Cuando Colón llegó al “nuevo mundo”, lo hizo para los reinos de Castilla y Aragón, no para toda España. Los reyes católicos, de origen visigodo, habían echado a los moros luego de ocho siglos de un sistema político tolerante y de plena libertad religiosa entre judíos, moros y cristianos, y luego, en 1512, invadieron el reino de Navarra, hoy País Vasco, a sangre y fuego, y no contentos con su barbarie llevaron la Inquisición a esas tierras y mataron alrededor de mil personas por ciudad acusadas de brujería. En medio de torturas, las acusadas de brujas confesaban que “el demonio les hablaba en euzkara”, es decir, en lengua vasca, igual que la Inquisición en México que, en medio de torturas, obligaban a confesar a sus víctimas que “el diablo les hablaba en náhuatl” y quizás en Lima el diablo les hablaba en quechua.

Desde entonces, apenas un cuarto de siglo luego de la llegada de Colón, el País Vasco fue ocupado por una monarquía centralista que incluso hoy, a la muerte de Franco, decide las cosas en Madrid y está lejos de dar autonomía a naciones con idioma, cultura y tradición, como vascos, gallegos, valencianos y catalanes, para no hablar de otros.
En realidad, España fue ocupada por los moros o bereberes, que extendieron el Islam en casi todo el territorio, pero antes la habían conquistado los visigodos, los cartagineses, los vándalos, que conquistaron Cartago y buena parte del norte de África y no eran sinónimo de bárbaros (según Antony Beevor, Andalucía sería Vandalucía, tierra de vándalos; en fin, los celtas ocuparon Galicia, los francos el País Vasco y otras naciones.
LA HISTORIA DE OCCIDENTE

Hoy nos quieren hacer creer que la historia de la mitad occidental del Mediterráneo es la historia universal, nuestra historia, cuando está llena de luchas fratricidas e invasiones y no toma en cuenta el Mediterráneo oriental, que jamás tuvo edad oscura, con su capital Constantinopla, que fue cuna de la civilización y del derecho romano. Los francos (hoy Francia y Alemania) eran un pueblo primitivo incluso con Carlomagno; buena parte de la bota italiana y todas las islas del Mediterráneo de occidente pertenecían al imperio bizantino, lo mismo que la ciudad de Venecia y el exarcado de Rávena. Italia fue invadida por cartagineses, francos, lombardos, árabes y bizantinos. Occidente tuvo una edad media que sólo fue superada al influjo de la una monarquía absoluta venida del Mediterráneo oriental. Sin embargo, se ha enseñoreado de la historia universal y nada nos enseñan del Imperio de Oriente en Constantinopla. El derecho romano proviene del Código de Justiniano, emperador en Constantinopla, el famoso Corpus Iuris Civilis, que es obra en sesenta tomos elaborada por prestigiosos jurisconsultos bajo el reinado de este gran emperador, influido por la filosofía griega, la universidad de esa bella ciudad y la religión ortodoxa, cuyo estilo bizantino invadió Italia sobre todo en la magnificencia de sus iglesias. El oriente de los Balcanes, el Asia menor, el Mar Negro, Constantinopla, Alejandría, Egipto, Cartago, fueron opulentos y no tuvieron edades oscuras y llenas de epidemias y plagas, como la Edad Media de Occidente; sin embargo, nada sabemos de esos territorios y todavía nos cuesta entender qué pasó con croatas, serbios y bosnios, búlgaros, húngaros y albanos, no obstante que se encuentran al este del Mar Adriático, poco separados de la península italiana. Constantinopla tenía triple muralla inexpugnable y una situación geográfica ventajosa en el Bósforo, un estrecho que se abre al Mar Negro. Su resorte favorito para evitar guerras con ejércitos invasores era el soborno a persas, hunos, ávaros, búlgaros y árabes, para enviarlos a Occidente, cosa que esos pueblos desdeñaban por su pobreza. Todos querían conquistar Constantinopla por su opulencia, pero nada sabemos de esa bella ciudad, donde se desarrolló al máximo el imperio romano, aunque se hablaba griego y los popes ortodoxos usaban barba, desdeñada como diabólica por los romanos.
LA CONQUISTA EN AMÉRICA

En el nuevo mundo, la conquista nos expropió no solo nuestros recursos naturales y humanos sino nuestro idioma y cultura, nos impuso una religión y nos privó de los saberes locales y la tradición oral, que sin embargo persisten. Hoy las universidades suizas alientan el diálogo intercultural e intercientífico, para revalorizar los saberes locales y combinarlos con el saber de Occidente.
No podemos determinar quiénes fueron más crueles, si la espada o la cruz, si los soldados o los misioneros, a juzgar por la cruzada contra la supuesta idolatría y la evangelización en estas tierras, que en realidad quería erradicar toda forma de culturas nuestras, toda forma de conocimiento.

No obstante, no podemos justificar ninguna de estas conquistas dolosas y crueles porque todas merecen nuestro repudio. Compararlas entre sí es inaudito, incalificable. No hay cultura superior a otras. Hoy tratamos de construir, en medio de la violencia impuesta por los Estados Unidos, construir apenas una cultura de paz, mediante el diálogo intercultural y el reconocimiento de la diversidad cultural del planeta. Queremos que se reconozca nuestra soberanía en lo económico, lo legal, lo político, lo ideológico y lo cultural; nuestra soberanía alimentaria, que es la gran riqueza de las naciones.
UNA HISTORIA DE VIKINGOS

Los vikingos asolaron Inglaterra, que quedaba al oeste de la península donde hoy están Suecia y Noruega. La presión sobre la tierra los hizo cruzar hacia el continente europeo y de allá provienen los germanos, término genérico que ni ellos, los alemanes de hoy, conocen, porque se llaman Deutschland, mientras aquí los llamamos germanos o alemanes. En realidad, quienes invadieron el viejo continente son provenientes de Suecia y Noruega, son los nórdicos o escandinavos, o vikingos para simplificar. De allí provienen los ostrogodos y visigodos, que se asentaron a orillas del Mar Negro y de allí los visigodos se establecieron en España. Los nórdicos fundaron Normandía, en la actual Francia; de allí provienen también los lombardos y los celtas. Estos nórdicos asolaron la península italiana y se apoderaron de varias islas. Atacaron incluso Constantinopla y los actuales rusos son de origen varego (Sveriges es el nombre que nosotros conocemos como Suecia). Eran Varegos o rus, y de ahí provienen los actuales rusos.

En todos los casos de conquista hubo extrema crueldad. Sin embargo, nadie pide indemnización sino soberanía y autonomía, no intervencionismo, apropiación soberana de los recursos naturales y humanos y relaciones interculturales amistosas con todos los pueblos del planeta. La censura nuestra es unánime al hecho de la conquista, sobre todo a la nuestra, porque incluso hoy es ese ojo invisible que distorsiona todas las ideologías, todas las formas de pensar y la organización de la educación eurocéntrica en todos sus ciclos.