La revolución es un proceso de realización humana que “no solamente transforma las estructuras sociales y las instituciones, es sobre todo una transformación de los hombres, de su conciencia, costumbres, valores y hábitos, de sus relaciones sociales, con la ética revolucionaria” escribía Ernesto Che Guevara al recuperar los fundamentos de la mística revolucionaria que hace que los seres humanos no solamente conozcan y expliquen las condiciones de la realidad social que viven sino que la transformen a partir del compromiso y entrega de la propia vida por los demás, por los pobres del mundo, para construir una sociedad de justicia e igualdad.

A partir de esta premisa de su vida, los procesos de liberación nacional que impulsaron los pueblos del Tercer Mundo, los asiáticos, africanos y latinoamericanos, en el periodo inmediatamente posterior a la finalización de la segunda guerra mundial van a marcar las inquietudes y la lucha antiimperialista del Che Guevara.

Las revoluciones rusa y china, la independencia hindú y la lucha descolonizadora del Tercer Mundo y de los No Alineados van a articularse con la Revolución Cubana de 1959 para constituir los fundamentos de la lucha antiimperialista como la razón de su existencia que lo llevó al sacrificio liberador, que lo convirtió en mito imprescindible de los “condenados de la tierra” para su liberación.

PRAXIS REVOLUCIONARIA

En Amauta José Carlos Mariátegui, el precursor del marxismo latinoamericano, escribió que la revolución que hacen los pueblos no puede prescindir de los mitos, de la fe, de la creencia profunda en la necesidad de actuar para transformar una realidad marcada por la injusticia, la desigualdad social, la explotación y la dominación, rompiendo así con la ortodoxia que confiaba únicamente en la “inexorable” y objetiva ruta de la historia.

Así como Antonio Gramsci, en la línea de reflexión de George Sorel, define el papel de la organización como conductora revolucionaria a partir de las convicciones, Mariátegui enfatiza, siguiendo también a Sorel, que el mito está fuertemente relacionado con la violencia como impulsora de los grandes saltos revolucionarios de la humanidad. En el caso del Che Guevara, la praxis  revolucionaria implica el sacrificio consciente por una causa y se convierte en un caso extraordinario de quien se guía por el mito revolucionario expresado en la lucha emancipadora y, al mismo tiempo, se convierte, con su entrega, en un mito creador, en una fuerza material e inspiradora.

El debate marxista de la primera mitad del siglo veinte en torno a los alcances de la revolución en las colonias y semicolonias en el marco del capitalismo en su fase imperialista puso la cuestión nacional en el primer plano de la agenda emancipadora y sus expresiones fueron la revolución rusa, la revolución china y los procesos de liberación nacional señalados antes.

REVOLUCION Y CUESTION NACIONAL

En el caso de América Latina y el Caribe, la Revolución Cubana representa la expresión más nítida de la articulación de la cuestión nacional y colonial con la cuestión social, de la vinculación entre las tareas de la liberación nacional con las tareas de construcción socialista en un contexto condicionado por la “guerra fría” y por la arremetida del imperialismo norteamericano intentando ahogar la revolución. La lucha antiimperialista se convierte en el fundamento mismo del horizonte de la lucha emprendida por el movimiento dirigido por Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y el Che Guevara.

Sin embargo, el imperialismo norteamericano no a va cejar en su estrategia para aislar a Cuba de los países de América Latina y el Caribe –en varios de ellos habían surgido movimientos insurreccionales y revolucionarios–, a través de distintos planes como la Alianza para el Progreso, primero, o la Doctrina de Seguridad Nacional imponiendo dictaduras, después.

La tenaz lucha en defensa de la revolución cubana frente al bloqueo y las sistemáticas agresiones del imperialismo puso al Che Guevara al frente de misiones diplomáticas tanto en la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1961 y 1962, cuando Estados Unidos consiguió la expulsión de Cuba de la OEA, como en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1964 para defender la revolución cubana, y en las reuniones del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) y de la Organización de Solidaridad de los Pueblos de Africa, Asia y América Latina (OSPAAAL) en 1965 para fortalecer las redes de las luchas de liberación en el mundo.

INTERNACIONALISMO MILITANTE

Es en ese contexto que decide avanzar en el internacionalismo y la solidaridad antiimperialista a través de su inserción directa en la lucha revolucionaria antiimperialista en otras regiones. La República Democrática del Congo había conseguido entre 1959 y 1960, bajo la conducción de Patricio Lumumba, su liberación del feroz colonialismo del Imperio de Bélgica, sin embargo un año después se va a producir la intervención de agentes militares belgas apoyados por la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) que van a fusilar a Lumumba.

Un levantamiento popular contra las fuerzas de ocupación se va a producir en 1964 y mercenarios y paracaidistas belgas y estadounidenses van a enfrentar la rebelión. Esta situación va a provocar la decisión del Che Guevara, con el nombre de Ramón Benitez, de sumarse al Ejército de Liberación del Congo (ELC) e ingresar al frente de batalla junto a una brigada cubana, entre abril y noviembre de 1965. Ante la derrota del ELC, el Che sale del Congo hacia Tanzania, donde gobernaba el tercermundista Julius Nyerere, y se dirige a Praga, capital de Checoslovaquia.

Los meses en Praga van a ser muy importantes para el Che Guevara puesto que va a reflexionar en torno a la situación internacional, a los debates en las organizaciones marxistas, al papel de la Unión Soviética y a su futuro en el campo revolucionario. Realiza un balance de las fuerzas imperialistas y la situación de los movimientos revolucionarios y de liberación nacional en el mundo, profundiza el estudio de la economía política y los alcances del capital monopolista en su expansión internacional y destaca que la contradicción central en este periodo es entre las naciones explotadas (colonias y semicolonias) y las naciones explotadoras (imperialistas).

Por otra parte, va a realizar una crítica a las políticas internacionales de la Unión

Soviética y del Partido Comunista de la URSS, controlados por las burocracias internas, y a la política de la “coexistencia pacífica”, así como por el reducido apoyo dado a los Movimientos de Liberación Nacional, especialmente en América Latina. De allí surgirá su consigna de “crear dos, tres, muchos Viet Nams” realizando un homenaje a la lucha de resistencia del Frente de Liberación Nacional de Viet Nam (FLNV) contra la intervención imperialista (que luego, en 1975, terminará con el triunfo revolucionario).

EL LEGADO EMANCIPADOR

Volverá a Cuba en julio de 1966 y en noviembre del mismo año, en secreto y con el nombre de Adolfo Mena, ingresará clandestinamente a Bolivia donde formará el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y conducirá la guerrilla en el corazón de América del Sur. Luego de ser aprehendido por fuerzas militares bolivianas apoyadas por asesores de la CIA, el Che Guevara es asesinado el 8 de octubre de 1967.

La figura del Che Guevara tiene la dimensión histórica y la grandeza de Tupac Katari, Simón Bolivar, José Artigas, José de San Martín, Francisco Solano Lopez, Andrés de Santa Cruz, José Martí, Emiliano Zapata, Francisco Villa, Augusto Cesar Sandino, Juan Perón, Juan Velasco Alvarado, Fidel Castro, Salvador Allende y Hugo Chavez, quienes han enfrentado al colonialismo y al imperialismo y han impulsado la unidad de la Patria Grande.

La lucha antiimperialista y nacionalista revolucionaria hacia el socialismo latinoamericano iniciada en las primeras décadas de este siglo XXI recogen el pensamiento y la gesta de estos próceres como mandatos de la lucha por la emancipación de los pueblos de América Latina y el Caribe.