Hay que negociar con el nuevo poder

Publicado el: 21 noviembre, 2019 7 min.    + -   

Abraham Mancilla

Intentaré describir algunos puntos que son interesantes, para un análisis primicial del conflicto.

Los políticos del pasado han vuelto al palacio. No hay que olvidar que algunos eran autoridades políticas, antes del 2005. Muchos podrían decir que no hay nadie; eso no siempre es así. Se anota lo que se ve y veremos que no es así. Tuto Quieroga maneja y es parte del poder por intermedio de varios aspectos; mientras que Ortiz también lo es, y como ejemplo, tenemos a Martha Yujra como Ministra, aunque sea alteña ha sido su candidata de su partido politico en las recientes elecciones anuladas, no solo es un caso, sino parte de muchos y así es como retornaron al palacio.

Otro error que cometieron los nuevos y los viejos politicos, ahora instalados en el gobierno fue copar a la primera el gobierno sin ampliarse a sectores amplios del país, me remito a los hechos y a las palabras de Carlos Valverde quién afirmó que Camacho es parte del gobierno y tiene cuotas de poder con varios ministros. Lo que es verdad, aunque el dirigente cívico haya intentado negar o justificar. Estos actos han refrescado la memoria de la gente movilizada, quienes sostienen que eso es volver al pasado y que volver al pasado es menos obras, menos inversión social y significa la vuelta del saqueo al país.

El otro dato interesante es que el retorno ha sido también acompañado de una lógica y la vuelta a la forma de hacer gobierno y política. Pasó lo que tenía que suceder. Ellos siguen anclados en los tiempos de los 90, 2000 o (solo hablando desde finales del siglo pasado y del presente siglo) en el que el indio era un factor de represión y dominación y no factor de poder. Entonces la primera acción fue la represión y guerra psicológica, el de amenazar con apresar a los dirigentes, académicos, intelectuales y activistas.

Otro elemento que es interesante es el uso perverso de otro recurso discursivo, muy conocido de estos políticos. La guerra psicológica se ha activado. Ese discuros de los años 90 o de los 2000, que se acusaba (no digo que no pueda haber, eso tendrán que investigar y demostrar y no montar al igual que el MAS) a todo aquel que se anteponía al gobierno o se le enfrentaba, se le acusaba de sedicioso, subversivo, de terrorista, vándalo, delincuente, etc. (En última instancia este discurso es racista); y bajo este discurso y argumento se lo reprimía. Ahora ese discurso se ha instalado de nuevo. A cualquiera que postea o analiza con su opinión o finalmente toma una posición política e ideología se le acusa, se le amenaza y se intenta acallar, porque es etiquetado de sedicioso.

Lo que sucede es que recien se están enterando que la realidad ha cambiado. No es posible observar ni escuchar a una autoridad, cuando por medio de programas sensurados por el MAS, ahora una vez instalada como nueva autoridad política, se reparta amenazas de seguirles juicios o procesos penales a sus mismos colegas. Eso es no hacer lectura correcta del conflicto ni enterarse que ahora tu eres la nueva autoridad, al contrario es actuar con ira y como activista. Esa persona, nueva autoridad politica, no es más activista y luchadora desde el medio de prensa; y esa acción no es luchar por la democracia, además, de no tener en cuenta la Ley de la imprenta. Que tiene su propio mecanismo de procesamiento.
6. Alguna autoridad política dijo que a simple sospecha se le va mandar a los sediciosos a la cárcel, perseguir y sugerío salir fuera del país. Algunos seguramente ya lo hicieron, eso no es concordante con toda la prédica de la democracia antes del MAS. La vida y la integridad física de toda persona está protegida por la Constitución y normativa internacional o el bloque de Constitucionalidad, como derechos fundamentalísimos; en consecuencia, no se puede socavar los más mínimos derechos porque se le tiene bronca al oponente y creer que todo aquel que piensa y emite cierta posición sea masista, el cual no es real. No todos son masistas.

No es posible hablar y haber denunciado al MAS de haber sigo un gobierno tirano y dictador; pero sacar al ejército a las carreteras y a las calles, no diré que los muertos son por el disparo del ejército o de la policía (deberán demostrar que no es asi); pero lo real es que en menos de una semana se tiene 23 muertos, según las mismas fuentes del Estado. Si esto es así, el discurso de respeto a la vida y en contra de la represión en el gobierno del MAS se caé y se deslegitima todo lo que puedan decir desde el Estado. La vida la persona es vida sea masista o no y está protegido.

Lo que ha sucedido es que se han encontrado con otro poder. El indio no es el indio de los 90, ni es de los años 2005; al contrario ahora es factor de poder y sino se les toma encuenta no es posible gobernar. Pueden encarcelar a sus pensadores, intelectuales o a sus activistas por unos años o reprimirlos; pero ya no es posible dominar, porque ya es factor de poder. El centro de este otro poder es El Alto, es sobre ese poder que giran los micro poderes (provincias, barrios perefericos de las ciudades), haciendo el nuevo poder indio. Mientras eso no se comprenda es y será defícil convevir y gobernar aunque sea por unos meses.

En cuanto a los hechos del conflicto, cabe señalar que todo conflicto de esta naturaleza, de un lado y del otro, me refiero a la toma y quema de los tribunales electorales departamentales, trae consecuencias. Me refiero a la quema de los domicilios de un lado y del otro, deben ser sensurados, claro que si; pero son aspectos que no se pueden controlar por ciertos elementos que no necesariamente han sido incitados por los mismos dirigentes, activistas o gente a la cabeza de la marcha. Si la tesis fuera así, podríamos decir que los cívicos mandaron a quemar casas y los tribunales departamentales. Es de conocimiento que los malhechores se infiltran en estos conflictos para hacer desmanes, eso no debería sorprender a nadie; lo que no puede dar pie a que se les acuse a los dirigentes, activistas e intelectuales de un lado y de otro, intentando acallar la libertad de pensamiento. Hacer lo mismo que el MAS, al que se denunció durante 13 años. No se puede cometer los mismos errores anteriores, porque eso no es democracia.

A los políticos instalados en el palacio les queda convevir con el otro poder, ese poder tiene nombre. Es el poder indio. Eso se hace sentándose a negociar el nuevo poder. Sentarse y dialogar y ceder en algunas cosas, porque el cerrarse es mantener la lógica de la dominación. Aquí el indio no es más el factor de esa condición. Comprender eso es clave. Porque el discurso de que “son masistas”, los marchistas (lo que no es cierto en su gran parte), es encendiar y alimentar odio y quebrar la línea que pueda sumar al diálogo. Porque no todos los que marchan son masistas. El poder es poder. Y eso se debe manejarse con mucho tino.

No son recetas, lo que intento es observar algunos detalles del conflcito y que este pueda tener una salida. La convivencia entre dos distintos poderes. Eso es fundamental, hay que descartar la lógica anterior, antes del gobierno del MAS, lo indio y lo popular era factor de represión y dominación; hoy pueden ser factor de represión, pero no son más factor de dominación. Por lo que queda es sentarse y negociar la convivencia.

El pensar, es ser libres. Espero esta opinión no sea calificado como sedición.

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