo. Dios que dá un paso hacia atrás convirtiéndose en hombre, asumiendo la naturaleza humana. Esto es lo que está haciendo ahora la Iglesia Católica y lo que han pedido los creyentes fieles a Jesús, y hacerlo siempre, sobretodo hoy, ante los menores que han sufrido abusos y claman justicia. Esto es lo que está sucediendo y es Francisco el primero en incitar a la Iglesia que él dirige, que toquen las heridas inflingidas por algunos de sus miembros y sientan el dolor extremamente profundo que han ocasionado.

Esta es otra de las iniciativas del Papa Francisco que revela con extremo dolor lo que ha sucedido en el clero. Francisco ha demostrado lo que se había intuido: no castigar a los culpables con una simple condena, más bién, que toda la Iglesia sinta ese dolor como algo proprio erradicando para siempre este doloroso escándalo.

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