El Silala de Bolivia

Jorge Edgar Zambrana Jiménez

Publicado el: 31 mayo, 2020 4 min.    + -   

El Silala ha sido y es un cerro. jamás fue un río transfronterizo. es una colina en cuya base están los depósitos hidricos Quetena canalizados artificial y clandestinamente por los ingenieros de la empresa chilena “Bolivian Railway” para robar y dar el recurso hídrico a todo el norte de chile, a sus empresas mineras del cobre (chuquicamata), salitreras, y población consumidora, a precio comercial para beneficio de empresarios chilenos quienes son respaldados por la intervención del gobierno de chile.

JAMÁS HA EXISTIDO UN  RÍO NATURAL EN ESA DESÉRTICA ZONA.  Las aguas brotan, se encharcan y se evaporan.  NO FLUYEN A CHILE NI POR ARRIBA NI SUTERRÁNEAMENTE. NUNCA LLUEVE EN EL SITIO; por lo tanto no hay posibilidades de formación de acuíferos subterráneos de recarga de la zona. No hay filtración de agua desde la superficie del terreno que genere el movimiento descendente del agua. Por lo tanto, en la región del Quetena no hay agua para formar aguas subterráneas recargables; solamente existen aguas inmovilizadas desde hace diez mil años dentro de las cumbres. Esa agua aflora a 4300 metros en la superficie del bofedal, en terrenos exclusivamente en suelo boliviano, que sólo se pueden utilizar una sola vez por no contar con agua de recarga. Más temprano que tarde, se van a agotar completamente. Los bofedales del Quetena, localizados a distintas alturas y en varios sitios de la zona, muestran el agua que aflora que no es suficiente para discurrir naturalmente por la superficie, y más tarda en aflorar que en evaporarse.

Ahora bien, los chilenos argumentan que las aguas llegan hasta la costa chilena por via superficial y por flujo subterráneo. En cambio, los geólogos calculan que un flujo subterráneo es en promedio de 0.6 metros por dia; entonces, se necesitarían unos 450 años para que una gota de agua llegue a Chuquicamata desde Quetena subterráneamente. Es por ello que en el lado chileno no han encontrado ni rastro de agua en el subsuelo para extraer, lo que les ha conducido a robar, mediante canales y tuberías artificiales, nuestra agua pura y limpia del Quetena, invadiendo la zona, y haciendo creer a todo el mundo, incluso a los delegados nuestros en La Haya, que existe un “rio transfronterizo” llamado por ellos “rio Silala”.

Para más abundamiento de la no existencia de un inventado rio natural llamado Silala por los chilenos, se puede consultar el informe completo del Ingeniero boliviano Antonio Bazoberry : ‘El mito del Silala’, donde se prueba científicamente que tal rio nunca ha existido. Además, el libro ‘El Silala no es un río’ de la Unión Nacional de Defensores de los Recursos Naturales de Bolivia, ha demostrado ampliamente que el Silala es un bofedal, y nunca ha existido el tal rio inventado por Chile. Por otra parte, el ilustre investigador chileno Dr. Cástulo Martínez ha escrito su libro ‘Las Aguas del Silala’, en el que relata la historia de cómo dos empresas chilenas, una estatal y la otra privada, atentan contra la soberanía de Bolivia al robar las aguas del bofedal Quetena, mal llamado Silala, y sin que aparezcan los militares bolivianos para cumplir su tarea de protección.

Las aguas del bofedal Quetena, mal llamado Silala, se canalizan de la siguiente forma: 94 brotes de agua que son colectados por medio de canaletas clandestinas construidas de cal y piedra que vacían el agua a un canal central, que haciendo un recorrido de 2.500 metros, se reúne con otro canal similar que lleva las aguas de otras vertientes que se hallan próximas a la frontera, dentro del territorio boliviano.

Por tanto, los dos canales provenientes de ambas zonas de las vertientes se reúnen en un canal central formando un caudal de consideración que se conecta a una caja de agua llamada la Primera Toma o Desarenador, la cual está ubicada en Bolivia, en la quebrada del cerrito Silala, a 600 metros de la línea fronteriza. Dicho canal que alimenta esa caja de agua tiene una profundidad de 1.30 metros y un ancho de 1.20 metros con capacidad máxima de transportar 4000 litros por segundo.

De esta primera toma sale una cañería central de 12 pulgadas que cruza la frontera y se interna 10 kilómetros en territorio chileno hasta una Segunda Toma donde se almacenan las aguas y son luego llevadas mediante cañerías distribuidoras para surtir del preciado elemento a las ciudades y pueblos de Calama, Antofagasta, Mejillones y Tocopilla, y principalmente a la mina Chuquicamata para que Chile pueda seguir explotando el cobre que ha usurpado a Bolivia.

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