Detrás de la “liberación” neoliberal a las exportaciones de sorgo, carne de res, azúcar, alcohol y soya y sus derivados, se esconden los aprestos para eliminar casi totalmente la reserva de Guarayos, de 1.2 millón de hectáreas, más grande que el Tipnis, con el único fin de reconocer asentamientos e inversiones ilegales, en contra de la subsistencia de los pueblos y culturas indígenas

 

 

La Fundación Tierra alertó sobre la esencia “neoliberal” el acuerdo que firmaron antes de Navidad el presidente Evo Morales y los agro empresarios el pasado martes en Santa Cruz, y previno con ese pacto casi desaparecerá la Reserva Forestal de Guarayos.

El acuerdo suscrito entre el Gobierno y el agro a mediados de diciembre dispone que una nueva delimitación de la Reserva Forestal tomando en cuenta los asentamientos existentes y el Viceministerio de Tierras no podrá objetar títulos ejecutoriados además de  liberar la exportación de sorgo, carne de res, azúcar, alcohol soya y sus derivados, este último el aspecto más publicitado del Gobierno.

TIERRA EN DISPUTA

Alcides Vadillo, investigador de la Fundación Tierra en Santa Cruz, dijo que se está observando nuevos mecanismos de despojo a los pueblos indígenas mediante tres mecanismos:

Compra de parcelas de tierras dotadas por la reforma agraria campesinos guarayos; proceso de saneamiento, a través del cual muchas propiedades han logrado su legalidad; nuevos asentamientos campesinos ilegales en áreas tituladas como tierra comunitaria de origen (TCO) del pueblo guarayo;  y legalización de asentamientos y actividades agropecuarias ilegales a través del proyecto de Decreto Supremo de Reservas Integrales de Bosques.

“El fondo de la disputa entre sectores de los guarayos es porque la propuesta del decreto es apoyada por los sectores ligados a la actividad agropecuaria, empresas, interculturales, campesinos e indígenas guarayos que se han adscrito a este modelo de desarrollo y ven la reserva forestal como obstáculo. Por otro lado, importantes sectores y comunidades del pueblo guarayo se han adscrito a un modelo de desarrollo a base del recurso forestal y ven en esta propuesta una amenaza a su trabajo, a sus inversiones y al territorio indigena”, señaló Vadillo a El Deber.

Recordó que en Guarayos hay alrededor de un millón de hectáreas bajo manejo forestal de comunidades indígenas.

“Esto significa una inversión considerable de capital, trabajo y tiempo, estamos hablando de inversiones forestales, de planes de manejo, de contratos entre comunidades y empresas madereras y de un conjunto de trámites que se realizan y aprueban por la propia Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT), que ahora promueve este tipo de decreto supremo que ‘legaliza’ la conversión de uso de suelo de forestal a “integral” vulnerando el Plan de Uso de Suelo de Santa Cruz (PLUS) aprobado por Ley.

En Guarayos estamos presenciando diferentes sectores sociales en disputa por tierra, relacionados con dos modelos de desarrollo en pugna, observó Vadillo.

La Fundación, dirigida por  Gonzalo Colque, resumió en un comunicado sus criterios sobre el acuerdo entre el Gobierno nacional y los Agroempresarios:

  1. Será casi eliminada la reserva Guarayos de más de un millón de hectáreas (más grande que el TIPNIS) con el único fin de reconocer “asentamientos” e “inversiones” ilegales. La carretera Santa Cruz-Trinidad ha servido para la progresiva y rápida penetración de esta zona.
  2. El gobierno legalizará las quemas ilegales de bosques de los últimos 8 años.
  3. En adelante los agroempresarios estarán “blindados” para que sus títulos de propiedad agraria con vicios de nulidad no sean objetados y revisados jurídicamente por el Viceministerio de Tierras y otras instancias de control. El año 2015 la Fundación TIERRA denunció públicamente la existencia de 126 predios titulados con una extensión por encima de 5 mil hectáreas cada uno, es decir por encima del límite máximo establecido en la CPE de 2009.
  4. El gobierno autoriza la libre exportación de soya, sorgo, carne de res, azúcar, alcohol y subproductos. Es la medida neoliberal que siempre soñaron los agroempresarios.
  5. El gobierno se comprometió aprobar el uso extendido de semillas transgénicas y de agroquímicos sin registro ni control. Además de soya, los agroempresarios ampliarán el uso de semillas transgénicas a los cultivos de maíz, algodón y caña de azúcar.

LA FUNDACION TIERRA

De acuerdo con  su portal digital, Tierra es una organización no gubernamental boliviana. Busca ideas y propuestas para el desarrollo rural sostenible de la población indígena, originaria y campesina. Impulsa el acceso equitativo y el uso sostenible de los recursos naturales, especialmente de la tierra y el territorio.

Adopta la investigación – acción, como una forma de trabajo para establecer una comunidad amplia de investigadores agraristas y ruralistas, promotores del desarrollo rural, facilitadores comunitarios, activistas y líderes de las comunidades. Construye capacidades de gestión, negociación y participación de las organizaciones indígenas, originarias y campesinas.

Trabaja en cinco ejes temáticos: Seguridad alimentaria con soberanía, Transformaciones agrarias y rurales; Reforma agraria y titulación de tierras, Acceso de las mujeres rurales a la tierra y Pueblos y autonomías indígenas.

 

RESERVA FORESTAL GUARAYOS

Creada en 1969, con una superficie aproximada de 1.200.000 ha, abarcaba el noroeste de la provincia Ñuflo de Chávez y parte oeste de la provincia Guarayos y mayormente los municipios de Guarayos, Urubicha y El Puente, describe el portal de la gobernación cruceña.

Ha sufrido una disminución de su superficie, debido a que en la década de los años 70, fue afectada por el proyecto de colonización de San Julián y posteriormente fue afectada por el Plan de Uso del Suelo, por otra parte producto de haber sido invadida por asentamientos ilegales de corrientes migratorias, para quedar con una superficie actual de menos de 700.000 ha.

Esta Reserva ha sido afectada tanto por la zona sur por el avance de los asentamientos humanos por Brecha Casarabe, como por el oeste desde el Municipio de Mineros, además de ser afectada por el desplazamiento del río Grande hacia el este, también hubieron ingresos por la zona este desde Ascensión de Guarayos. Estos avasallamientos están afectando considerablemente a las siguientes Concesiones Forestales: Berna, Guillet, Frerking, Guapay, Sobolma y Cimacruz.

La mayor ocupación de la reserva se ha dado por el lado este, final del área de colonización de San Julián, a 78 Km. de la localidad de San Julián. Si bien el proyecto de colonización termina en la reserva, los colonos han ido avanzando al interior conformando nuevos sindicatos, afectando a concesiones forestales y áreas fiscales de la reserva.

Un recorrido por el área ha permitido ver que en esta reserva los asentamientos tienen mayor tiempo y están mucho más consolidados que en la reserva El Chore. Otra área fuertemente afectada es el área entre la concesión Guillet y Guapay donde se ha observado grandes propiedades privadas, una colonia menonita abandonada pero que está siendo nuevamente ocupada por gente del interior del país. Similar situación se presenta en la zona de la concesión Cimacruz al norte de la reserva y en la zona de la concesión Berna al este de la reserva. Obviamente la actividad que están realizando estos grupos es agricultura. Muchas de estas propiedades y sindicatos están en proceso de saneamiento ante el INRA.

En el lado norte de la concesión Berna existe un sindicato y cuatro propiedades privadas que han desmontado alrededor de 4000 ha, esto significa el 8 % de la concesión. Cimacruz se encuentra ocupada por propietarios privados que están afectando aproximadamente un 80% de la concesión.

Las concesiones Frerking y Guapay se encuentran ocupadas en un 100%, tanto por colonos como por propietarios privados con grandes superficies de terreno. La concesión Cuamobol está actualmente en litigio con un supuesto propietario privado que reclama tierras al lado norte de la concesión, que podría afectarle un 20 % de su superficie.

En la reserva Guarayos, las comunidades de la TCO Guarayos paulatinamente se están incorporando al manejo forestal en sus bosques comunales, como es el caso de las comunidades de Urubicha, Salvatierra, Cururu, Yotau, Momene. Sin embargo, estas comunidades también están sufriendo invasión por parte de personas no autorizadas. Según sus autoridades, Santa Maria se encuentra afectada en un 50 % y Yotau en un 20 % de su área de manejo.