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Reino desunido

Publicado el: 18 diciembre, 2019 8 min.    + -   

Todos los analistas sobre las elecciones británicas concuerdan que el gran ganador de éstas ha sido el primer ministro Boris Johnson. Sin embargo, hay otras dos fuerzas que también pueden reclamar un triunfo aunque no a nivel de todo el Reino Unido sino de sus respectivos países, Irlanda del Norte y Escocia.

Irlanda del Norte es una región que fue separada del resto de su isla para garantizar una leve mayoría de los unionistas partidarios de la corona y hostiles al catolicismo y a la cultura gaélica celta. El 12 de diciembre por primera vez allí los unionistas sacaron menos bancas que los nacionalistas partidarios de romper con el Reino Unido y re-unificarse con la república de Irlanda.

En Escocia por tercera vez consecutiva el SNP (Partido Nacional de Escocia) volvió a arrasar y a desplazar al liberalismo democrático británico como la tercera fuerza en la cámara de los comunes.  En ese país que ocupa el tercio norte de la isla gran británica el SNP obtuvo el 45% de los votos (casi un punto y medio más que el que sacaron los conservadores a nivel de todo el Reino Unido) y consiguieron subir de 35 a 48 bancas, con lo cual siguen casi monopolizando los 59 asientos escoceses en el parlamento nacional de Westminster.

Tanto en Irlanda del Norte como en Escocia los candidatos que demandaban un Brexit duro e inmediato apenas bordeaban el cuarto de los votos, mientras que los restantes tres cuartos respaldaron a candidatos a favor de seguir en la UE o de ir a un segundo referéndum.

Mientras en Inglaterra los conservadores, el partido del Brexit y otras fuerzas abiertamente anti-europeas casi suman el 50% de los votos, en Gales los partidarios de un nuevo referéndum europeo totalizaron un 58%.

Un gran problema que ahora va a tener el nuevo primer ministro es que él solo ganó en Inglaterra mientras que en los otros 3 países que integran el Reino Unido ganaron sus contrincantes (nacionalistas en escocia e Irlanda del Norte, y laboristas en Gales, tal como ha venido pasando desde hace un siglo).

¿De la primera a la segunda ruptura del Reino Unido?   

Estos comicios se dieron a los 101 años de las que se dieron el 14 de diciembre de 1918, las cuales condujeron a la ruptura del grueso de la isla de Irlanda frente a toda la isla de Gran Bretaña, las cuales habían sido durante más de dos siglos los pilares del Reino Unido.

Los comicios de 1918 se dieron apenas concluyó la I Guerra Mundial y en ellos el Sinn Féin de Éammon  de Valera quedó como la tercera fuerza sacando 476,458 votos, lo que representó el 4.6% del total del Reino Unido, aunque solo candidatearon en un décimo de sus distritos, que eran todos los de la isla de Irlanda. Las 73 bancas donde ganó Sinn Féin coinciden casi exactamente con lo que más tarde sería la nueva república de Irlanda, mientras que las bancas de esa isla que no fueron para tal partido separatistas casi coinciden con lo que luego sería Irlanda del Norte.

Sinn Féin decidió que sus parlamentarios electos no iban ir a Londres pues iban a boicotear el parlamento de Westminster y, en vez de ello, se reunieron en Dublín para proclamar un nuevo parlamento por una república independiente de Irlanda.

La separación irlandesa fue un proceso tortuoso y violento. Dos años antes los británicos reprimieron duramente la insurrección pro-independencia de Dublín fusilando a varios de sus dirigentes rendidos (incluso uno en camilla) y apresando o deportando a centenares. Luego, Londres impulsó a que 6 de los 32 condados de Irlanda (aquellos que estaban en el noreste y que tenían muchos descendientes de inmigrantes británicos) sean separados del resto de la isla y conformen lo que se llamaría de allí en adelante el “Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte”.

La discriminación que la minoría nacionalista, católica o republicana acusaba de tener en Irlanda del Norte condujo a grandes protestas y luego a una guerra interna, la más seria que haya tenido una potencia occidental en la postguerra mundial.

Tras los acuerdos de paz de pascuas 1998 se acordó re-establecer una asamblea en Irlanda del Norte y un gobierno donde deberían estar juntos los unionistas más radicales con el Sinn Féin que había estado muy ligado a la insurgencia armada del Ejército Republicano Irlandés (IRA).

Ahora, tras unas elecciones que se dieron 101 años después de las que llevaron al triunfo arrasador del Sinn Féin en la isla irlandesa, por primera vez los unionistas se han reducido a 8 de las 18 bancas parlamentarias que tiene Irlanda del Norte. El Partido Social Demócrata Laboral (que está vinculado al partido republicano del resto de la isla irlandesa) obtuvo 2 bancas, mientras que Sinn Féin retuvo 7 bancas (las cuales nunca ocupa por mantener la misma línea abstencionista que les lleva a buscar ganar una mayoría de parlamentarios que no vayan a Westminster para declarar la separación unilateral) y la Alianza (los socios nor-irlandeses del liberalismo que llaman a una unidad entre las comunidades unionista y nacionalista) consiguieron una banca.

El flamante primer lord alcalde de Belfast que haya tenido el Sinn Féin logró sacar de la cámara de los comunes al portavoz parlamentario del Partido Unionista Democrático (DUP).

Los nacionalistas, si bien rechazan a Boris Johnson, ahora van a querer sacar ventaja de su ascenso y del Brexit para buscar reunificar a su isla y conseguir el aval de la UE para ello. Los llamados a un referéndum para decidir la reunificación de Irlanda van a seguir creciendo.

Escocia

Si uno se fija bien hay cierto paralelismo entre el ascenso del Sinn Féin en 1918 y el del SNP un siglo después. En estos comicios el SNP logró 1, 242,380 votos en Escocia, que significan el  3.9% a nivel de todo el Reino Unido, pero el 45% en su respectivo país.

Sin embargo, hay algunas diferencias entre ambos proyectos. Los nacionalistas irlandeses sin republicanos, muy anti-monárquicos y cuestionan el hecho que Gran Bretaña utilizó a su isla para producir sus alimentos y mano de obra de barata y que eso llevó a que más de un millón de irlandeses mueran de hambre y a que sea el único pueblo europeo que hoy tiene menos población que hace un siglo y medio.

Escocia, por su parte, fue un socio igualitario en el Reino Unido, el cual se conformó en 1707 en base a la unión de los tronos de Londres y Edimburgo, y allí nunca los británicos aplastaron violentamente un movimiento separatista. El SNP no quiere una república escocesa sino un estado independiente que siga aceptando a la familia real como quien detente su jefatura de Estado, tal y cual pasa ahora con Canadá, Australia, Jamaica, Nueva Zelandia, Belice y otras decenas de naciones independientes.

Además, el SNP lleva encabezando el parlamento y el gobierno nacional de Escocia durante 3 mandatos consecutivos. Desde tal posición ha logrado altos grados de autonomía, incluyendo garantizar la gratuidad de la educación universitaria y las prescripciones médicas, así como mantener su propio sistema judicial y educativo diferenciado y la emisión de sus propias libras esterlinas.

Nicola Sturgeon, la lideresa del SNP y ministra principal de Escocia, ahora pide que se respete el mandato popular escocés y que en su país los tories han vuelto a ser derrotados, por lo que se debe convocar a un nuevo referéndum sobre la independencia de Escocia.

Johnson dice que ya se dio uno hace un quinquenio, pero ella retruca que las condiciones han cambiado. En 2014 se les dijo a los escoceses que si se independizaban la UE no les iba a reconocer, mientras que ahora la única manera que tienen para permanecer en la UE es la independencia.

A diferencia del Sinn Féin el SNP nunca ha tomado las armas ni llamado a una resistencia violenta. A diferencia de los catalanes los escoceses nunca sufrieron una feroz represión franquista ni tampoco han querido desafiar a la ley convocando a un referendo unilateral de independencia. Su estrategia, más bien, busca ir ganando puntos. Hoy dicen que no se les puede obligar a quedarse en el Reino Unido contra su voluntad. Todo ello va a ser utilizado por el SNP como un argumento para seguir avanzando en las urnas y querer conformar un cuarto mandato con una alta votación en favor de un nuevo referéndum sobre la independencia.

Johnson, al sacar al Reino Unido de la UE, no solo va a alentar esos separatismos y hacer que uno nuevo vaya creciendo en Gales, sino que se va a quedar sin la protección des este bloque continental. La UE siempre garantiza a todos sus Estados socios que ninguno de ellos sería fragmentados, algo que tanto le agradece Madrid.  Ahora, sin embargo, es la UE la que pudiese ver con buenos ojos que Irlanda del Norte entre a la República de Irlanda (tal como antes apadrinó la anexión de la Alemania oriental por parte de la occidental) y que los escoceses se separen de los ingleses como antes la UE animó a un “divorcio amigable” entre checos y eslovacos.

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