Cada  24 de septiembre, aniversario de Santa Cruz (Bolivia), se hace un momento propicio para recordar las contribuciones de la región al país: el mayor aporte en la economía del país (1/3 del Producto Interno Bruto); líder en la producción nacional de alimentos (70% de la producción nacional); el mayor aporte en la recaudación tributaria (40% del nacional), entre otros indicadores más; sin embargo, lo anterior es una comparación petulante y conformista, no haciendo referencia con los verdaderos ejemplos de América Latina.

Se puede poner como ejemplo, los estudios habituales realizados por el CEPEC-inteligencia de negocios o FORBES, donde se citan las ciudades modelos latinoamericanas (Santiago, San Pablo, Ciudad de Panamá, Lima, Monterrey, Medellín, Montevideo, San Jose, Managua, entre otras).

Por otra parte,  según estudios del Banco Mundial (Competitive Cities: A Local Solution to a Global Lack of Growth and Jobs, 2015), las grandes ciudades de América Latina no son las más exitosas y por lo tanto, las más competitivas; existen otras ciudades modelos, tal como Bucaramanga (Colombia) y el Saltillo (México) [Ciudades especializadas en la exportación de bienes con valor agregado].

La arrogancia y prepotencia es alta, con la analogía del tuerto como el rey en la tierra de ciegos, con una visión miope; mal de muchos, consuelo de tontos; sin el ánimo de interpretar ninguna ofensa en particular, ni señalar que a nuestro país le falta bastante por avanzar; sin embargo, se debe evitar el conformismo de pensar en el máximo nivel de desarrollo alcanzado, cuando en realidad queda mucho por avanzar; además de señalar la distante brecha de pujanza económica con aquellos que realmente son los buenos  (no se menciona a los países o ciudades de primer mundo).

A todo nivel de comparación, se debe tratar de seleccionar a los mejores casos  latinoamericanos de emulación, trazar una situación presente y proyectar una situación futura deseada, factible y mesurada en el tiempo; asignándose recursos, medios y capacidades para conseguirlo.

Los casos exitosos señalados muestran patrones con una combinación de infraestructura, calidad de instituciones, promoción de las inversiones, educación ciudadana, innovación  y financiamiento; todo lo anterior, se traduce en sus elevados niveles de productividad y por lo tanto, en la calidad de vida para sus habitantes.