Después de la realización de un acto de fuerte simbolismo patriótico, el 10 de marzo pasado, con el desplazamiento de decenas de miles de personas levantando la bandera por el derecho a una salida al mar, el presidente Evo Morales se hizo presente en Chile en oportunidad de asumir el mando de ese país Sebastián Piñera, recibiendo muestras de amistad, atención especial y expectativa en los círculos internacionales sociales y en los medios periodísticos.

Fue el personaje más requerido por los visitantes extranjeros y por la prensa y mostró claridad, solvencia y disposición para explicar la situación boliviana y particularmente las tesis relacionadas al tema de controversia con Chile. Hizo una exposición tanto en el sentido de desarrollar un diálogo fraternal sobre el derecho a una salida marítima, como sobre los distintos temas de interés común con el vecino país. Manifestó que era hora de dejar a las nuevas generaciones la solución a un problema que se arrastra por más de un siglo y que impide una relación armónica entre ambos países.

Al destacar su mayor apertura al diálogo, planteó que es hora de “cerrar las heridas que hemos heredado y mirar el futuro con mayor esperanza” avanzando en relaciones de fraternidad y de integración y pidió disculpas por los mensajes ofensivos que se han difundido por las redes sociales. En tono coloquial dijo que le hubiera gustado jugar ahora un partido de futbol con el presidente Piñera, recordando que ya lo hizo en el pasado durante la anterior gestión del titular del Palacio de la Moneda.

La importancia de su visita a los poderes instalados en Valparaíso y Santiago, a pocos días de la compulsa de argumentos de las delegaciones de Bolivia y Chile en el Tribunal de Justicia Internacional de La Haya a partir del 19 de marzo sobre la demanda boliviana de iniciar un diálogo tendiente a solucionar el derecho a tener una salida al Océano Pacífico, adquiere mayor importancia tomando en cuenta que se trata de la fase final de alegatos orales sobre los cuales la Corte adoptará una decisión final.

Se recuerda que después de varios intentos del gobierno boliviano de avanzar en el diálogo bilateral con los gobiernos de Lagos, Bachelet y Piñera con la mayor apertura de temas, inclusive llegando a formular una agenda común de trece puntos que incluía el asunto de la salida al mar, el gobierno chileno frenó el acercamiento, situación que obligó al gobierno de La Paz a recurrir a los tribunales internacionales demandando el diálogo, tomando en cuenta la declaraciones públicas de gobernantes chilenos durante el último siglo de solucionar la situación boliviana de enclaustramiento.

La situación de enclaustramiento se originó en la invasión militar de tropas chilenas en 1879 a los territorios bolivianos de Antofagasta, Tocopilla y Mejillones con el objetivo de que empresas inglesas con socios chilenos exploten la riqueza de guano y el salitre, recursos naturales requeridos en esa época. En esa región se encuentran los yacimientos de cobre más grandes del mundo y que se han convertido en la fuente principal de los ingresos de Chile en los últimos cincuenta años.

La Guerra del Pacífico que implicó la ocupación chilena de territorios de Bolivia y Perú generó un conflicto y controversia que en más de cien años no encontró una solución y provocó una situación inestable. Bolivia y Chile firmaron el Tratado de 1904 en el que se consolida la ocupación chilena y en 1929 Chile lo hizo con el Perú abriendo una situación que ha impedido una integración plena en la región y en Sudamérica.