Magdalena Andersson, primera ministra de Suecia. (Noruega, marzo, 2022)

Magdalena Andersson en Noruega, ejercicio militar de la OTAN (marzo, 2022)

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Durante este último tiempo ha aumentado la rusofobia, en el mundo, en grado superlativo. En Suecia particularmente, muchos titulares de los periódicos hacen alusiones despectivas contra Rusia y principalmente contra Vladimir Putin.

El 3 de abril, por ejemplo, se llevó a cabo un Festival de música destinado a  recaudar fondos para Ucrania. Muy lindo por cierto. Participaron artistas conocidos y menos conocidos. Uno de los presentadores era, Björn Ulvaeus, ex integrante del grupo musical Abba quien casi nunca aparece en la televisión sueca. Hasta aquí todo bien, tomando en cuenta su pasado como músico y cantante. Pero a medida que avanzaba en su discurso mal preparado, a veces levantaba la voz y le salía la bronca y el odio por los poros de la cara. Dijo que la guerra en Ucrania fue desatada por un solo hombre, un canalla llamado Putin. Solo un cretino de “tamañazo nivel” como, Ulvaeus, puede afirmar semejante estupidez. Al fin y al cabo, la ignorancia es muy atrevida.

Algunos periódicos han mostrado imágenes de Putin, con el rostro desfigurado, declarando que está enfermo. En un artículo comparan a Putin con Hitler, con Pinochet y con Saddam Hussein. Otro artículo señala que Putin está llevando a cabo una “guerra religiosa” dirigida por el Patriarca Kirill. Pero el artículo más grotesco es en el que figura el comandante sueco Roger Djupsjö (RD). Le hacen la siguiente pregunta:
¿Cómo describe usted la situación de Rusia?
RD: Como una rata arrinconada en una esquina. Y hace lo que sea para salir de allí.
Calificar de rata al Ejército ruso, el más poderoso del mundo, es un grave insulto a la inteligencia. Lamentablemente, la retórica de Estados Unidos, de Europa y de muchos países del mundo va en esa dirección.

Cada día que pasa tanto Suecia como Finlandia analizan la posibilidad de ingresar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte. El secretario de la OTAN, Jens Stoltenberg, con tendencias sanguinarias y que sigue el libreto de su patrón del Norte, ha reiterado en varias ocasiones que Suecia y Finlandia son bienvenidos a dicha Organización. El artículo 5 de la Alianza no cubre la defensa colectiva por parte de la OTAN durante el tiempo de espera, desde el momento en que un país solicita su ingreso hasta ser aceptado por todos los países miembros. Sin embargo, Stoltenberg, no ha dudado en decir que “encontrarán una forma de abordar el asunto”. En otras palabras, Estados Unidos y los países de la OTAN estarían listos para atacar a Rusia, mientras Suecia y Finlandia esperarían una respuesta en un caso dado.

En el congreso del Partido Socialdemócrata Sueco, realizado en noviembre del año pasado, se repitió lo que caracteriza a este partido político: la neutralidad es la piedra angular de la política de seguridad sueca. Por lo tanto, se manifestó que Suecia no ingresaría a la OTAN. Pero más allá de las buenas intenciones de permanecer lejos de la OTAN; Magdalena Andersson, primera ministra socialdemócrata de Suecia, se ha transformado en un camaleón que cambia de color según las cuerdas que van tirando, muy sutilmente, desde Estados Unidos y los países miembros de la OTAN. Unos días después de la operación militar por parte de Rusia contra Ucrania, Andersson dijo en una conferencia de prensa: “No está en la agenda del Gobierno sueco enviar una solicitud para ingresar a la OTAN”. Asimismo, enfatizó que tal solicitud “desestabilizaría aún más la situación en Europa”. A finales de marzo, dijo en la televisión: “De ninguna manera descarto la posibilidad de que Suecia sea miembro de la OTAN”.

El punto de inflexión se dio el 13 de abril cuando llegó a Estocolmo Sanna Marin, primera ministra socialdemócrata finlandesa, para conversar con su homóloga sueca sobre el ingreso de Finlandia y Suecia a la OTAN. Marin dijo que Finlandia ha avanzado considerablemente en este aspecto y que dará a conocer su posición dentro de unas semanas. Y acotó: “Si Finlandia ingresa a la OTAN, entonces Suecia debería hacerlo también. Sería bueno que Finlandia y Suecia tomen la misma decisión al mismo tiempo”. Pues, ambos países nórdicos siguen la misma línea cuando se trata de política de seguridad. Y claro, la determinación de Finlandia, sin duda alguna, influye a Suecia. En este sentido, el Partido Socialdemócrata Sueco, con Magdalena Andesson a la cabeza, parece estar dando un viraje de 360 grados. Andersson ahora habla, con más seguridad, de un posible ingreso de Suecia a la OTAN. Y lo más sorprendente es que los socialdemócratas junto a otros partidos, en el parlamento, decidirán si Suecia ingresará o no a la OTAN. Varios periódicos suecos han especulado que Magdalena Andersson entregará la solicitud de ingreso a la Alianza Atlántica del Norte, el 29 de junio. Fecha clave tomando en cuenta que los países miembros de la OTAN, tendrán una reunión en Madrid. De ser cierta esta hipótesis, se estarían violando los derechos democráticos del pueblo sueco, ya que una decisión de tal magnitud no sería el resultado de un referéndum popular.

En realidad, el pueblo sueco está dividido en este aspecto. La juventud socialdemócrata sueca está en contra de que su país sea miembro de la OTAN. En la misma línea están el Partido Ecologista y el Partido de Izquierda que, además, exige que la evaluación sea sometida al voto popular. Nooshi Dadgostar, líder de la izquierda, ha señalado que si Suecia forma parte de la OTAN, entonces estaría obligada a participar en conflictos armados que Suecia no tiene nada que ver. El Partido ultraderechista “Moderaterna” y el Partido Liberal están dispuestos a enviar la solicitud lo antes posible. Los “Demócratas Suecos”, Partido ultra reaccionario con una ideología racista que en un principio estaba en contra de una posible adhesión de Suecia a la OTAN, han dado un giro al respecto. Su líder, Jimmie Åkesson, ahora quiere que Suecia ingrese a la OTAN, pero con ciertas condiciones. Entre otras, que Suecia no esté comprometida a inmiscuirse en las obligaciones de la OTAN. O sea, lo que plantea Åkesson es que Suecia no esté obligada a defender a otro país de la Alianza, pero si Suecia es atacada; entonces los demás países tendrán la obligación de defender a Suecia. Una desfachatez, un oportunismo irracional que los otros países miembros de la Alianza difícilmente aceptarán.

Antton Rönnholm, secretario del Partido Socialdemócrata de Finlandia, ha informado que su país dará a conocer la respuesta final referente a la OTAN, el 14 de mayo. Mientras que en Suecia, Magdalena Andersson, ha rechazado rotundamente efectuar un referéndum en torno a la problemática del ingreso de Suecia a la Alianza del Norte. Sin embargo, el análisis de la política de seguridad sueca será presentado el 13 de mayo.

El portavoz de la presidencia rusa, Dimitri Penskov, en referencia a la posible adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN ha manifestado lo siguiente: “Hemos dicho en reiteradas ocasiones que la Alianza en sí misma es más bien una herramienta para la confrontación, no es una alianza que garantice paz y estabilidad”.

En fin, todo apunta que Suecia ingresará a la Alianza Atlántica del Norte.
Con el asesinato del líder socialdemócrata, Olof Palme en febrero de 1986, la socialdemocracia sueca quedó agonizando. Perdió su brillo, y se deterioró en ciertos aspectos. Hoy, Magdalena Andersson, presiona el gatillo, poco a poco, para dar un tiro certero y acabarla de matar.

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