Una crítica muy común que se suele realizar en los análisis económicos, en particular a los generadores de opinión económica, es lo que se conoce con la analogía de ‘economistas sube y baja’, ‘economistas tortas’ y ‘economistas sesgados’.

La primera expresión (sube y baja como el elevador), se centra en alusión al comportamiento simplificado de las variables económicas en el tiempo (rumbo del crecimiento económico,  de la inflación,  del tipo de cambio, etc.), limitándose a su evolución temporal sin explicar el porqué de las cosas. Más aún con conclusiones basadas en  asociaciones erróneas, también llamadas relaciones espurias.  Asimismo, un famoso economista escocés  [Yule (1926)], fue uno de los pioneros en presentar el fenómeno de las asociaciones sin sentido, señalándose como ejemplo que en Inglaterra el número de sacerdotes ordenados (en la iglesia) presentaba una tendencia a incrementarse y por otra parte, la tasa de alcohólicos también tendía a incrementarse, la inferencia conllevaba a la conjetura que ¡a mayor número de sacerdotes ordenados, por lo tanto, la tasa de alcoholismo se  incrementaba! Conclusiones peligrosas en la economía y en las ciencias sociales.

La segunda expresión vinculada a los ‘economistas tortas’, se vincula con el gráfico de tortas empleado en las estadísticas, limitándose a explicar fenómenos por la composición porcentual de los elementos integrantes, sin explicar a qué se atribuyen dichas estructuras.

La tercera expresión relacionada con los ‘economistas sesgados’, se refiere al anclaje del pensamiento o sesgo de opinión (positiva o negativa).  Desde el campo de la filosofía, corresponde a una falacia de argumentación AD-HOMINEM (en contra del hombre), un ejemplo: Pablo sostiene que el perro es negro, Pedro siempre crítica todo lo expuesto por Pablo; luego entonces, la conclusión de Pedro es que el perro es de otro color (aunque el perro sea negro en verdad).

En suma, es desafío principal es la objetividad en el análisis económico, evitándose las inferencias sube y baja (asociaciones sin sentido), análisis tortas (composiciones porcentuales) y sesgos de opinión (favorables o en contra).