Denunciar a los cuatro vientos el golpe y la dictadura

Horacio Fariñas

Publicado el: 23 noviembre, 2019 4 min.    + -   

La serie de crímenes que hay que denunciar a los cuatro vientos y en todas las latitudes, son los que han sido cometidos para perpetrar el golpe de estado más canalla de la historia y el derrocamiento de un gobierno legítimo y democráticamente elegido con amplia mayoría.

Por primera vez en nuestra historia se ha cruzado un grave umbral que ha hundido hasta las profundidades de la barbarie, no solo el estado de derecho sino la seguridad misma del estado y la de sus habitantes. Creando una base real de desintegración total de lo que hasta poco fué la patria de todos los bolivianos.

Al margen de haberse gestado y alimentado una matriz de opinión del odio al MAS y a Evo Morales en base a consignas fraudulentas y golpistas, aprovechando el desequilibrio mediático claramente favorable a las élites económicas, con el aplastante predominio de clases medias y acomodadas en el acceso a, y manejo de, medios sociales y diversos canales de difusión informativa. Sumado todo esto al respaldo, dirección y adiestramiento por parte de diversas instancias que emanan del gobierno de EEUU y la poderosa élite global que lo controla, y que están dedicadas a la subversión de democracias y gobiernos para ellos incómodos o que se niegan a someterse a sus dictados y aceptar sus saqueos.

Para concretar con éxito siniestro la concreción del golpe se empleó un plan de acoso criminal con grupos de sicarios que han cometido desde actos vandálicos, destrozos, allanamientos e incendios, hasta secuestros de familiares con el fin de forzar por medio de la extorsión y el chantaje, a la renuncia de ministros, senadores y otros miembros importantes del gobierno y partido gobernante (MAS). Bajo contundente amenaza de muerte, familiares de estos tuvieron que pedir la renuncia a sus altos puestos, para que se les perdonara la vida. A esto se suma la persecución y agresiones físicas, tanto contra partidarios del MAS, como contra indígenas en general, sobre todo mujeres, independientemente de su opinión política. La pública, cobarde, vil y grave agresión y humillación a la alcalde de la ciudad de Vinto es un episodio que representa un ejemplo sin precedentes en los anales de la criminalidad política no solo de nuestro país, sino de la comunidad internacional entera. Todos estos crímenes están impunes y sin la menor probabilidad de procesamiento policial.

A esto se añade el nefasto amotinamiento de las fuerzas policiales que se sumaron al golpe y dejaron vía libre al accionar de los citados grupos, el que en su fase final llegó también a contar con el apoyo del alto mando de unas fuerzas armadas de eterno apetito por los golpes de estado con olor a dólares y de eterna tradición vendepatria, consumando así una nueva traición flagrante a la legalidad y el estado de derecho.

El papel central más visible en este macabro entramado criminal lo ostenta el presidente del comité cívico cruceño, Luis Fernando Camacho, quien asumió el liderazgo golpista, siendo también el personaje que encabezó la ocupación golpista del edificio gubernamental. El había previamente anunciado que se haría una lista negra y se llevaría adelante una cacería de miembros del MAS. Además de declarar “punto final” al gobierno de Evo Morales, afirmó que garantizaba que este renunciaría en pocos días. No es difícil deducir que la garantía tenía su base en el plan criminal que se llevó a cabo y la conspiración golpista que adelantaba el amotinamiento de la policía y el apoyo militar.

La fase que siguió con carácter inmediato es la feroz y sanguinaria represión contra el pueblo indígena que salió a protestar contra el golpe criminal, con el saldo de asesinatos , cobardes masacres que van en aumento, y una multitud de heridos y presos políticos.

El golpe y la dictadura fascista impuesta por este, están escribiendo la página más negra y más despreciable de nuestra ya por demás triste historia.

Atrás