… y el verde olivo mataba al pueblo

Javier Claure

Publicado el: 23 marzo, 2021 6 min.    + -   

       A los pueblos originarios del Estado Plurinacional de Bolivia. A las personas que
      murieron durante el golpe de Estado encabezado por Jeanine Añez y su Gobierno,
      el más salvaje en la historia de Bolivia desde 1825.   

 

Para decir de principio hasta el final
era octubre del año 2019
el viento arrastraba
pólvora sin límites
y entre la Casa del Pueblo
y la Plaza Murillo
un golpe maligno estalló
y se desplegaron los ejes del mal
el autoritarismo a flor de piel
el intelecto convertido en bestia salvaje
el nepotismo elevado al cubo
la deslealtad de amotinados en algarabía
la llave rapiña de las arcas estatales
y la Fiscalía abandonada

Soy la defunción
decía el Comandante General
Yo soy el que coloca
esposas, cubrebocas y vendas en los ojos
decía el Teniente Coronel

Y el verde olivo mataba al pueblo

Desde lo más profundo
la secreción oscura
de la patera rubia
salía de su cuerpo
como alquitrán caliente
todo era un parto forzado
sin pies ni cabeza
gobernantes
vestidos con el frío de un cuchillo
casas forradas con tela negra
paredes que soltaban aceite negro
coches consumiendo gasolina negra
y en el jardín
crecían documentos negros
mientras el búho triste
observaba a los verdugos

Y el verde olivo mataba al pueblo

Apenas se abrió el calabozo
la Universidad Católica
cómplice del crimen
cada cuadra militarizada
los árboles
testigos de ráfagas
y la Dictadora con voz de Biblia
intocable
hinchada de odio
contra las culturas ancestrales
violaba el mensaje bíblico
de “amar al prójimo”
y con sus garras satánicas
apuñalaba
a Jesucristo en la cruz por la espalda

Y el verde olivo mataba al pueblo

En el Ministerio
el nuevo San Román
calvo
dientes monstruosos
su ignorancia se unía a su miseria
la tortura misma
rondando por las calles
el rencor en cada paso
y funerales pegados
a su torso de tormenta

De ciudad en ciudad
lanzaba
espuma amarga de sus entrañas
humillación tras humillación
insulto tras insulto
persecución tras persecución
amenaza tras amenaza

Y el verde olivo mataba al pueblo

Toda la maldad
tendida en los techos
una y otra vez
la discriminación
el ustedes y el nosotros
el aborrecimiento
la violencia
arañas de cementerio
y gusanos endemoniados
resbalaban
por las tuberías
del Palacio Quemado

Y de refilón
entraron por las ventanas
agentes del Norte
con canastas de saqueo
opresores del pueblo palestino
con el verbo asesinar en las solapa

Y Almagro
vampiro de Imperio
levantó un cáliz para recibir
la sangre
de Senkata
de Montero
de Sacaba
de Pedregal
de Yapacaní
y de Betanzos
en donde lloraban a gritos
por el eterno sueño
por los heridos y mutilados
con armas del Estado Mayor

Y el verde olivo mataba al pueblo

No hubo Dios para los pobres
ni curas de sotanas blancas
la Iglesia con su traición
aceitó los diez mandamientos
en caños y gatillos de metralletas
la bendición de la ostia muerte
se hizo por encima
del Decreto 4078

Y el verde olivo mataba al pueblo

De tanto estar expuestos
al homicidio
al martillo
y al desamparo
del costado izquierdo de la vida
por fin apareció
las raíces del Tiahuanaco
el Cóndor de los Andes
en su pirámide solar
y desde de El Alto bajaron
antorchas encendidas
estandartes que no se inclinan

Codo a codo
mineros
barrenderas
cargadores
cocineras
canillitas
comideras
artesanos
lavanderas
campesinos
enfermeras
lustrabotas
amas de casa
albañiles
y Bartolinas

Miles de sombreros
miles de aguayos
miles de pututus y tambores
avanzaban
para defender la democracia

Y el verde olivo mataba al pueblo

La fuerza mayoritaria y palpitante
del altiplano
de los valles
y de la amazonia
empujaba el engranaje
hacia la cuarta luz

Alteños forjados en sindicatos
sin fecha de caducidad
potosinos cubiertos de litio
paceños expulsando al invasor
con elipses y triángulos electrizantes
cochabambinos de dinamita agallas
orureños de estaño invencible
y con lámparas de carburo
chapacos bajo la protección
de Marcelo Quiroga Santa Cruz
chuquisaqueños con letreros
de la Corte Suprema de Justicia
pandinos trasladando fortaleza de hierro
cruceños sin apellidos extranjeros
benianos ondeando la tricolor
y cantando
el himno plurinacional

Así luchaban frente a frente
barbarie contra civilización
k’aras contra los pueblos originarios
tanques
helicópteros
y aviones de guerra
contra la razón

Y el verde olivo mataba al pueblo

Hoy por hoy
las pititas desteñidas
una por una
se ahogaron
entre las aguas mugrientas
de las cloacas

¿Quién ha dicho que el León azul se rinde?
¿Quién se atreve a poner candado al proceso de cambio?
¿Quién se atreve a usurpar los recursos naturales?

Es el pueblo
wiphalas
guardatojos
polleras
quenas
y charangos
que encuentran su cauce
justo y necesario

¡Hermanos y hermanas de mi Patria amada
luchad hasta la victoria!

 

  • Claudio San Román, militante del MNR (Movimiento Nacionalista  Revolucionario), fue uno de los represores y torturadores más temidos de Bolivia.
  • Decreto 4078. Decreto promulgado durante la dictadura de Jeanine Añez y su Gobierno, en el cual se exime a los militares de cualquier responsabilidad penal.
  • Bartolinas: Mujeres que pertenecen a la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia “Bartolina Sisa”.
  •  Aguayo: Prenda rectangular multicolor que utilizan los aymaras.
  • Pututu: Instrumento de viendo andino fabricado de una concha marina, o de un cuerno de buey.
  • Marcelo Quiroga Santa Cruz: Escritor, periodista, docente universitario y líder del Partido Socialista. Fue asesinado durante la dictadura militar de Luis García Meza, en julio de 1980.
  • K’ara: Persona que no habla una lengua originaria, o que tiene posiciones antagónicas hacia los pueblos originarios.
  • Pitita: Persona que pertenece al movimiento fascista “pititas”.
  • Whipala: Emblema que representa, entre otras cosas, la igualdad y la diversidad entre los pueblos originarios. Pertenece a la cosmogonía de los pueblos del Tahuantinsuyo.
  • Guardatojo: Casco de protección que utilizan los mineros.

 

 

 

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