El Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos de la Unión Europea (UE) ha concedido permiso a dos nuevas variedades de maíz  modificadas genéticamente (OGM) para su cultivo en la UE. Se trata de  Pioner’s 1507 y Syngenta’s Bt1, asi como la renovación de este mismo permiso para la MON 810.

Con las siglas OGM (Organismo Genéticamente Modificado) se define a cualquier organismo cuyo material genético ha sido transformado de manera ajena a los métodos naturales de multiplicación o combinación. Para su transformación se ha recurrido a una tecnología que se conoce como manipulación o modificación genética.

En Europa no existe un apoyo suficiente para los OGM. El pasado año 17 países europeos expresaron su clara negativa al cultivo de OGM prohibiéndolos en sus respectivos territorios. Algunos de ellos como Grecia, Italia y Holanda, han votado en esta ocasión a favor de la autorización en Europa, amparados por la coyuntura de libertad de cada país, para operar en el territorio de su juridicción, y es cuanto menos un acto de hipocresía. Los responsables políticos tienen que aceptar de una vez por todas que en Europa nadie desea realmente a los Organismos Genéticamente Modificados y es necesario empezar a debatir sobre sobre los verdaderos problemas como el desarrollo de economías rurales prósperas y sistemas alimentarios saludables, cumpliendo de este modo los compromisos de París.

En el viejo continentea hay muchos OGM aprobados para la elaboración de piensos y alimentos para personas y son algodón, patatas, maíz colza, remolacha azucarera y soya. De todos estos eventos, sólo se ha permitido el cultivo en todo el territorio de la UE a maíz y patata. Para el resto está permitida su comercialización pero no su cultivo.

Los OGM se dirigen hacia una industrialización cada vez más forzada de la agricultura, donde cultivos sin ningún vínculo histórico, cultural o gastronómico con la tierra y las personas que viven en ella, covirtiéndose en una amenaza cada día mayor para la supervivencia de las semillas tradicionales e incluso de las comunidades rurales. Al mismo tiempo concentra cada vez más el control sobre la alimentación en manos de las grandes multinacionales.

El número de los países que están sembrando cultivos OGM se ha incrementado de modo expotencial  desde el 1996,  año que comenzó la comercialización hasta hoy que superan los 150 millones de hectáreas. Este fenómeno se lleva a cabo particularmente en los países en desarrollo, en consecuencia de la crisis global de alimentos.

Estados Unidos lideriza la lista de países con más cultivos trangénicos seguido por Brasil, Argentina, India, Canadá, China, Paraguay y Sudáfrica. Todas ellas con más de un millón de hectáreas.

Dentro de la Unión Europea (UE), España es la que más superficie tiene. En  el año 2008 superaba las 80.000 hectáreas. Hay tambièn cultivos en Francia, República, Checa, Potugal, Alemania, Eslovaquia, Rumania y Polonia.

La introducción de plantas genéticamente modificadas produce efectos negativos en el medio ambiente y un riesgo mayor viene de la posible transferencia a plantas silvestres de genes introducidos en las pantas cultivadas

La Organización Internacional Slow Food presente en 160 países del mundo y con más de 100.000 miembros cree firmemente que los OGM son una amenaza para la supervivencia de la biodiversidad y para el bienestar de las comunidades rurarles y de los ciudadanos.