Fidel Castro ha muerto una semana después de la elección de Donald Trump a la Casa Blanca. Dos momentos así lejanos y al mismo tiempo así cercanos, hace que todo se complique.

Castro ha sido un dictador feroz, acusado repetidas veces de violar los derechos humanos con múltiples encarcelamientos de opositores políticos y miles de ejecuciones capitales. La isla era una prisión a cielo abierto Se calcula que han muerto fusilados en el famoso “paredón” unos 6.000 oponentes cubanos. Castro, su hermano Raúl y Ernesto “Che” Guevara no ha tenido piedad de tantos que suplicaban piedad.

La represión castrista ha alcanzado incluso a componentes de las varias iglesias confesionales cubanas con férreas restricciones al culto.

En la segunda mitad del siglo XX se condenaba con vehemencia los crímenes de los nazifascistas, pero de hecho, no se hacía la misma cosa con crímines comunistas. Los asesinados por la la izquierda, para muchos, valían mucho menos que los asesinados por los comunistas. Eran dos pesos y dos medidas.

El haber guiado una revolución y combatido contra un régimen corrupto y opresivo como el de Fulgencio Batista ha sido un título de mérito, respecto a todo lo que ha podido oscurar lo que ha venido después. Esto explica porqué tantos europeos, ofuscados por el “mito” de la revolución cubana, han pensado que fue un gran mérito de Castro representar por años y años el claro ejemplo de libertad en América Latina, oprimida por dictaduras militares. El destino de América Latina ha cambiado cuando la Unión Soviética se ha derrumbado terminando las razones geopolíticas que previamente habían conducido los Estados Unidos a apoyar las diferentes dictaduras militares latinoamericanas en función antisoviética y anticomunista.

Ahora Cuba está en manos de Raúl Castro, un hombre insignificante que ha vivido siempre a la sombra de su hermano. Poco locuaz y por nada carismático, en sus discursos ha confirmado sus escasas dotes oratorias.

Defensor a ultranza de la ortodoxía comunista, su compromiso ideológico marxista es anterior al de su hermano. En México estableció relaciones con el agente soviético Nikolai Leonov quien ejerció una enorme influencia en su personalidad.

Inmediatamente después de la victoria de la Revolución cubana, Fidel Castro lo nombra Jefe de Fuerzas Armadas Revolucionarias, su primer acto fue el de ordenar la ejecución de 100 oficiales, militares del ejército cubano que nada tenía que hacer con Batista, ganándose una reputación de hombre “inflexible”

Ha controlado siempre los Ministerios de las Fuerzas Armadas y del Interior (Gobierno) los dos poderes esenciales del regimen castrista. Tras el triunfo de la Revolución Cubana ha ocupado altos cargos en el ejército.

El 24 de febrero fue elegido por la Asamblea Nacional Presidente de los Consejos de Estado y de Ministro y Primer Secretario del Comité del Partido Comunista de Cuba. Es General del Ejercito Cubano y como es natural, la represión no cesará.

Habrá tiempo para ver lo que depara el futuro cubano sin Fidel Castro, pero pocos tienen la ilusión que el cambio va a ser tan fácil como parecía hasta hace unos meses. El embargo suprimido por Barak Obama, aún está en vigor, solo el Congreso puede eliminarlo y las primeras señales de los EE.UU. son negativas.