300 palabras, un mundo

El cocinero y sus musicales

Elvis Vargas Guerrero

Desdichado el pueblo que experimenta la necesidad de tener héroes. Pero lo cierto es que el mundo no podría vivir sin ellos. Advertencia del dramaturgo alemán Bertolt Brecht sobre el conjunto de ficciones llamado realidad donde el mito es necesario. El mito crea al héroe. El pueblo necesita alguien a quién admirar en quién poner su fe. De allí surgieron en la guerra de Ucrania héroes como Valeriy Zaluzhny de quien probablemente no comunican su muerte porque representa al genio militar. Charcoal la francotiradora, que anda como dios por todas partes matando rusos, representa al valor de las mujeres. Dmytro Kotsiubailo el neonazi que bromeaba ante la prensa occidental que su valor lo extraía de alimentarse con carne de niños rusos, representa a la juventud, murió en combate.

Yevgeny Prigozhin, villano para medios occidentales, pasó de cocinero a héroe desafiador de Vladimir Putin. Propietario de la empresa militar Wagner, similar a WachtGuard activa en Yemen que ayudó a derrocar a Muamar el Gadafi o Blackwater que participó en Irak. EEUU usó estas empresas para hacer seguridad, pues si alguien muere no cuenta como baja porque era soldado de fortuna. La diferencia con Wagner es que éste es un grupo de choque. Allí hay mercenarios de todas nacionalidades, ultranacionalistas rusos y ahora presidiarios a quienes usan de carne de cañón a cambio de libertad.

El contenido de estas páginas no refleja necesariamente la opinión de Bolpress

En YouTube al grupo Wagner les llaman los musicales, por la censura, pues EEUU lo considera grupo terrorista y hablar bien conlleva riesgos. En estos últimos acontecimientos Volodímir Zelensky lavó la imagen de Prigozhin con su apoyo. El tránsito de villano a héroe se llama redención. El villano siempre será villano si el héroe cuenta la historia. La OTAN ya transmitía como partido de fútbol que el patriota Prigozhin estaba a 300 kilómetros de Moscú, horas después preguntó ¿cuánto cobró el mercenario por su exilio en Bielorrusia? En los relatos de héroes o villanos nunca tiene importancia lo que nosotros pensamos sino lo que los borregos perciben.

Atrás