Una crítica a García desde Marx (Segunda Parte)

Guillermo Lora Escobar ¿vs? Álvaro García Linera

Jhonny Lazo Zubieta

Publicado el: 3 abril, 2018 45 min. + - Imprimir

El texto, es la segunda parte del artículo “La miseria conceptual marxista en Álvaro García Linera”. En la Introducción al cuaderno de Kovalevsky, García,  acusa a Guillermo Lora: “… a su vez, Guillermo Lora, del que se puede decir que hasta ahora no ha logrado conocer el marxismo, y mucho menos entenderlo, prefiere rechazar el término “socialista” para las sociedades precolombinas, y se limita a usar “pre-capitalistas, lo que demuestra su ignorancia y total confusión al respecto”[1].

No hace falta defender al fundador del trotskismo y teórico marxista de Bolivia. Toda su producción intelectual demuestra que, quizá, es (fue) quien mejor comprendió a Marx en América Latina. Guillermo Lora, escribe, Raúl Prada Alcoreza “… historiador, “ideólogo”, militante del Partido Obrero Revolucionario (POR)… Pues este historiador del movimiento obrero y militante marxista ha dejado huellas hendidas en la memoria de luchas del proletariado boliviano. Quizás el papel más destacado lo haya cumplido en la elaboración de la Tesis de Pulacayo; tesis de transición, en la perspectiva de la revolución permanente[2].

La clase obrera, los campesinos, la juventud boliviana y todos los que estamos en esta vereda de la política, seamos trotskistas o no, tenemos mucho que aprender de los aciertos y errores del que fue el principal dirigente y teórico del Partido Obrero Revolucionario. Cómo se dijo toda su producción intelectual y su vida dedicada a la revolución, como el viejo Marx, basta y sobra para refutar a García Linera, que lanza semejante exabrupto; sin, ninguna autoridad intelectual y moral. Sin embargo…

Amalia González Riveros escribe un muy interesante artículo: “García Linera, Lora, Marx, Kovalewsky (…y Marof)”[3], en el artículo se lee: “La competencia es, sobre todo, desigual: el vivo contra el muerto; el representante de los que detentan el poder, contra el eterno representante de los desposeídos. A García Linera le incomoda la presencia intangible de Guillermo Lora, que todavía detente el título postmortem de ser la primera figura del marxismo nacional: hasta ahora no ha logrado conocer el marxismo sentencia[4].

A García, le abruma que Lora le haya dedicado su vida entera a la revolución socialista “… y además que no lo haya hecho desde los lujos del palacio de gobierno, los edecanes, los autos oficiales y la imprenta estatal al servicio de su gloria, sino desde el sacrificio y el alineamiento radical con los que menos tienen[5]. El vicepresidente de Bolivia, parece que no leyó “… la monumental Historia del Movimiento Obrero boliviano y decenas y decenas de artículos políticos y de divulgación, ni tampoco su contribución fundamental a hitos del movimiento proletario boliviano como la Tesis de Pulacayo. No importa, Lora no entiende el marxismo, ese marxismo que García Linera supone que él (y) sólo él, puede interpretar en Bolivia con firmeza y precisión. García Linera quiere ser el Primer Marxista de la Nación y le disgusta que Lora, desde su tumba, aún pretenda arrebatarle el título[6].

A García Linera, le exaspera, especialmente, porque Lora es un marxista duro, nada refinado (como lo fue Marx) y no adorna sus escritos con rosas y flores; tampoco tiene los floridos recursos intelectuales que Álvaro García Linera cree poseer. Nos referimos a la inteligencia que cree tener. “Todavía a Zavaleta (también manierista e intelectualmente amanerado) Linera podría disculparle la competencia (aunque tampoco lo cree a su altura) pero al trotskista de Uncía, nunca”. Concluye Amalia González Riveros.

Antes de entrar al tema propuesto, permítaseme un ejemplo para diferenciar la rigurosidad conceptual del gran teórico y militante marxista Guillermo Lora Escobar y el diletantismo pequeño burgués de Álvaro García Linera.

Guillermo Lora, define y caracteriza al Estado: “El Estado feudal-burgués se justifica como un organismo de violencia para mantener los privilegios del gamonal y del capitalista… (Y aclara) El Estado es un poderoso instrumento que posee la clase dominante para aplastar a su adversaria”[7].

Definición rigurosa y precisa; sin flores, sin adornos ni adjetivos recargados. Porque, una definición es un enunciado breve, donde se describe de manera clara y precisa el significado y las características de una palabra o expresión[8].

Ahora, recordemos la definición de Estado de García Linera, citada en la primera parte del presente artículo:

 “… el Estado es la perpetuación y la constante condensación de la contradicción entre la materialidad y la idealidad de la acción política, contradicción que busca ser superada parcialmente mediante la conversión de la idealidad como un momento de la materialidad (la legitimidad como garante de la dominación política) y la materialidad como momento del despliegue de la idealidad (decisiones de gobierno que devienen en acciones, de gobierno también, de efecto social general). Retomando las características de estos tres componentes estructurales de la relación estatal y esos tres “ladrillos”  básicos de su composición intentemos acercarnos ahora  algunos elementos del Estado en transición o momentos  de revolución política de las sociedades”[9].

Falta absoluta de rigor conceptual. Un Malabarismo de palabras innecesario; que, en vez de aclarar confunde o vuelve obscuro el concepto. Sabemos los bolivianos, que Álvaro García Linera está en campaña electoral los 365 días del año. Sabemos, también, que para una permanente campaña electoral se requiere un notable esfuerzo intelectual y físico. Pero, “hablar sin decir nada es mentir”, y es eso lo que hace García; en todos sus libros. Y que además, son repeticiones con otros títulos. La cita sobre el Estado de García Linera, además de falta de rigor conceptual, demuestra una orfandad ideológica y política infinita. García, “escribe mucho”, sin “decir nada”. Y tiene la insolencia de acusar a Guillermo Lora, el más prolífico escritor boliviano.

En la primera parte del artículo, mostraremos el contexto desde donde García, critica a Guillermo Lora. En un segundo momento, analizaremos la Introducción al Cuaderno de Kovalevsky, que escribe el vicepresidente de los bolivianos. Luego comentaremos sus conceptos sobre el Estado, la Revolución y Democracia a la luz de los mismos conceptos en Marx. Donde se observa que García puede considerarse cualquier cosa, menos marxista.

El contexto de la crítica de Álvaro García Linera a Guillermo Lora.-

El contexto, desde donde acusa el vicepresidente de Bolivia a Guillermo Lora; se dio, cuando escribía la Introducción al cuaderno de Kovalevsky. Donde señala que marxistas como Lora “restan al proletariado la fuerza esencial, el campesino”. Porque Marx vio en las sociedades ancestrales “…la clave y la posibilidad de la revolución socialista”. También, “Marx tomó nota de esta característica revolucionaria de la comunidad campesina”. Entonces según García Linera, para Marx: “…la comunidad ancestral… (es) capaz de promover levantamientos generales en contra del régimen capitalista, esto es, en tanto las masas comunitarias lleven a cabo una guerra revolucionaria como parte fundante de la Revolución Socialista comunitario”. En suma – según García – “Estas condiciones revolucionarias previstas por Marx hace ya cien años son las que, en la actualidad, comienzan a despuntar con gigantesca fuerza en la lucha y en los preparativos revolucionarios de comunarios y proletarios del país y el continente[10].

Insólito, García Linera, le cambió de sujeto revolucionaria a Marx; sin rubor alguno y rosado de felicidad. Sin haber mostrado ningún análisis que respalde su enunciación. Sin habernos expuesto ninguna cita de Marx de Engels o de Lenin. La revolución socialista, en toda la teoría de Marx, se basa en el principio primordial “… que la emancipación de la clase obrera debe ser obra de los obreros mismos; que la lucha por la emancipación de la clase obrera (es) por el establecimiento  de derechos y deberes iguales y por la abolición de todo privilegio de clase”[11]. Marx mantuvo esta perspectiva durante los más de cuarenta años de actividad política socialista.

En 1848 escribe: “Esta organización del proletariado en clase y, por tanto, en partido político, vuelve sin cesar a ser socavada por la competencia entre los propios obreros. Pero resurge, y siempre más fuerte, más firme, más potente[12]. Distinguiéndose de aquellos que invocaban a príncipes, a gobernantes o empresarios industriales. Engels escribe en el Prefacio a la edición alemana del Manifiesto del Partido Comunista, 1890: “Para el triunfo definitivo de las tesis expuestas en el “Manifiesto”, Marx confiaba tan sólo en el desarrollo intelectual de la clase obrera, que debía resultar inevitablemente de la acción conjunta y de la discusión[13]. Marx observó que la posición social de la clase obrera era de una clase que produce la riqueza; que es explotada; que nada posee; y, por tanto, se ve forzada a luchar en contra de las condiciones capitalistas de existencia; porque nada tiene que perder y un mundo a ganar.

En toda la teoría de Marx, la lucha nacional debe estar subordinada a la lucha del proletariado por la liberación de todos los oprimidos. Esto es “… el postulado esencial de todo el edificio: el reconocimiento de la universalidad del proletariado en cuanto que realidad fundante del sistema teórico marxiano expuesto en El capital”[14]. Por ello resulta inadmisible o mejor imposible, encontrar a Marx en romance con los pueblos indígenas, como pretende García.

Finalmente recordarle al vicepresidente, la carta de Engels a Kautsky, en febrero de 1882. “Ahora usted podría preguntarme si tengo siquiera alguna simpatía por los pequeños pueblos y escombros de pueblos eslavos desmenuzados a partir de las tres cuñas insertadas en la eslavidad: la alemana, la magiar y la turca (…) Pero en ningún caso se concederá a esos pueblitos el derecho que ahora se adjudican en Serbia, Bulgaria y Rutenia oriental…”[15]. La carta es más larga, nos limitamos a ese párrafo para no escandalizar a los falsos moralistas. Nos puede gustar o no, pero esa fue es y será la visión de Karl Marx y Friedrich Engels.

La ortodoxia marxista de Guillermo Lora.-

Guillermo Lora es preciso y ortodoxo marxista, cuando caracteriza a la revolución: “Se puede decir que la revolución (entendida en el sentido de la marcha multitudinaria hacia la insurrección) es un proceso que se opera en el seno mismo de las masas y no es un fenómeno exterior a ellas; es oportuno recordar que el proletariado encarna y expresa la madurez a la que han llegado las fuerzas productivas”[16].

Y despojado de todo sectarismo obrero, Lora, acude a los campesinos: “En la base de la estrategia revolucionaria para Bolivia se encuentra la alianza obrero-campesina. Lo que supone ignorar que la gran masa empobrecida del agro, que apenas si puede sobrevivir en el marco de la economía natural, se mueve de manera diferente que el proletariado, inclusive siguiendo, en cierto momento una orientación diferente a la de éste último[17]. ¿De qué le acusa García a Lora?

Además, fiel al viejo Marx, puntualiza: “La radicalización de la clase obrera influencia directa e inmediatamente a las capas de la burguesía de las ciudades y, sobre todo, a su capa intelectual y estudiantil”[18]. Cómo se puede observar, Guillermo Lora comprendió bien a Marx; sus lecturas, no sólo certifican que Lora había asimilado la teoría de Marx; sino además escribe tal cual Marx había propuesto su teoría; no cómo le gustaría a Lora que fuera Marx. Tal es el caso de Álvaro García Linera.

La cuestión indígena en el Cuaderno a Kovalevsky.

García escribe en la “Introducción al cuaderno Kovalevsky”: en 1879, Maksim Kovalevsky, un historiador ruso le regaló a Marx su libro titulado “Posesión comunal de la tierra”. En la página 105 señala: “La obra de Kovalevsky está dividida en tres partes. La primera trata acerca de la propiedad en las culturas de caza y pesca en el nuevo mundo, y sobre las formas de control de la tierra de los españoles en las partes conquistadas de América. Lamentablemente, esta parte, que quizás hubiera sido la de mayor interés para nosotros, no fue publicada por Krader[19]. El problema es que se hace un juicio de valor sobre algo que no se conoce, “quizás hubiera sido”,porque no fue publicada”. El lector se queda con un gusto a nada; porque, al margen de título, no aporta nada García.

La segunda – escribe García Linera – trata de la cuestión de la tierra en la India durante la invasión inglesa y, anteriormente, durante la invasión de otros pueblos asiáticos”[20]. “Y la tercera parte estudia las relaciones de propiedad de la tierra en Argelia bajo el señorío de los árabes; y, luego bajo el dominio de los franceses.

De esta obra – según García – Marx ha de tomar principalmente numerosos datos y referencias para comprender mejor la historia de esos  pueblos, pero en particular ha de tomar nota favorablemente de una serie de argumentos desarrollados por Kovalevsky…”[21]. Otra vez, es sólo un enunciado de García, no entra a la cuestión de fondo, no da ningún dato. ¿Cuáles son los argumentos desarrollados por Kovalevsky? Tres líneas abajo escribe García: Si bien Marx coincidió con estas apreciaciones de Kovalevsky (…) en muchas otras partes, somete a crítica las posiciones de Kovalevsky y desarrolla por cuenta propia y en contraposición a él, sus ideas[22].

Más adelante, se lee: “Marx rechaza las apreciaciones de Kovalevsky sobre unas supuestas “tendencias” a la individualización de la propiedad de la tierra comunal[23]. Por último – nos dice García – “las críticas más sustanciales e importantes de Marx a Kovalevsky será el rechazo continuo… de aplicar la teoría del feudalismo europeo al desarrollo histórico de la India”. Después escribe García, Marx  “demolerá los argumentos de Kovalevsky[24].

Descifremos lo que quiere decir nuestro vicepresidente. En la segunda parte, Marx toma nota favorable de los escritos de Kovalevsky; y, luego nos enteramos que Marx rechaza las apreciaciones de Kovalevsky. Y finalmente hay “… críticas más sustanciales… de Marx a Kovalevsky; y, “un  rechazo continuo (de Marx a) Kovalevsky de aplicar la teoría del feudalismo europeo a la India. Además, Marx “… demolerá los argumentos de Kovalevsky” por querer aplicar “los esquemas interpretativos… para Europa Occidental a una sociedad totalmente distinta” como es la India. Finaliza señalando que más adelante “tratará este punto[25]. Algo que no cumple García.

El texto de García, parece un crucigrama o sopa de letras. Marx rechazó al segundo y  tercer punto. No sólo rechazó; sino, demolió los esquemas interpretativos de Kovalevsky. En esta demolición no sabemos si también fue víctima el primer punto de Kovalevsky.  Primer punto que no conocemos, el contenido, porque no fue publicado. Entonces, que razón tiene la introducción a Kovalevsky que escribió García Linera.  Y, sobre todo, de qué le acusa a Guillermo Lora; quien  no podía conocer, porque no fue publicada.

En uno de los párrafos, escribe el vicepresidente: “En sus notas, Marx también continúa tratando, de una manera novedosa y sumamente enriquecedora, el problema de la distinción entre posesión y propiedad de la tierra”[26]. Pero, ¿cuál es esa manera novedosa y enriquecedora? ¿Cuál es la distinción entre posesión y propiedad?

Otro texto que interesa: las “… ideas expresadas en la redacción de El capital (es una continuación)  sobre las sociedades agrarias antiguas y, en particular, de los razonamientos desarrollados en los Grundrisse sobre las diversas  sociedades que se desarrollaron sobre la base de la comunidad originaria, como la formación económica social eslava, germánica, asiática, etcétera. En conjunto vemos, pues, en Marx, una concepción del desarrollo histórico que difiere antagónicamente de los esquemas linealistas[27]. No, no vemos señor García.

Es un texto cargado de contenido. Está haciendo referencia al Capital y a los Grundrisse. Es decir al método que vendría a ser los Grundrisse y al contenido que es la explicitación del método, en este caso el Capital. Y no dice nada. No aclara nada. No hay ninguna referencia. Ninguna cita. Esto raya en la delincuencia intelectual.

Inmediatamente y, de nuevo, rosado de alegría acusa a la Segunda Internacional de racista. Quien no está enterado de las internacionales, sólo se queda con que la Segunda Internacional fue racista. Porque García no informa porqué es o fue racista. ¿O Álvaro García da por descantonado que sus bases sociales: Empresarios agrícolas de Santa Cruz de la Sierra, los cooperativistas mineros que explotan a obreros mineros, Los dueños del transporte nacional e internacional, los cocaleros que producen materia prima para la cocaína están entrenados en el marxismo?

Luego sorprende con otro texto. “Diametralmente opuesto a estos esquematismos reaccionarios, el pensamiento revolucionario de Marx avanzó, en cambio, en la comprensión de que la historia social había continuado a partir de… la comunidad primordial (…)  Así, en su concepción, ya en los Grundrisse de 1857, Marx señala cuatro caminos distintos de transformación y desarrollo de la antigua comunidad original…[28].

A continuación de todas esas generalidades, García ataca a Liborio Justo; y, le hace entrar en escena sin presentarnos al “Quebracho”[29] y sólo para acusarle. Veamos la acusación quien “…en el mismo límite de sus 5 opciones a elegir, optó por una combinatoria confusa de dos de ellas: calificó al Incario como “esclavismo basado en la propiedad común de la tierra por la clase dominante”[30]. Luego su blanco es Guillermo Lora, tal como se señaló al inicio del texto.

Generalidades y acusaciones, son el contenido de la Introducción al cuaderno de Kovalevsky. Ha perdido hojas y hojas, donde podía dar cuenta sobre la propuesta de Marx a los pueblos indígenas y campesinos de America Latina. En el caso de Bolivia, las propuestas, si las hay, tiene que ver con los indígenas de la colonia; o, quizá más atrás, al incario, que Liborio justo fue confuso al calificar de esclavismo; y, no “Incario Socialista”, como sentencia García Linera.

Hemos resaltado en negrillas, tres referencias y/o relaciones que hace García Linera, a la India con Marx. Y, en las tres referencias, García, no indica que dice Marx sobre la India. Veamos que nos dice Marx sobre aquel país inmenso.

Previamente. La concepción general de Marx sobre el campesino; no era resultado de un prejuicio, sino la conclusión necesaria de su visión del mundo. En tanto Marx conserve el monismo de su pensamiento, y en la medida en que escriba sobre las sociedades campesinas el trabajador campesino: “es un propietario y un propietario trabajador”[31].

Así ocurrió porque su teoría también era, esencialmente, una teoría histórica, y porque en su lista de prioridades ocupaba un lugar inferior el entendimiento de un grupo social cuyo lugar no iba a tener ninguna importancia en los eventos históricos actuales y futuros. El campesino, que había participado poco en los eventos dinámicos del desarrollo capitalista de Inglaterra y otros países, debía desempeñar en el drama histórico un papel básicamente negativo, en opinión de Marx El campesino debía ser liberado de la idiotez rural para convertirse en un  proletario o en algunos casos en un burgués.”[32].

Se trata de mostrar el pensamiento de Marx sobre las sociedades pre-capitalistas; en este caso, sobre la India. Esto significa, no entrar en consideraciones éticas. Porque, su teoría no es, ni pretendió ser de orden ético, sino “científico”.

La dominación británica en la India (1853).-

Marx, despectivamente, señala a la india como “…formas estereotipadas de organismo social, que han sido destruidas en su mayor parte y están desapareciendo”. Esto, señala Marx, se debe a la “… acción del vapor inglés y de la libertad de comercio inglesa”; que barrió y disolvió a esas pequeñas sociedades semi bárbaras y semi civilizadas. De esta forma, el comercio inglés, produjo “… la única revolución social que jamás se ha visto en Asia”[33].

Bien es verdad que al realizar una revolución social en el Indostán, Inglaterra actuaba bajo el impulso de los intereses más mezquinos, dando pruebas de verdadera estupidez en la forma de imponer esos intereses. Pero no se trata de eso. De lo que se trata es de saber si la humanidad puede cumplir su misión sin una revolución a fondo en el estado social de Asia. Si no puede, entonces, y a pesar de todos sus crímenes, Inglaterra fue el instrumento inconsciente de la historia al realizar dicha revolución[34].

De esta manera, la aparición del capitalismo extranjero, en la India, representado por el dominio británico, devastó hasta sus cimientos la economía tradicional india. Como señala Marx, a diferencia de otras conquistas[35], Inglaterra hizo la revolución social nunca antes visto en aquella nación. Los conquistadores anteriores, no alteraron las bases económicas y, finalmente, se convirtieron en su estructura. La conquista británica destrozó esas bases y permaneció como una fuerza extranjera, actuando desde fuera y sacando su tributo hacia fuera.

Futuros resultados de la dominación británica en la India (1853)

El análisis de Marx parte de las características de la economía asiática, derrotadas por primera vez debido al impacto del capitalismo. “La base de todos los fenómenos orientales… debe hallarse en la ausencia de la propiedad privada de la tierra”[36]. En ausencia de la propiedad privada, “Inglaterra tiene que cumplir en la India una doble misión destructora por un lado y regeneradora por otro. Tiene que destruir la vieja sociedad asiática y sentar las bases materiales de la sociedad occidental en Asia[37]”.

Tras los montones de escombros – escribe Marx – apenas puede distinguirse su obra renovadora. No obstante, esa “obra ha comenzado”.

Los indígenas, educados de mala gana y a pequeñas dosis por los ingleses en Calcuta, constituyen el origen de una nueva clase que reúne los requisitos necesarios para gobernar el país e imbuida de ciencia europea – afirma Marx. El vapor estableció una comunicación rápida y regular entre la India y Europa y conectó sus principales puertos con todos los puertos de los mares del Sur y del Este, contribuyendo así a sacar a la India de su aislamiento, primera condición del estancamiento que sufre el país. No está lejano el día – escribe Marx – en que una combinación de barcos y ferrocarriles reduzca a ocho días de viaje la distancia entre Inglaterra y la India. Y entonces, ese país en un tiempo fabuloso habrá quedado realmente incorporado al mundo occidental[38].

Marx veía en la destrucción de las viejas bases de la sociedad india, la incorporación al “mercado” de una masa humana de millones de proletarios, abriendo de esa forma, una nueva fase histórica de expansión de la economía mundial  capitalista.

Sin embargo:

“Y sólo cuando una gran revolución social se apropie las conquistas de la época burguesa, el mercado mundial y las modernas fuerzas productivas, sometiéndolos al control común de los pueblos más avanzados, sólo entonces el progreso humano habrá dejado de parecerse a ese horrible ídolo pagano que sólo quería beber el néctar en el cráneo del sacrificado”[39].

Marx no fue un apologista del imperialismo inglés. El progreso que llevará a la India Inglaterra, no será una “misión civilizadora y humanitaria, sino la introducción del modo de producción capitalista, es decir, un modo de explotación más avanzado que el de la India”. Que no llevará bienestar ni prosperidad a las masas populares de los países sometidos[40]. Aclara Marx:

Todo cuanto se vea obligada a hacer en la India la burguesía inglesa, no emancipará a las masas populares ni mejorará sustancialmente su condición social, pues tanto lo uno como lo otro no sólo dependen del desarrollo de las fuerzas productivas, sino de su apropiación por el pueblo. Pero lo que sí no dejará de hacer la burguesía es sentar las premisas materiales necesarias para la realización de ambas empresas. ¿Acaso la burguesía ha hecho nunca algo más? ¿Cuándo ha realizado algún progreso sin arrastrar a individuos aislados y a pueblos enteros por la sangre y el lodo, la miseria y la degradación?[41]

Marx, es fiel con su visión del mundo, dejó claro que el imperialismo, sólo, establecía nuevas condiciones materiales, para la futura nueva sociedad. Pero, esta nueva sociedad, sólo podría materializarse cuando el pueblo indio instalase las condiciones que le permitirían liberarse del dominio imperialista; ya sea a través de su propia rebelión social o a través de la victoria de la clase obrera industrial en Gran Bretaña, que iría acompañada de la liberación del trabajador indio. Mientras tanto, todas las conquistas materiales del imperio en la India no llevaran ningún beneficio ni mejora de las condiciones de vida del pueblo indio[42].

Juan José Sebreli, notable escritor argentino, escribió en 1975 “Tercer Mundo. Mito burgués”. Donde se refiere al boliviano Guillermo Lora  y recoge una cita: “La historia demuestra que la invasión del capital internacional –en la época en que se transformó ya en imperialismo- suplantó el trance doloroso de la acumulación originaria, lo que significa que una fuerza foránea ayudó a abreviar nuestra evolución[43].

Quien Busca un idilio de Marx con las comunidades indígenas, es no haber entendido a Marx, no haber logrado un mínimo conocimiento de Marx. Quien utiliza el término “socialista” para las sociedades precolombinas, y no denominar correctamente como Marx: “pre-capitalistas”, es no haber logrado una verdadera comprensión del marxismo.

Ahora veamos otras particularidades teóricas, del peculiar vicepresidente de Bolivia, en torno al Estado, la Revolución y Democracia.

Cambiar el mundo transformando el estado.-

Álvaro García, en el Foro Internacional de Filosofía en Maracaibo – Venezuela, expresa: que estemos hablando del Estado, de la  Revolución y la Construcción hegemónica es porque vienen a interrogarnos ¿Quién? sobre lo que está pasando en América Latina. “La gran enseñanza para mí de América Latina en los últimos diez años,  es responder a este debate de manera práctica”. En mi lectura, afirma García: “es posible cambiar el mundo transformando el estado[44].

Veamos que dice Marx al respecto.

Marx y Engels en la Ideología Alemana, escriben: Hemos visto cómo Sancho conserva la forma actual de la propiedad sobre la tierra, la división del trabajo y el dinero. En estas condiciones, Sancho vive como un pequeño burgués. Y, continúan: “… se comprende que, partiendo de estas premisas, Sancho no podía prescindir del Estado[45]. Desde el texto de Marx – Engels y la gran enseñanza  que América Latina le dio a García Linera, se puede caracterizar al gobierno de Evo Morales, como un gobierno pequeño burgués, que no puede prescindir del Estado, porque necesita al aparato judicial, para dar forma jurídica a la propiedad privada, acumulada, con tanto sacrificio, en doce años de gobierno.

Las enseñanzas que recoge Marx de La Comuna de París – en sólo setenta y dos días – fueron diametralmente opuestas a las enseñanzas que recibió García Linera en doce años de gobierno. La caída del proletariado en manos de la contrarrevolución, fue lo suficientemente reveladora, para Marx, que le permitió constituir un hito esencial en la formación de la teoría del Estado. Dicho de otra forma, la Comuna de Paris le llevó a Marx, al convencimiento que una vez tomado el poder por el proletariado, entre las primeras medidas debe estar  la destrucción de “la máquina burocrática-militar del Estado”. “… la clase obrera no puede limitarse simplemente a tomar posesión de la máquina del Estado tal y como  está, y servirse de ella para sus propios fines”[46]. Claro, Marx se refiere a la clase obrera, no a la pequeña burguesía.

Marx había llegado a una conclusión esencial, después de haber observado que la característica de todas las revoluciones, consistía en apoderarse de la maquinaria del Estado como botín del vencedor. Botín, que reivindica Álvaro García, cuando afirma: “¿Creen que vamos a rifar la repostulación de Evo por un apego abstracto a la norma?”[47]. Botín, no como vencedor; sino, después de haber prostituido al aparato de represión del Estado. Por eso García Linera afirma que en Venezuela, Ecuador y Bolivia el Estado ha coadyuvado en la consolidación de sus procesos políticos. En el Foro Internacional que mencionamos, enfáticamente afirma: “Se está haciendo revolución con el Estado[48].

En otro párrafo, afirma García: “A veces en la lectura, en nuestra formación marxista o de izquierda, veíamos al Estado como una máquina, como una especie de herramienta externa para la sociedad, y no ha sido tanto así[49]. Marx le escribe a Ludwig Kugelmann. “Si te fijas en el último capítulo de mi Dieciocho Brumario, verás que expongo como próxima tentativa de la revolución francesa no hacer pasar de unas manos a otras la máquina burocrático-militar, como venía sucediendo hasta ahora, sino demolerla, y ésta es justamente la condición previa de toda verdadera revolución popular en el continente[50].

La revolución en García Linera.-

No solo se ha modificado el Gobierno. Sino, hicimos un cambio en la estructura del Estado, sentencia el vicepresidente de Bolivia. Por tanto, hemos hecho la revolución modificando “… no solamente el órgano Ejecutivo, la persona que es presidente o las personas que son ministros”; sino, también modificando “el origen social y el contenido social del Ejecutivo y de las personas que están en la administración del Estado”. Hemos hecho la revolución modificando “la composición de clase de los parlamentos”. Modificando democráticamente, la manera de “tomar decisiones fundamentales para el país; parlamentariamente y extraparlamentariamente”[51].

¡Y Guillermo Lora, que no ha logrado conocer el marxismo, y mucho menos entenderlo!, escribe: En la “Circular de la Liga Comunista” de marzo de 1850, documento histórico y fundamental para la elaboración del programa del proletariado, se lee: “Las peticiones democráticas no pueden satisfacer nunca al partido del proletariado. Mientras que la democracia pequeño-burguesa desearía que la revolución terminase tan pronto ha visto sus aspiraciones más o menos satisfechas, nuestro interés y nuestro deber es hacer la revolución permanente, mantenerla en marcha hasta que todas las clases poseedoras y dominantes sean desprovistas de su poder, hasta que la maquinaria gubernamental sea ocupada por el proletariado… las fuerzas más importantes de producción sean concentradas en manos del proletariado…[52].

Por su parte Álvaro García se pregunta: ¿Cuáles son las características de este nuevo bloque de poder dominante? Y, responde: “Su base material económica la constituye la pequeña producción mercantil, tanto agraria como urbana”, la misma que caracterizó a la multitud movilizada en las grandes rebeliones sociales semi insurreccionales de 2000 a 2003[53]. Esta es la transformación de la sociedad por vía democrática, para García Linera.

García nos recuerda a Marx cuando critica a Proudhon. Y, se puede expresar, de la siguiente manera: cuando el señor García reconoce que no comprende en absoluto el desarrollo histórico de la humanidad – como lo hace al emplear las palabras rimbombantes “estructura de decisión”, “origen social y contenido social del Ejecutivo”, “Estado indianizado”, “la sustitución del sentido común” “revolución profunda” y “composición nacional cultural del Estado” -, ¿no reconoce también implícita y necesariamente que es incapaz de comprender el desarrollo económico?[54]

Hermano Ministro Gonzalo Trigoso – saluda García en la presentación de su libro Democracia, Estado, Nación- “al igual que usted, al igual que Miguel, somos simplemente unos comunistas más, unos humildes comunistas que en tierras andinas somos kataristas, indianistas, pero en el fondo unos comunistas más”[55].  Marx subraya: “… exactamente igual que en Francia la pequeña burguesía republicana se llama a sí misma socialista. Donde, no obstante, tiene la oportunidad de lograr sus fines por métodos constitucionales, usan su vieja fraseología y muestran por los actos que no han cambiado en absoluto. Es, naturalmente, evidente que el cambio de nombre de tal partido no altera su actitud hacia la clase trabajadora…[56]

El Estado, escribe García, demanda una modificación de su estructura organizativa. Porque se trata de “garantizar, mediante una concepción pactista del poder, la convivencia mediante la articulación de la pluralidad en la unidad política[57] del Estado común de una sociedad diferencial. Marx escribe en Las luchas de Clases en Francia, 1848-1850: La república francesa no encontró resistencia, ni por fuera ni por dentro. Y esto la desarmó. “Su misión no consistía ya en transformar revolucionariamente el mundo; consistía solamente en adaptarse a las condiciones de la sociedad burguesa”[58].

Entonces: “Incapaz de seguir el movimiento real de la historia…” {El señor vicepresidente Álvaro García Linera} “…nos ofrece una fantasmagoría con pretensiones de dialéctica. No siente la necesidad de hablar” {desde la teoría de Marx, porque no ha entendido a Marx}, “… porque su historia discurre en el reino nebuloso de la imaginación y se remonta muy por encima del tiempo y del espacio” (…) “Si rasgamos el velo que envuelve este lenguaje místico, resulta que el señor…” {García Linera} “… nos ofrece el orden en que las categorías económicas se hallan alineadas en su cabeza. No hará falta que me esfuerce mucho para probarle que este es el orden de una mente muy desordenada”[59].

La República reconocida por el pueblo francés, “… no es la república que el proletariado de París impuso al Gobierno provisional; no es la república con instituciones sociales; no es el sueño de los que lucharon en las barricadas. “La república proclamada por la Asamblea Nacional, la única república legítima, es la república que no representa ningún arma revolucionaria contra el orden burgués. Es, por el contrario, la reconstitución política de éste, la re-consolidación política de la sociedad burguesa, la república burguesa”[60].

En Bolivia, la revolución en la estructura Estatal es importante, enfatiza García Linera “… uno pueda usar los presupuestos y los recursos colectivos para orientar hacia una clase o hacia otra clase social, eso depende de quién controla el mando estatal[61]. Lo compañeros de los movimientos sociales decían “ya hemos dado este paso… ahora…  necesitamos consolidar… “y han propuesto un  conjunto de leyes”[62].

En todos los libro del vicepresidente García, se encuentran similares argumentos. “En concreto: aspiran a corromper a la clase trabajadora con la tranquilidad, y así adormecer su espíritu revolucionario con concesiones y comodidades pasajeras”[63]. Las determinaciones del gobierno de Evo Morales, de ninguna manera fueron revolucionarias, sino simplemente reformistas. En algunos casos reaccionario, como la Reforma Agraria sin carácter retroactivo.

Marx escribe en “La circular” “Mientras el partido democrático, el partido de la pequeña burguesía, amplía y robustece su organización, el partido de la clase obrera pierde su cohesión”[64]. En efecto, el movimiento obrero en Bolivia, no sólo carece de un partido proletario; sino su organización sindical, está alineado al gobierno de Álvaro García Linera. Marx diría: el proletariado boliviano se mantiene bajo la influencia de la pequeña burguesía del Movimientos al Socialismo. Incapaz, siquiera, de buscar su independencia de clase.

“La pequeña burguesía democrática – del MAS – ni en proyecto tiene el objetivo  de transformar la sociedad. Su finalidad – lo vimos en doce años de gobierno – tiende sólo a producir los cambios en las condiciones sociales que puedan hacer su vida más confortable y conveniente”[65].

El sindicalismo obrero, sólo forma el coro de la burguesía democrática. No tiene la capacidad de establecer “junto a la democracia oficial” – como señala Marx en “La Circular” – una secreta organización del partido de la clase obrera, y hacer de toda Comunidad el centro, donde prime el interés del proletariado, libre del dominio de la burguesía.

La democracia en Álvaro García Linera.-

García Linera, construye una definición de democracia muy particular y barroca. Intentaremos construir un texto que tenga legibilidad para quienes no están entrenados en la abigarrada escritura del vicepresidente de Bolivia.  Escribe García Linera: “En el concepto de democracia (hay) un dispositivo de acceso a la legitimidad del predominante campo discursivo político (y)  sus actuales cualidades de contenido histórico, es fruto de una competencia, de unas luchas de significaciones llevadas adelante en las últimas décadas en libros, conferencias, investigaciones y debates. Esto muestra que no existe la “verdadera” y definitiva definición de democracia, transhistórica y objetiva[66].

Entonces para García Linera, no hay una definición, con rango de verdad; sino sólo definiciones contingentes e históricas; que dependen de la “estructura de fuerzas discursivas y organizativas dentro del campo político y campo intelectual”; y, sólo en segunda instancia, de fuerzas argumentativas.

En un segundo momento, García Linera, escribe en el subtítulo: “Crítica de la lectura procedimental de la Democracia”. Y, afirma.  La actual invención dominante del significado de democracia en el ámbito intelectual, en su versión liberal, minimalista y procedimental, construye el concepto en los términos de la formación de un orden regulatorio del proceder político. Ya sea como método de selección y renovación de gobernantes y/o como modo de resolución de conflictos según ciertos procedimientos (que) suponen unos fines valorados (selección de los más aptos, resolución de conflictos) ante los cuales la democracia se presenta como un medio instrumental mediante el cual se puede alcanzarlos[67].

Finalmente, García Linera observa “La ausencia de fundamentación moral”

“Bajo esta mirada procedimental, la democracia se entiende como un artefacto, como un conjunto de reglas que permite la selección de élites que atienden la agregación de intereses privados y cuyo resultado final es la “voluntad general[68]. Así, la democracia se define como un instrumento de selección de los “más capaces” para la administración de la cosa pública o como instrumento para moderar los conflictos entre múltiples intereses individuales. Entonces, la democracia queda reducida a una “herramienta” sobre cuya argumentación moral se puede decir lo mismo que se dice sobre cualquier técnica empleada para lograr algún propósito[69].

Marx, en su carta de 1865 a J. B. Schweitzer, escribe: El trabajo de Proudhon, sobre “La lengua universal demuestra la falta de escrúpulo con que trataba problemas para cuya solución le faltaban los conocimientos más elementales[70].

La democracia en Marx.

En Marx no hay una concepción del Estado en General; tampoco hay un concepto de Democracia en General.  Por ello, podemos encontrar varias nociones de democracia en cada definición de Estado. Es decir, Marx no tiene un concepto de Democracia abstracto; sino, en relación con el Estado.

En “La crítica de la filosofía del Estado de Hegel” de 1843, Marx señala una oposición entre democracia y Estado: “La democracia es el género constitucional, la monarquía una especie y además mala. La democracia es contenido, y forma; la monarquía, que se presenta como una forma, falsea el contenido[71]. Esta idea de Democracia vs Estado. La democracia representando al pueblo y el gobierno como representante del Estado, es muy actual. La podemos observar, con toda nitidez en estos doce años del gobierno de Evo Morales y Álvaro García Linera. Es como escribe Miguel Abensour: Hay un antagonismo entre la democracia como acción política y Gobierno – Estado[72].

Contra Hegel, Marx argumenta en favor de la democracia como la verdad de todas las formas de Estado. La democracia es el secreto descifrado de todas las Constituciones, escribe Marx en La crítica de la filosofía…, “La Constitución siempre toca fondo en su fundamento real, el hombre real, el pueblo real, y esto en una forma subjetiva, real y no sólo objetiva”, esencialmente, la Constitución – nos dice Marx – es fundada como obra del pueblo. Y, aparece como lo que es, producto libre del hombre. “En la democracia el principio formal es a la vez el principio material”. Por ello es la verdadera unidad de lo general y lo particular[73]”. “Además, siguiendo a Marx, la democracia es la verdad de todos los regímenes y por lo tanto éstos son falsos, toda vez que no son democráticos”[74].

Finalmente, en la Crítica de la Filosofía… el Estado debe desaparecer. Escribe Marx“: Los franceses modernos lo han interpretado en el sentido de que el Estado político tiene que desaparecer en la verdadera democracia; interpretación correcta, en cuanto el Estado, como Estado político, como Constitución, deja de valer por el todo”[75]. Esta idea, en la Comuna de Paris vuelve a presentarse y Marx argumenta porqué debe desaparecer.

En la Ideología alemana de 1845-1846, Marx y Engels señalan que “todas las luchas que se libran dentro del Estado, la lucha entre la democracia, la aristocracia y la monarquía, la lucha por el derecho de sufragio, etc., no son sino las formas ilusorias bajo las que se ventilan las luchas reales entre las diversas clases”. Por ello, plantean “… que toda clase que aspire a implantar su dominación, aunque ésta, como ocurre en el caso del proletariado, condicione en absoluto la abolición de toda la forma de la sociedad anterior y de toda dominación en general”.

Del texto se desprende que la ideología dominante en cada época histórica es la de la clase social dominante. Y siempre como ilusión.

En El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Marx plantea, en términos muy generales, que un partido demócrata, es igual a cualquier otro partido político. Y, detrás de esta idea muestra como un error del proletario aliarse con la pequeña burguesía demócrata o con cualquier otra “clase demócrata”. De esta forma convalida la idea de la necesidad de un partido obrero formado por obreros. Esto es lo central para los fines del presente artículo.

Desde el 2005, el proletariado boliviano es un agregado más del partido de Evo Morales y Álvaro García. En el periódico La Razón, se lee: “La Central Obrera Boliviana (COB) sienta presencia en la Asamblea Legislativa Plurinacional con 12 representantes electos en los comicios de octubre y según el dirigente de ese ente matriz, Juan José Guzmán, ese grupo velará por los derechos de los trabajadores del país”[76]. Marx escribe: “En la revolución de 1848 (el) partido proletario aparece como apéndice del (partido) pequeñoburgués-democrático”[77].

Sobre la socialdemocracia, escribe Marx, exige “…instituciones democráticas no para abolir a la par los dos extremos, capital y trabajo asalariado, sino para atenuar su antítesis y convertirla en armonía[78]. Álvaro García escribe: “El Estado se ha indianizado y, con ello, la nación estatal boliviana está cambiando su contenido y forma mediante la sustitución del “sentido común” de la tradicional clase media castellano hablante letrada, por un nuevo “sentido común” de época emergente de los movimientos sociales indígena-populares[79].

Respecto a esta caracterización del Estado Plurinacional de Álvaro García, Marx señala: “Por mucho que difieran las medidas propuestas para alcanzar este fin, por mucho que se adorne con concepciones más o menos revolucionarias, el contenido es siempre el mismo. Este contenido es la transformación de la sociedad por vía democrática, pero una transformación dentro del marco de la pequeña burguesía[80].

La revolución social boliviana, es mucho más extensa que afectará el modo de producción de la sociedad boliviana, escribe García: “… el modo de distribución de las riquezas, el modo de la propiedad de los medios de producción, el modo de la decisión de los recursos económicos de una sociedad. Hemos avanzado en estos últimos 11 años como nunca había avanzado el continente[81]. Ningún partido democrático, exagera más sobre sus acciones políticas – escribe Marx – “… ninguno se engaña con más ligereza acerca de la situación”[82].

Finalmente y para concluir el artículo. El 18 Brumario de Luis Bonaparte, es una de las obras más importantes de Marx. La conclusión a la que llega Marx, es de excepcional valor. “Este poder ejecutivo, con su inmensa organización burocrática y militar, con su compleja y artificiosa maquinaria de Estado, un ejército de funcionarios que suma medio millón de hombres, junto a un ejército de otro medio millón de hombres, este espantoso organismo parasitario que se ciñe como una red al cuerpo de la sociedad francesa y le tapona todos los poros[83].

“Todas las revoluciones han perfeccionado esta máquina en lugar de romperla”, escribe Marx en la El 18 brumario de Luis Bonaparte. Libro para una profunda reflexión sobre la democracia, junto a la Comuna de Paris, que por el espacio del artículo, es imposible analizarla ahora.

NOTAS

[1] GARCÍA Linera Álvaro y otros, Karl Marx Escritos sobre la Comunidad Ancestral, Impresión: SOIPA Ltda., La Paz, 2015, p.  111

[2] PRADA Alcoreza Raúl, Marxismo de guardatojo (En memoria de Guillermo Lora Escobar) Disponible en: https://www.bolpress.com/?Cod=2015111003. 

[3] GONZÁLEZ Riveros Amalia, “García Linera, Lora, Marx, Kovalewsky (…y Marof)”. Disponible en: http://eju.tv/2011/04/garca-linera-lora-marx-kovalevsky-y-marof/ (18/04/2011-01:02)

[4] Ibíd.

[5] Ibíd.

[6] Ibíd.

[7] Guillermo Lora, la “Tesis de Pulacayo”. En https://www.marxists.org/espanol/lora/1946/nov08.htm.

[8] https://www.deperu.com/abc/gramatica/3956/cual-es-la-diferencia-entre-concepto-y-definicion

[9] GARCÍA Linera Álvaro, Democracia, Estado, Nación, Ministerio de Trabajo, Empleo y previsión social, La Paz, 2015, pp. 111 – 112

[10] GARCÍA Linera Álvaro y otros, Karl Marx Escritos sobre… Ob. Cit.  p.  118 – 120

[11] “Estatutos Generales de la Asociación Internacional de los Trabajadores”. Escrito, entre el 21 y el 27 de octubre de 1864. Edición electrónica: Marxists Internet Archive, enero de 2000.

[12] MARX Karl,  ENGELS Friedrich, Manifiesto del Partido Comunista, Siglo Veintiuno Editores, México, 1989.  

[13] Federico Engels. Prefacio a la edición alemana del Manifiesto del Partido Comunista, 1890

[14] Aricó José, Marx y América Latina, FCE, México D.F, p. 124

[15] Ibíd. Karl Kautsky, Friedrich Engels’ Briefwechsel mit Karl Kautsky [Correspondencia de Friedrich Engels con Karl Kautsky], hgs. von Benedikt Kautsky, Viena, Danubia-Verlag, 1955. En: Aricó José, Marx y América… Ob. Cit. p. 130

[16] LORA Guillermo, La política militar del proletariado. En https://www.marxists.org/espanol/lora/1972/ene-mar.htm

[17] Ibíd.

[18] Ibíd.

[19] GARCÍA Linera Álvaro y otros, Karl Marx Escritos sobre… Ob. Cit.  p.  105

[20] Ibíd. p. 105

[21] Ibíd.

[22] Ibíd. pp. 105 – 106

[23] Ibíd. p. 106

[24] Ibíd. p. 106

[25] Ibíd. pp. 105 – 106

[26] Ibíd. p. 106

[27] Ibíd. p. 108

[28] Ibíd. p. 111

[29] Liborio Justo fue un teórico político marxista argentino, militante y fundador de grupos trotskistas. Conocido por los pseudónimos de Quebracho.

[30] GARCÍA Linera Álvaro y otros, Karl Marx Escritos sobre… Ob. Cit.  p.  111

[31] Duggett Michael, Marx y los campesinos, p. 4 Disponible en: https://es.scribd.com/document/317906183/MARX-Y-LOS-CAMPESINOS-MICHAEL-DUGGETT-PDF

[32] Ibíd. p.

[33] La dominación británica en la India [1]. (1852). Escrito: Por Marx el 10 de junio de 1853. Primera edición: Publicado en el The New York Daily Tribune, núm. 3804, del 25 de junio de 1853. Fuente: C. Marx & F. Engels, Obras Escogidas, en tres tomos, Editorial Progreso, Moscú, 1974; t. I. Esta edición: Marxists Internet Archive, 2000. p. 4

Enlace: http://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/25-vi-1853.htm

[34] Ibíd.

[35] Marx hace referencia a los mahometanos y a los mogoles que invadieron a la India antes que los ingleses. 

[36] Carta de Engels a Marx. 2 de junio de 1853.

[37] MARX Karl, Futuros resultados de la dominación británica en la India, New York Daily Tribune, 8 de agosto de 1853.

[38] Ibíd.

[39] Ibíd.

[40] Cf. SEBRELI Juan José, Tercer Mundo. Mito burgués, Siglo Veinte, Buenos Aire, 1975.

[41] MARX Karl, Futuros resultados de la dominación británica… Ob. Cit.

[42] IQBAL Jamil, La independencia de la India. Marx y la historia india (29 Octubre 2007) http://www.marxist.com/independencia-indiamarx.htm  

[43] SEBRELI Juan José, Tercer Mundo. Mito burgués, Siglo Veinte, Buenos Aire, 1975, p. 145.

[44] García Linera Álvaro, Conferencia: Estado, Revolución y Construcción de Hegemonía… p. 5

[45] MARX Karl y ENGELS Friedrich, La ideología Alemana, Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo, 1974, p. 476

[46] MARX Karl, La Guerra civil en Francia, Obras Escogidas de Marx y Engels, p. 43

[47] https://www.eldeber.com.bo/bolivia/Alvaro-Garcia-Linera-Las-fuerzas-opositoras-lograron-irradiarse-a-escala-nacional-20180224-9355.html

[48] Foro Internacional de Filosofía en Maracaibo – Venezuela. Conferencia: Estado, Revolución y Construcción de Hegemonía, a cargo del Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, p. 1

[49] Ibíd. p. 3

[50] MARX Karl, Carta a  LUDWIG KUGELMANN En Hannover. Londres, 12 de abril de 1871

[51] Conferencia: Estado, Revolución y Construcción de Hegemonía, a cargo del Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera. Foro Internacional de Filosofía Maracaibo – Venezuela, p. 6

[52] LORA Guillermo, Marx y la Teoría de la Revolución Permanente, https://www.marxists.org/espanol/lora/1968/jul27.htm, p. 1

[53] LINERA García, Álvaro, La potencia plebeya: acción colectiva e identidades indígenas, obreras y populares en Bolivia, Siglo XXI Editores; Buenos Aires, 2015, p. 508

[54] MARX Karl,  Miseria de la filosofía, Carta de Marx a PV Annenkov. Bruselas, 28 de diciembre de 1846. P. 2

[55] Discurso pronunciado en la presentación del libro número 14 de la Biblioteca Laboral, del Ministerio de Trabajo del Estado Plurinacional de Bolivia, que contiene: “El Estado y la revolución”, de Vladimir Lenin, y “Democracia, Estado, Nación”, de Álvaro García Linera, 6 de mayo de 2016, Banco Central de Bolivia

[56] MARX Carlos, Circular del Comité Central a la Liga Comunista, Marzo de 1850, p.3

[57] GARCÍA Álvaro Linera,  Democracia, Estado, Nación, Ministerio de Trabajo, Empleo y previsión social, La Paz, 2015,  p. 104

[58] MARX Karl,  Las luchas de clases en Francia de 1848 A 1850 I. La derrota de junio de 1848, p. 13

[59] Tomado y sólo cambiado de nombre Proudhon, por Álvaro García Linera. MARX Karl,  Miseria de la filosofía, Carta… Ob. Cit. p. 4

[60] Ibíd. p. 21

[61] Ibíd. p. 9

[62] Conferencia: Estado, Revolución y Construcción de Hegemonía, a cargo… Ob. Cit. p. 8

[63] MARX Carlos, Circular del Comité Central… Ob. Cit.

[64] Ibíd.

[65] Ibíd.

[66] GARCÍA Linera Álvaro, Democracia, Estado y nación… Ministerio de Trabajo, empleo y previsión social, La paz, 2015, p. 13

[67] Ibíd. pp. 15 – 16

[68] Ibíd. pp. 16 – 17

[69] Ibíd.

[70] MARX Karl,  Sobre Proudhon. Carta a J. B. Schweitzer, 3 y 5 de febrero de 1865. Digitalización y Edición Electrónica: Ediciones Bandera Roja.

[71] MARX Karl, Crítica de la Filosofía del Estado de Hegel, Ed., Biblioteca Nueva, Madrid, 2010, p. 54

[72] Cf. ABENSOUR, Miguel, La democracia contra el Estado. Marx y el momento maquiaveliano, Ed., Los Libros de la Catarata, Madrid, 2017.

[73] MARX Karl, Crítica de la Filosofía del Estado de Hegel… Ob. Cit. p. 54

[74] GARCÍA Linera Álvaro, Democracia, Estado y nación… Ob. Cit.  p. 55

[75] Ibíd. pp. 55 – 56

[76] La Razón Digital / ABI / La Paz 14:48 / 06 de noviembre de 2014

[77] MARX Karl, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Fundación Federico Engels, Madrid, 2003, p. 35

[78] Ibíd. p. 42

[79] GARCÍA Linera Álvaro, Democracia, Estado y nación… Ob. Cit. p. 6

[80] MARX Karl, El 18 Brumario de Luis Bonaparte… Ob. Cit. p. 42

[81] García Linera Álvaro, Conferencia: Estado, Revolución… Ob. Cit. p. 7

[82] MARX Karl, El 18 Brumario de Luis Bonaparte… Ob. Cit. p. 45

[83] Ibíd. p. 104

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