Preguntado en General Perón sobre el manejo de la conducción respondió: Entre dos generales buenos y uno malo, prefiero al malo.

La CGT eligió como secretario general a un triunvirato de tres sindicalistas quienes seguramente son muy buenos en la conducción de sus gremios, pero troncos en la conducción de la CGT.

Pruebas al canto. Realizó un paro y una movilización, el primero en abril y otra en agosto y las consecuencias fueron que en abril fue asaltado el palco y perdieron sin lucha a manos de la izquierda el atril histórico que usó Rucci, y que terminó vendido por Mercado Libre. Y en agosto, se terminaron peleando dos fracciones de camioneros y el discurso del único orador no lo tuvo en cuenta nadie. Y como en política solo lo que aparece existe, el orador terminó hablando al ñudo.

Tampoco se perdió mucho que digamos, pero si se organiza un acto es para dejar alguna consigna, alguna idea, algún mensaje. Y todo lo que quedó fue la pelea entre sindicalistas, y para colmo, con las cruces de los caídos en Malvinas.

En cuanto al paro de abril,  que se hizo sin movilización ni objetivos específicos que le coparon los piqueteros, lo que apareció fue la izquierda subida sobre el atril de Rucci, y de lo que dijeron los oradores nadie recuerda nada ni sirvió para nada. Otra vez más hablar por hablar, al ñudo.

Luego en los primeros días de mayo, los tres generales buenos, invitaron a perorar en el emblemático salón Felipe Vallese al ex sacerdote y marxista confeso brasileño, Leonardo Boff.

Este teólogo junto con el peruano, también marxista, Gustavo Gutiérrez es el fundador de la teología liberación de corte marxista. Corriente que se contrapone abiertamente a la teología de la liberación de corte popular que fuera fundada por el padre Lucio Gera, argentino ya fallecido y continuada por el también sacerdote y asesor real de Francisco, Cacho Scannone de la orden jesuítica.

Es decir, que invitan a un marxista que está ideológicamente en contra no solo del peronismo, y del Papa Francisco, que no es de la teología marxista de la liberación sino de la teología popular.

Todos estos fracasos rotundos, y otros que no mencionamos por caridad fraterna, nos hace reclamar queremos, urgente, un general malo y no tres buenos. Porque el movimiento obrero no tiene conducción y sin conducción va a ser fácil pasto de las fieras del neoliberalismo gobernante.