Todavía no se ha podido llegar a ningún acuerdo sobre la renovación de la licencia del uso del glifosato un herbicida utilizado en Roundup y producido por la multinacional estadounidense Monsanto Company, elaboradora de agroquímicos y biotecnología, líder mundial en ingenieria genética de semillas y en la fabricación del glifosato comercializado desde 1974. La Comisión Europea redujo su propuesta de renovar la licencia de la que goza el herbicida glifosato en la Unión Europea (UE) desde los diez años hasta entre cinco y siete años.

Esta propuesta, que contrasta con los diez años que Bruselas pedía en principio para la renovación de la licencia, responde a la “evaluación de los riesgos” hecha por el Parlamento Europeo. La Asociación Internacional Slow Food y otras organizaciones ambientalistas han pedido a los gobiernos de la UE que rechaze el permiso y prohiba el uso del glifosato. En caso contrario, se estaría yendo en contra de la opinión pública y se estaría obviado la exitosa iniciativa “Stop Glyphosate”. De hecho, “Stop Glyphosate” presentó oficialmente los resultados de un estudio a 28 autoridades europeas.

Fue clasificado en 2015 por la Agencia para la Investigación del Cáncer (IARC) y por la Organización Mundial de la Sanidad (OMS) como una substancia “probablemente cancerígena para los humanos”. Dos meses después de la publicación de la IARC, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) llegó a la conclusión opuesta: según su punto de vista, en realidad, “es poco probable que el glifosato suponga un riesgo cancerígeno para los humanos”. Sin embargo, la EFSA basaba su recomendación en un informe de la UE que copiaba y pegaba los análisis de un estudio de herbicídas, el más famoso de ellos es el glifosato. Muchas páginas de este estudio son idénticas a algunos pasajes de una solicitud enviada por Monsanto Company en nombre de Glyphosate Task Force (GTF), un organismo industrial dirigido por la propia empresa.

La agroecología se basa en la conservación y la gestión de los recursos agrícolas mediante la participación, los conocimientos tradicionales y la adaptación a las condiciones locales. El uso de la ecología como término científico se remota a los años 70, pero las comunidades rurales de todo el mundo han aplicado muchas de sus soluciones a lo largo de la historia. Este conocimiento arcaico se ha dejado de lado u olvidando sistemáticamente con la llegada de la llamada Revolución Verde que introdujo un modelo agrícola de incremento en la productividad agropecuaria y por lo tanto de alimentos, por medio del uso de fertilizantes. La Revolución Verde afectó, en distintos momentos, a todos los países y puede decirse que ha cambiado casi totalmente el proceso de producción de los productos agrícolas.

Actualmente estudios toxicológicos conducidos por instituciones científicas independientes parecen indicar que el glifosato ha sido erróneamente calificato como “toxicológicamente benigno”, tanto a nivel sanitario como ambiental. Por lo tanto, los herbicidas en base a glifosato pueden ser altamente tóxicos para animales y humanos.