La Sociedad Arqueológica de la ciudad obtuvo como respuesta del GAMLP que la vocación del Municipio de La Paz no es patrimonial, y que no puede llevar a cabo ninguna acción directa –y mucho menos de oficio- para proteger la estructura funeraria de Chijipata (derrumbada posiblemente por la acción delincuencial de dueños de predios aprovechando su vulnerabilidad) o los yacimientos arqueológicos del entorno.

 

“Queda claro que el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, no está interesado en conservar nuestro patrimonio, contentándose con mantener una postura cómoda que se limita a observar el deterioro y destrucción del patrimonio prehispánico, colonial y republicano de nuestro municipio”, denunció la Sociedad Arqueológica de La Paz tras reclamar en las últimas semanas por la falta de protección al monumento aymara más antiguo de la sede de Gobierno.

“Es por demás evidente que la promulgación de leyes insustanciales en torno al Patrimonio Cultural  (la de la Chullpa o la reciente Ley municipal de culturas), no están elaboradas precisamente para proteger, conservar, salvaguardar y administrar el patrimonio; sino que, por el contrario se hallan pensadas para justificar el escaso o –las más de las veces- nulo accionar por parte del municipio”.

Representada por la arqueóloga Karina Aranda, la Sociedad sostuvo haber reportado  a la gestión del alcalde Luis Revills, ya  en noviembre pasado el derrumbe de la chullpa aymara del año 1200, en contraposición a lo dicho por el empleado Cornelio N., de uno de los dueños de predios en que se halla el entorno de la torre funeraria, Reynaldo Coloma.

El dependiente informó el sábado 3 de marzo, en presencia de su patrón, que un vehículo había chocado la tumba a fin de 2017 y que hace un mes le cayó un rayo, por lo que hace dos semanas se desplomó en su parte más significativa: el portal de ingreso del sol, orientada como estaba hacie el este, al igual que las tumbas chipayas y otras del altiplano.

Cae derruida la última chullpa o torre funeraria aymara de la ciudad de La Paz

Desconociendo abiertamente los mandatos de la CPE, la Ley de Autonomías y la Ley de Patrimonio, el GAMLP limita sus atribuciones en torno al patrimonio a una suerte de “dejar hacer”, pretextando las necesidades de una población, que no puede pronunciarse a favor de algo que no conoce (y que, para colmo de males, el municipio no está interesado en hacer conocer, destacó la arqueóloga Aranda, en un último artículo publicado en el blog de la Sociedad. Extractos:

…el propio Gobierno Municipal de La Paz empleó para eliminar el valor patrimonial de muchos conjuntos arquitectónicos  a través de una “muy conveniente” Ley de uso de suelos (LUSU) promulgada el año 2012; la cual prevé que sólo se conservarán los conjuntos patrimoniales que posean un 75% de edificaciones de valor patrimonial, caso contrario se dará carta blanca a las autorizaciones de demolición (Caso Demolición del Hotel España (Patrimonio Arquitectónico categoría “B”, autorizado por el Municipio de La Paz).

Sin ir más lejos, en enero de este año fuimos testigos del colapso de una casona patrimonial emplazada en plena Plaza Murillo; una casona que contaba con una Declaratoria Patrimonial Municipal; la cual no servía siquiera, para que los propios técnicos de patrimonio del Municipio pudieran (o quisieran) invertir e intervenir en su conservación.

EN EL AMBITO ARQUEOLÓGICO

El panorama no es más alentador. A diario podemos comprobar (y en muchos casos denunciar) la destrucción flagrante de yacimientos arqueológicos  a manos de privados e instancias públicas (incluido el propio municipio y el gobierno nacional), quienes no tienen el menor reparo en llevarse por delante -y desechar junto con los escombros- una historia ocupacional de casi 3.000 años de antigüedad (Figura 6), una historia expresada en restos de cultura material presente en todo el valle paceño; una presencia que dicho sea de paso, el Gobierno Municipal conoce a cabalidad  desde el año 2008, a través de un Mapa de áreas arqueológicas potenciales del valle de La Paz[1], publicado por encargo del propio municipio, quien después se dedicó a invisibilizarlo y más recientemente desacreditarlo (caso  de la gran remoción de suelo  (con autorización edil) para la construcción de un edificio en la esquina Diaz Romero y Busch; lugar con evidencias de asentamientos Formativo y Tiwanaku, tipificado como zona de alto valor arqueológico).

Gracias a este abandono es que hoy continuamos siendo testigos del lento deterioro de la Chullpa de Chijipata-Kellumani (Achumani), última estructura funeraria de los Señoríos Regionales dentro del municipio paceño  la misma que continúa abandonada a su suerte a pesar de las constantes denuncias realizadas al municipio desde el año 2003 (https://arqueobolivia.blogspot.com/).

Para el año 2008, las denuncias al municipio sobre su abandono se sucederían, sumándose a esto la destrucción premeditada del área inmediata a la estructura funeraria (dos bases de torres funerarias y cinco cistas intactas) a manos de los vecinos del lugar (propietarios de los terrenos), quienes removieron el suelo del sector hasta una profundidad de 1,50 metros, lanzando los restos humanos al barranco y saqueando sus contextos.

NI PLAQUETA NI NADA

A finales del año 2016, el Municipio paceño promulgaría una Ley que declara “Patrimonio arqueológico, histórico y cultural” a la Chullpa de Chijipata; una declaratoria nominal (aprobada gracias a la presión de los medios y la sociedad civil), la misma que se limita a la colocación de una plaqueta (la cual aún no existe), dejando imposibilitada cualquier intervención en el área, debido a la “camisa de fuerza” (mencionada en la propia ley) que constituyen las “otras” normativas municipales, relacionadas con la inversión municipal y la administración territorial[2].

Paralelamente, se reduciría el área reconocida como arqueológica -y por lo tanto de protección- de 25.000 metros cuadrados (el año 2011) a 1.900 (el año 2016); dejando así desprotegida y sujeta a la destrucción flagrante a toda un área que también alberga importantes asentamientos de los períodos Formativo y Tiwanaku.

A finales del mes de Noviembre de este año -y con la declaratoria a cuestas- la Chullpa de Chijipata continuaba en total abandono, registrándose la caída de parte de la bóveda, la destrucción del acceso y la pérdida de parte del revoque externo de la estructura.

 

Cista asociada a la Chullpa (Año 2005)

Restos de la cista  destruída por los propietarios de los terrenos (Año 2008)

 

Consultadas las autoridades ediles (Presidente del Concejo Municipal, Secretaría de Culturas y  Dirección de Patrimonio) sobre las acciones que tomarán para proteger la Chullpa de Chijipata y nuestro patrimonio cultural, obtuvimos como respuesta que la vocación del Municipio de La Paz no es patrimonial, y que no pueden llevar a cabo ninguna acción directa –y mucho menos de oficio- para proteger la estructura funeraria, o los yacimientos arqueológicos (en este punto ya ni mencionar a los inmuebles patrimoniales).

Frente a este panorama, queda claro que el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, no está interesado en conservar nuestro patrimonio, contentándose con mantener una postura cómoda que se limita a observar el deterioro y destrucción del patrimonio prehispánico, colonial y republicano de nuestro municipio, amparándose en una serie de normativas municipales que privilegian el crecimiento urbano sin planificación (tanto vertical como horizontal) y la legalización de movimientos de tierra y construcciones fuera de norma y sin autorización a favor del incremento de los erarios municipales.

Por otro lado, es por demás evidente que la promulgación de leyes insustanciales en torno al Patrimonio Cultural (entiéndase la Ley de la Chullpa de Chijipata o la reciente Ley municipal de culturas que se pretende promulgar a mediados de diciembre de este año), no están elaboradas precisamente para proteger, conservar, salvaguardar y administrar el patrimonio; sino que, por el contrario se hallan pensadas para JUSTIFICAR el escaso o –las más de las veces- nulo accionar por parte del municipio, quien desconociendo abiertamente los mandatos de la CPE, la Ley de Autonomías y la Ley de Patrimonio, limita sus atribuciones en torno al patrimonio a una suerte de “dejar hacer”, pretextando las necesidades de una población, que no puede pronunciarse a favor de algo que no conoce (y que, para colmo de males, el municipio no está interesado en hacer conocer).

https://notisalp.blogspot.com/2017/12/la-destruccion-del-patrimonio.html

 

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[1] A finales del año 2008, el Gobierno Municipal de La Paz auspicia la publicación del Mapa de áreas arqueológicas potenciales del municipio de La Paz, elaborado por Lémuz y Aranda, en base a la identificación de hallazgos fortuitos, sitios y áreas arqueológicas y la implementación de sistemas de información geográfica.

 

[2] A pesar de que ya en el año 2008 el Municipio de La Paz cataloga y registra las áreas arqueológicas existentes en su territorio,  evade la inclusión de las mismas en los lineamientos referenciales del régimen de planificación, gestión y ordenamiento territorial, desconociendo su existencia en términos de jurisdicción, organización, uso de suelos y administración.