No quiero, no quiero, pero échenmela al sombrero, parece decir Morales, además de presentarse como un predestinado a la Presidencia y sin culpa porque el pueblo se lo pide. La réplica de France 24 fue que muchos dictadores dicen lo mismo, y apelan al ‘pueblo’ y la estabilidad, lo que incomodó al jefe del régimen masista, rayando en el enojo. Periodistas de la BBC y France 24 cuestionaron al Presidente: Hay gente que dice que Evo está tratando de ser presidente toda su vida; en el último referéndum el pueblo decidió que no podía respostularse; hay gente que le acusa de transformar su gobierno en una dictadura; no hay más ‘Evos’, no ha forjado otros líderes en  12 años, fueron algunas de las cuestionantes que desataron el visible enojo contenido del jefe de Estado. Para el Gobierno, hay una ofensiva de la ‘derecha internacional. Para la oposición nacional, Morales avergüenza a Bolivia. (Foto superior ABI- con Marc Perelman de France 24)
Con Daniel Pardo, enviado especial de la BBC

Lorena Rojas Paz /Página Siete  –  En la última semana, dos periodistas de la prensa internacional pusieron “entre las cuerdas” al presidente Evo Morales por el tema de la reelección y el 21F. Los comunicadores trabajan en los medios BBC y France 24.

Ayer se difundió  la entrevista que le hizo el periodista Marc Perelman de  France 24. En ella,  Morales fue consultado sobre varios temas, pero  el momento de mayor tensión ocurrió  cuando el comunicador cuestionó  por qué el jefe de Estado volverá   a ser candidato    si   la mayoría dijo No a la reelección  en el  referendo del 21 de febrero de 2016 (21F).

“Eso está en manos del pueblo, si bien acudiendo a la Constitución, el Tribunal hizo su fallo constitucional, respetando la Constitución,   las normas internacionales, dentro de ese marco, no es que Evo será presidente  otra vez, sino el pueblo decidirá sí o no”, dijo.

“Pero en el referendo,  el pueblo decidió No y usted lo aceptó. Hay gente que le acusa de transformar al país en una dictadura”, sostuvo el periodista. Morales respondió poniendo como ejemplo a  España y Alemania,  donde “se puede ser presidente de manera eterna, si el pueblo lo elige”. No obstante, Perelman le aclaró que la  situación  es diferente,  porque esos países tienen  regímenes  parlamentarios.

“Exacto, pero depende de la votación del pueblo”, dijo Morales. Luego, el jefe de Estado afirmó: “Lo que quiero decir es que el 21 de febrero del año pasado, si usted sabe, todo ha sido mentira y mentira, además el referendo era para modificar la Constitución y se está respetando la Constitución. Pero el pueblo, los movimientos sociales, en un congreso dijeron que hay cuatro vías constitucionales   para rehabilitarme como candidato, entre ellas está la interpretación de la Constitución mediante  el Tribunal Constitucional…”, manifestó Morales. A lo que el  periodista  respondió: “pero usted podría decir ‘no quiero ser presidente…’”.  Morales dio una  larga justificación en la que aseguró que no es él quien pide quedarse en el poder, sino que el pueblo le pide que siga en la presidencia para que se mantenga la estabilidad y el crecimiento del país.

Sin embargo, en ese momento,  el entrevistador replicó: “Lo que estoy diciendo es que muchos dictadores en el mundo dicen lo mismo: que el pueblo me llama, que la estabilidad es lo más importante…”.

El  7 de diciembre, el periodista Daniel Pardo de la BBC también le cuestionó a Morales por la reelección. Fue en esa entrevista que el Presidente  dijo: “No quiero, pero no puedo decepcionar a mi pueblo”.

Otra pregunta que le hizo Pardo fue: “¿La presidencia lo necesita a usted o usted a la presidencia?”, a lo que Morales respondió: “El pueblo necesita el factor de unidad para continuar con el proceso”.  “Cuando usted llegó a ser presidente hablaba de que es ‘uno más’ y ‘hay hartos Evos’. ¿Por qué no abrirle paso a otro Evo?”, fue otra interrogante. “No es que yo quiero. No es que yo tengo que dar el paso. El pueblo tiene que dar el paso”, afirmó Morales.

Cuestionado y relacionado

Marcelo Tedesqui /El Deber – Han habido dos visitas a Europa que para Evo Morales han sido como el día y la noche. Tiempo diferente, trato diferente. Queda en la memoria su incursión de 2006 como presidente electo, coronada por la estampa del modesto líder indígena de la chompa roja. Más de 11 años después, ahora, a Morales lo ha recibido la interpelación de la prensa mundial, que llegó a insinuar comparaciones de su gobierno con dictaduras africanas. Su partido buscó convertirlo en candidato para 2019 , a través del Tribunal Constitucional, pese al mandato del referéndum del 21-F y eso fue motivo de entrevistas, primero, con la BBC de Londres, y anteayer con la cadena parisina France 24.

Para el Gobierno, así lo ve Carlos Romero, su ministro de Gobierno, hay una ofensiva de la derecha mundial con periodistas y corporaciones mediáticas. Para la oposición, los caminos que tomó Morales lo llevan a enfrentar una vergüenza internacional. Eso cree el expresidente Tuto Quiroga.

En enero de 2006, la mítica chompa roja con rayas azules y blancas, acompañó una gira en la que cosechó el respeto de la mayoría de los gobiernos europeos, que hicieron cuanto pudieron para cooperar en su ascenso.

Ahora, en uno de tantos viajes que ha hecho al Viejo Continente como dignatario, todo cambió. Eso  se ve al reproducir la entrevista  que le hizo el periodista de la cadena France 24, Marc Perelman, ex redactor periodístico en cadenas como The Forward,  The International Herald Tribune, Fortune Magazine and The Nation, en EEUU; como también para Le Monde y Marianne.

“Hay gente que dice que Evo Morales está tratando de ser presidente toda su vida”, interpeló Perelman. Ante la respuesta de Morales sobre que “el pueblo decide”, el entrevistador le planteó que en el referéndum “el pueblo decidió que no (podía respostularse)”. Y lo remató en directo, como pocas veces se ha visto en un diálogo con el presidente de Bolivia: “Hay gente que le acusa de transformar su gobierno en una dictadura”.

Contenido, entonces Morales le mencionó entre sus argumentos “la mentira” que para él rodeó la campaña del referéndum, que un congreso de su partido halló cuatro caminos constitucionales para habilitarlo y que se usó uno de ellos, que el fallo constitucional que lo habilita reivindica su derecho, que su Gobierno dio estabilidad, que la derecha…

Y Morales contraatacó: “Usted me acusa de dictador, ¿qué culpa tengo yo, si el pueblo me lo pide? ¡Que el pueblo decida!”. Perelman lanzó en ese momento el comentario más ácido, a la manera de una aclaración: “Lo que le quiero decir es que muchos dictadores dicen lo mismo, y apelan al ‘pueblo’ y la estabilidad” y le citó que eso ocurrió en países de África.

Para la cúpula del Gobierno, esas preguntas que comparan a Morales con dictadores son desubicadas. “Es un desubicado ese periodista”, contestó molesto Reymi Ferreira, ministro de Defensa. Para él, el entrevistador de France 24 y las cadenas internacionales de noticias no conocen la realidad boliviana y “solo repiten clichés que propagó la derecha”.

Morales se defendió compartiéndole su concepto de dictadura. Dijo él que para ser un dictador, un gobernante debe acceder al poder por las armas, con golpe de Estado y que él, en cambio, siempre se sometió al voto.

Ferreira reforzó esa idea. Apuntó  que no se puede llamar dictadura  porque el Gobierno fue constituido gracias a una votación que superó el 60% del apoyo popular (2014), a que consiguió en sus tres campañas de comicios generales más del 50% del apoyo y que en el país no hay un solo periodista muerto como los 102 asesinados que hubo en México en el mismo periodo. “Es un desubicado”, reniega el ministro de Defensa.
Sobre el 21-F, el ministro dijo que se respetó el resultado que impedía modificar el artículo 168 de la Constitución y que el TCP solo interpretó una convención internacional en favor de los derechos del presidente Morales.

Amén de las justificaciones gubernamentales, ya hay corriente de opinión internacional crítica con el camino que tomó el Gobierno. El diario argentino La Nación editorializó el tema y apuntó que para Evo Morales, la democracia supone su permanencia personal constante en la cima del poder de Bolivia. “Se considera indispensable e insustituible. Esto es  un “burdo intento de eternizarse”, dijo este periódico.

El escritor y periodista liberal peruano Álvaro Vargas Llosa escribió, en otro comentado artículo en el diario chileno La Tercera, que a Morales “le ha bastado que la Cámara de Diputados y el TCP, desmonten el entramado jurídico de la propia democracia, y reviertan la decisión del pueblo boliviano”.

La cadena inglesa BBC estuvo con el presidente la semana pasada en La Paz, y su enviado también lo increpó por la repostulación.

En contacto con EL DEBER, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, denunció que “hay un alineamiento internacional que no es de ahora, que es de siempre”.

Mencionó a medios como la revista brasileña Veja, cadenas televisivas como NTN 24 y CNN; algunos políticos de derecha, como a una congresista estadounidense estrechamente vinculada al “genocida prófugo Carlos Sánchez Berzaín” y que también se refirió a Morales como un dictador.

Ante esto, la oposición boliviano salió al paso. El jefe de UN, Samuel Doria Medina, comentó en Twitter: “Evo prueba el sabor amargo de su desprestigio en el mundo, por aferrarse al poder y pisotear la Constitución y las leyes. Lo califican de dictador”.

Tuto Quiroga fue más duro. “Esa es la vergüenza de Evo Morales conocido ya en el mundo como un mitómano mesiánico con delirios de grandeza, que busca instalar una tiranía totalitaria desconociendo  la votación popular”. Y el diputado demócrata Gustavo Serrano, del partido de Rubén Costas, pidió dejar “de hacer shows internacionales que dan vergüenza”.

Así, la crítica crece y la gira europea de la chompa roja, en 2006, es solo un recuerdo para Morales.