La pasada semana algunos medios de comunicación de manera “cizañosa” publicaron noticias tendenciosas respecto a la situación económica del país. Por otra parte, el Gobierno nacional en diferentes notas de prensa asevera que la economía nacional se encuentra saliendo adelante. En ese sentido, como bolivianos de a pie nos preguntamos: ¿Cuál es la verdad?; ¿La economía boliviana está saliendo adelante?.

Como analistas económicos tenemos el trabajo de verter opiniones responsables, sin la intención de generar desinformación. Lamentablemente, algunos colegas analistas son cómplices de los medios en la tarea de generación del pánico y la especulación. Para el presente artículo de opinión me enmarcaré en algunos aspectos que muestran la realidad económica, política y social por la que atraviesa el país.

El contenido de estas páginas no refleja necesariamente la opinión de Bolpress

Partamos por una reciente conferencia de prensa que realizó el Ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, donde se mostraron algunos indicadores bastante interesantes. Se señaló que la venta en restaurantes, atención en servicio de hotelería y venta de pasajes de avión se incrementaron entre el primer semestre de 2021 y 2022, en tasas del 26%; 44% y 103%, respectivamente.

¿Qué quiere decir lo anteriormente señalado? En primer lugar, se descartarían las opiniones equivocadas sobre un “efecto rebote”, debido a que los cortes de comparación ya no son respecto a la gestión 2020, sino 2022 vs 2021. En segundo lugar, las tasas de crecimiento en los sectores señalados reflejan una vez más el proceso de reconstrucción y reactivación económica del país, en línea a un mayor consumo por parte de la población, frente a un incremento en sus niveles de ingresos y la ausencia de una elevada pérdida de poder adquisitivo –como ocurre en países vecinos–.

En ese marco, las medidas que se van realizando por parte del gobierno nacional, tanto por el lado de la demanda como de la oferta, proporcionan un mejor dinamismo en la economía de los hogares y un fortalecimiento en la capacidad productiva de las diferentes empresas. Lo cual sin duda va rindiendo buenos resultados que son reflejados en las distintas cifras macroeconómicas.

Por otro lado, los economistas acostumbramos observar el sistema financiero como un “termómetro” de la situación económica de un país y la confiabilidad que tiene la población sobre la economía en general. En ese sentido, entre julio de 2021 y 2022, los depósitos y la cartera de créditos tuvieron un crecimiento del 7% y 8%, correspondientemente; ¿Qué refleja esto? Un escenario de certidumbre económica donde la población confía en el sistema financiero y a su vez éste último en la mejora de la actividad económica para colocar créditos.

En cuanto el comercio externo, Bolivia al mes de junio de la presente gestión rompió un récord histórico en exportaciones, superando los $us7.000 millones, destacando así el sector de la industria manufacturera. En ese marco, el país cuenta con el nivel de desempleo y desigualdad más bajo de toda la historia, como así también con el stock de capital y nivel de empleo más alto de la histórica económica del país.

No obstante, existen medios de comunicación que se limitan a la generación de noticias poco profesionales con el objetivo de desmerecer la labor del actual gobierno en este proceso de reactivación económica que sin duda es evidente ante los ojos de todo el país. Dichos medios consultan opiniones sesgadas y malintencionadas, en lo que parece ser un trabajo de “sabotaje económico”, a través de la generación de desinformación.

Como bolivianas y bolivianos no debemos dejarnos llevar por estas opiniones y noticias tendenciosas, que sin duda buscan la desestabilización política y social del país; acciones malaventuradas que son organizadas por grupos pequeños que solo les importan sus intereses personales y no así el bienestar de toda la población boliviana. Protejamos con argumentos e información responsable la estabilidad económica del país que sin duda está saliendo adelante.

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