La presente jornada se firmó el Programa Fiscal-Financiero (PFF) 2022, el cual es un acuerdo interinstitucional entre el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas (MEFP) y el Banco Central de Bolivia (BCB), dicho acuerdo fija el rumbo que las políticas fiscal y monetaria tendrán para la presente gestión.

En ese sentido, es importante analizar la dirección de política económica que el actual gobierno plantea manejar este 2022. Entonces, debemos hacernos algunas preguntas, entre ellas ¿Se cumplieron con las metas económicas de la gestión pasada?; ¿Son los objetivos macroeconómicos del PFF 2022 consistentes? y ¿Es necesario tener un acuerdo interinstitucional entre el MEFP y el BCB?

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Empecemos por la primera pregunta, el PFF 2021 fijaba como metas un crecimiento económico de 4,4%; una inflación de 2,6% y un déficit fiscal de aproximadamente 9,7% del PIB. Los resultados observados de 2021 según explicó el ministro de Economía y Finanzas Públicas, muestran cifras mejores a las esperadas, con un crecimiento económico de 6,1% (superior al programado); una inflación de 0,9% (debajo de la estimada) y un déficit fiscal de 9,3% del PIB (inferior al proyectado).

Dichos resultados reflejan la convergencia de la economía boliviana a la senda del crecimiento económico con niveles de inflación controlados, además de una responsable administración de las finanzas públicas, expresada en la disminución del déficit de dos dígitos en 2020 (12,7% del PIB) a un déficit de un solo dígito (9,3% del PIB).

¿Son consistentes los objetivos planteados para 2022?; dado el contexto internacional con los conflictos entre Rusia y Ucrania, los problemas inflacionarios en economías emergentes y en desarrollo, además de la permanente incertidumbre generada por nuevas variantes de Covid-19, el Gobierno nacional proyectó como metas macroeconómicas para 2022; un crecimiento económico de 5,1%; una inflación en torno al 3,3% y un déficit fiscal del 8,5% del PIB.

Las proyecciones del PFF 2022 consideran los efectos externos e internos que puedan influir sobre las mismas, además, presentan una continuidad al objetivo de reconstrucción y reactivación económica que se viene desarrollando desde noviembre de 2020, para devolver la estabilidad económica y el bienestar social a las familias bolivianas.

Finalmente, es importante señalar que dicho acuerdo entre el MEFP y el BCB llega a ser un punto de suma relevancia para trazar las directrices que se irán desarrollando en el transcurso de la gestión y así poder alcanzar las metas macroeconómicas fijadas. El PFF es un convenio que respeta la soberanía económica del país, ya que anteriormente era el Fondo Monetario Internacional (FMI) quien fijaba los objetivos de política del país, dando resultados penosos para Bolivia. Por lo que el PFF es un acuerdo de bolivianos para los bolivianos, cuyo objetivo es fijar un rumbo económico estable.

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