Cuando solamente falta la emisión del fallo final del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, prevista para los últimos meses del presente año, sobre la demanda boliviana en sentido de que el gobierno chileno debe dialogar y negociar una salida soberana al océano Pacifico, las conclusiones del proceso desarrollado hasta ahora permiten asegurar que la delegación boliviana ha conseguido un triunfo legal internacional, el reconocimiento de la legitimidad del derecho boliviano y la solidaridad de varias instancias y organismos intergubernamentales y de gobiernos con la causa marítima.

La presencia del presidente Evo Morales a la cabeza de un conjunto de profesionales abogados nacionales y extranjeros, diplomáticos, exministros, ex autoridades, gobernadores y alcaldes, dirigentes sindicales y de organizaciones sociales fue la señal más clara de la unidad nacional en torno a un tema estratégico de la existencia del país y que tiene como origen la invasión militar anglo-chilena a las costas del litoral boliviano ricas en guano y salitre en 1879.

Ese consenso está relacionado directamente con las posiciones adoptadas por el pueblo boliviano, sin ninguna distinción, que no solamente ha seguido atentamente el Proceso de La Haya, sino que ha sido protagonista de los actos de masas más importantes de los últimos años reafirmando el espíritu patriótico y nacionalista y profundizando la conciencia histórica de la identidad, dignidad y soberanía nacionales.

El desplazamiento de casi doscientos kilómetros de la bandera del mar con casi doscientas mil personas movilizadas; los actos, desfiles, homenajes del 23 de marzo con más de siete millones de bolivianos y bolivianas; las reuniones masivas en varias capitales de Europa y América; y las concentraciones en plazas para seguir por televisión los argumentos legales y aplaudir a los abogados de la causa marítima son la manifestación de la férrea unidad conseguida.

En relación a Chile, por una parte, sectores importantes de intelectuales, sindicalistas y del pueblo han manifestado su solidaridad con la causa boliviana e, inclusive, durante la visita de Evo Morales a la asunción presidencial de Sebastián Piñera, las muestras de solidaridad han sido evidentes y, por otra parte, dirigentes políticos y parlamentarios han hecho conocer la necesidad de encontrar una solución negociada sobre la base de un intercambio de territorios entre los dos países, dejando en una situación delicada a los sectores de la oligarquía económica y política que mantienen una posición inflexible ante la situación.

Esto se advirtió en la presentación de los alegatos de los representantes chilenos en La Haya cuando manifestaron que no existe la posibilidad de generar un ambiente de diálogo y negando que las diversas manifestaciones de ministros, autoridades y presidentes chilenos, durante los últimos cien años, de solucionar la mediterraneidad boliviana signifiquen compromisos legales internacionales.

La solidaridad de pueblos y gobiernos de América Latina y el Caribe con la causa boliviana es parte del gran proyecto de la integración regional y de unidad de la Patria Grande que tiene como uno de sus principios la solución de injusticias históricas entre países hermanos.