El republicano Donal Trump asumirá el 20 de enero la presidencia de los Estados Unidos convirtiéndose en el 45° Presidente de la nación norteamericana. El Presidente electo ha nombrado como su Secretario de Estado (Ministro de RR.EE) de los Estados Unidos a Tex Tillerson. Tillerson es un ejecutivo, presidente del coloso petrolífero Exxon Mobil Corporation y uno de los inversores extranjeros más importantes en Rusia. Es contrario a las sanciones que el Occidente ha impuesto a la Federación Rusa con motivo de la guerra en Crimea. Amigo personal y socio en negocios del Presidente Vladimir Putin, quien le ha otorgado la máxima condecoración rusa, “Orden de la Amistad”. Es el mismo hombre que ha suscrito un acuerdo con la compañía del estado ruso Rosneft para explorar y explotar los valiosos recursos naturales en el Artico. Su experiencia en relaciones exteriores es nula, se limita únicamente a sus negocios.

El General Michael Flyn es el nuevo consejero para la Seguridad Nacional (National Security Advisor). Es un raro caso de militar americano filo-ruso. Recién jubilado aceptó tener conferencias, en Rusia volviéndose un comentarista habitual y regular del netwotk de propaganda putiniana “Russia Today” (RT). En una recepción organizada en Moscú por parte de la red televisiva RT, Flynn fue fotografiado sentado  junto a Putin, aún cuando las relaciones entre EE. UU. y la Federación Rusa estaban en mínimos históricos a causa de la peninsula de Crimea. Su posición es muy influyente porque sugiere al presidente la estrategia que debe seguir tanto en la política exterior como en la militar.

El caso Flynn no es una caso aislado, gran parte de la campaña electoral de Trump fue dirigido por Paul Manafort, que durante seis años fue consultor de Viktor Yakunovitch, el máximo líder putiniano en Ucrania. Otro influyente consejero de Trump en política exterior es Carton Page, ligado al coloso energético Gazprom, “longa manus” económica de Vladimir Putin.

Por último hay enlaces directos entre el empresario Donald Trump y Rusia. Estos vínculos han sido investigados por parte de medios de comunicación americanos durante la campaña electoral, enlaces que han pasado a travès de la immobiliar “Trump Soho” financiado por el fondo de inversión (Bayrock) y del empresario Tevfik Arif, un kosako de la órbita de Putin y del georgiano Tamir Sapir, siempre en la galaxia de la olarquía cercana a Putin.

Otro punto de acuerdo entre Donald Trump y Vladimir Putin es la expansión nuclear entre los Estados Unidos y la Federación Rusa.

Por Navidad, el presidente ruso ha enviado una carta de felicitaciones a Trump en la que expresa sus deseos de “restaurar una relación estrecha de cooperación bilateral para asegurar estabilidad en el mundo entero”, y que Trump ha agradecido la carta de su amigo Putin definiéndola como  “muy linda”.

La fisonomía de la administración Trump se está volviendo siempre más marcada. La colonia putiniana dentro del nuevo poder ejecutivo americano tiene un peso determinante Sobretodo por el alto número de generales (retirados), la presencia de hombres de la alta finanza ligados al Banco Goldan Sachs y a la “lobby” de los petroleros.

Y para terminar, hackers rusos han condicionado las elecciones americanas dañando tanto el partido demócrata como la candidata Hillary Clinton.