En Belén de Galilea, en una oscura noche de dos mil años atrás, María de Nazareth daba a luz un niño: un acontecimiento extraordinario anunciado en todos los pueblecitos de Galilea por los “hazozerá” con sus míticas trompas de plata y por los “shafar” con sus cuernos de ariete del sonido casi sobrenatural.

Un  ángel habla a los pastores, los Reyes Magos se ponen en marcha desde el lejano Oriente guiados por una estrella, la gente proveniente de todas partes se reúnen en los alrededores del establo

Este grande acontecimiemto será representado en todo el mundo y en toda época con los materiales más distintos y en los mínimos detalles.

San Francisco de Asís tuvo la idea de representar el primer pesebre después de un viaje que hizo a Tierra Santa, creando uno viviente en Greccio, un pueblecito de la provincia de Rieti, zona central de Italia. El Santo, juglar de Dios,  delante de su pueblo deseaba hacer revivir la verdad del Evangelio. Esta idea alimenta la conciencia religiosa de los pueblos e inician las representaciones en los alrededores de Greccio extendiéndose poco a poco por todo el mundo por entonces conocido.

Fue Giotto, el pintor por excelencia de San Francisco, que pintó al fresco en el año 1305 los acontecimientos más destacados de la Navidad en la Capilla de los Scrovegni en Padua, haciendo conocer por primera vez la estrella de Belén en su “Adoración de los Reyes Magos”.

La palabra “pesebre” proviene del latín “prae” que significa delante y “saepium” que significa establo, es decir delante del establo y aparece en la primera Basilica romana dedicada a la Vírgen María llamada desde el siglo VI “Sancta Maria ad Presepe” (hoy Basílica de Santa María Maggiore), donde parece se conservaban cinco pequeñas astillas del establo donde nació Jesús de Nazareth. Pero el primer pesebre artístico, llamémoslo así, fue el de Arnolfo de Cabio, hecho completamente en piedra a inicios de 1289. En 1500 se empiezan a construír las figuras en cartón. De la piedra y del cartón se pasa a la tierra cocida,  hasta el 1700 conocido como el “siglo de oro” por la fineza del trabajo hecho en madera.

En este período al pesebre se lo dividía en tres partes: el Nacimiento en el interior del establo, la Anunciación de los angeles a los pastores en la parte central y en la parte externa al establo, las estatuas en miniatura hechas en coral, oro, plata, marfil, etc., verdaderas obras de arte. Las pequeñas figuras representaban todos los personajes populares del 700 europeo, como el violinista, el músico, el zapatero, el mandolinista, el pescador, el panadero, el frutero, etc. y usaban todo tipo de material para poder trabajar con exactitud total como la cera para la fruta, oro y plata para los regalos de los Reyes Magos y las joyas, maderas finisimas para la construcción de pequeños muebles e instrumentos musicales, porcelana para los juegos de comedor, cobre para los enseres de cocina y otros utensilios.

Actualmente existe todavía la tradición en algunas naciones europeas donde los pesebres se hacen con polvo de arroz, agua, papel pergamino, harina y cola animal. Los pesebres modernos se están miniaturizando siempre más y singulares son los que se contruyen en cajitas de fósforos, tronquitos de árbol o al interior de las calabazas.

En la zona de Flandes (parte de Holanda y Bélgica) los artesanos se han especializado en las cunas del Niño Dios, son miniaturas de enorme valor artístico. En Polonia se construyen los “szopka” una fusión entre pesebre y teatro popular.

También los tres Reyes Magos citados en el Evangelio de Mateo, han sido objeto de centenares de representaciones y de obras de arte, sobretodo en el mundo oriental, árabe y turco.