El Estado Profundo y las sanciones de los colonialistas

Luis Alberto Echazú Alvarado

Publicado el: 9 abril, 2021 5 min.    + -   

Las potencias imperialistas y colonialistas por su naturaleza, no pueden dejar sus practicas y políticas injerencistas y de total desprecio y desconocimiento a la soberanía de otros estados que no sean los suyos. Imponen sanciones a diestra y siniestra. Cualquier política de gobierno cualquiera que se dirija a defender sus recursos naturales y su soberanía, sufre las infaltables sanciones, bloqueos, congelamiento de sus cuentas en el exterior, sanciones a su comercio exterior, etc, etc.

Los estados y gobiernos que se atreven a nacionalizar sus recursos naturales y las empresas estratégicas o al intercambio con otras monedas distintas al dólar, son pasibles a las agresiones mas aberrantes: bombardeos indiscriminados a su población civil, invasiones y ocupación de su territorio e imposición de gobiernos títere, apropiación de su riqueza y apresamiento y asesinato de sus gobernantes.

Son también sancionados de diverso modo los países, gobiernos y sus empresas que mantienen relaciones diplomáticas y comerciales con Corea del Norte, Irán, o Cuba.

El colonialismo y el neocolonialismo siguen siendo parte constitutiva del imperialismo contemporáneo, están convencidos de que pueden dictar como órdenes las políticas de otros estados y gobiernos. Sancionan también a funcionarios de otros estados, congelando sus cuentas personales, prohibiendo sus viajes y visas de ingreso.

Todo esto, que es conocido por todos, que además es ejecutado con prepotencia, cual matonaje gansteril, no les impide autoconstituirse en guardianes y mentores de la democracia. La democracia del garrote, de la metralla y del genocidio.

Mantienen fuerzas de ocupación en países destrozados como vencedores en guerras de rapiña, descuartizan estados e inventan otros como protectorados. Provocan guerras civiles, incentivan el odio racial, religioso y los nacionalismos agresivos y militaristas.

Despliegan sus fuerzas militares a lo largo y ancho del planeta para controlar mares y océanos, estrechos, islas, canales y puntos y rutas estratégicas del comercio mundial. Establecen bases militares en los cinco continentes y sobre todo en las fronteras de países amenazados y potencias emergentes que no se acogen a sus imposiciones.

Mantienen permanente acoso, amedrentamiento y amenaza de agresión militar a los países con reservas importantes de recursos minerales y energéticos.  Confiscan sus recursos financieros, como aventajados discípulos de sus predecesores, los piratas y corsarios que fueron condecorados por las monarquías europeas.

Las potencias imperialistas y colonialistas y su oligarquía financiera controlan y se benefician del comercio de armas y de estupefacientes, sancionan a competidores que se rehúsan a su dominio. La guerra falsa contra las drogas y su comercio es un instrumento más para la intromisión en las políticas de los países, para el chantaje político, financiero y comercial y para fabricar supuestas implicaciones en el negocio ilícito de autoridades y gobernantes de los países.

Estados Unidos y el Reino Unido mantienen el indecoroso privilegio de tener cada uno al menos diez colonias, junto a Francia con al menos otras cinco. Son también las potencias que se destacan por sus intervenciones militares y su hegemonía en el Consejo de (in)Seguridad de las Naciones Unidas.

Empresas transnacionales y gobiernos de los países imperial-colonialistas organizan, entrenan y financian ejércitos mercenarios que protegen sus intereses y acompañan a las fuerzas invasoras de ocupación, también son contratados por oligarquías locales para derrocar gobiernos democráticos, promoviendo la división de países, la organización del caos generalizado y el nacimiento de “estados fallidos”, territorios para el saqueo de riquezas naturales y el genocidio de sus pobladores

Sus gobiernos son solo ejecutores de las decisiones del Estado Profundo o del Club de Bilderberg, el verdadero poder mundial en las sombras, cuyos miembros nunca aparecerán en los medios haciendo declaraciones o emitiendo opiniones. Banqueros y empresarios billonarios, acaudaladas familias monárquicas, el clan sionista y los ideólogos de la dominación mundial son sus miembros, que se reúnen anualmente para tomar las decisiones políticas y económicas que serán aprobadas y ejecutadas después por los parlamentos y gobiernos de los países imperial-colonialistas, a espaldas de sus propios pueblos.

Desde luego que no podemos impedir que se autodenominen como los portaestandartes de la democracia y del respeto a los derechos humanos y a la soberanía de los estados, lo que es inaudito e inexplicable, es que gobernantes de países amenazados y sometidos, así como partidos políticos, analistas y periodistas de estos países, no solo acepten esa impostura, sino que la consideren legitima e incontestable.

Desde luego que no podemos esperar otra cosa de las oligarquías que son aliadas sumisas de la dominación imperial-colonialista, sí esperamos otra actitud de aquellas fracciones que se consideran al menos patrióticas.

Atrás