Bolivia nuestra

Jorge Luis Ubertalli Ombrelli

Publicado el: 11 noviembre, 2019 10 min.    + -   

Al fin lo han logrado. El golpe cívico-militar-policial en Bolivia ha sido consumado. Evo y García Linera han renunciado con el argumento de no derramar sangre del pueblo boliviano, y han dejado a los resistentes sin dirección. Se dirá que esta reflexión es dura, que quien es uno para cuestionar a los dos máximos dirigentes de la Bolivia que nació el 18 de diciembre del 2005 con el triunfo de ambos compañeros,  y amaneció con sus asunciones en el gobierno en enero del 2006. Sin embargo, creo, creemos que tenemos la autoridad moral para hacerlo. Porque en estos 13 años ocurrieron hechos y situaciones reaccionarias en el corazón de América que debían haber sido evaluadas en acto y perspectivas. Y teniendo en cuenta los delitos, agresiones, conspiraciones y agresiones se debió  haber preparado el antídoto desde la administración evista  para neutralizar la ponzoña de esta serpiente, cuyo cascabel anunció varios ataques, no tenidos en cuenta en su perspectiva desestabilizadora estratégica del gobierno popular. El vandalismo fascista se produjo, repitió y fue escalando en progresión geométrica, hasta llegar a hoy, día de renuncia de ambos mandatarios, a los que supimos servir, por haber representado al pobrerío de Bolivia, el más desarrapado, marginado y humillado: los originarios, que junto a obreros, mineros, campesinos, gremiales, jubilados, niños y mujeres fueron alentados a vivir ya como seres humanos, cosa que antes les fue negada.

Para nosotros lo que ocurrió hoy no fue novedad, lo advertimos en varias oportunidades. Creamos en el 2006, ni bien asumido el binomio Evo-García Linera, el Boletín de Noticias de Bolivia, Boliv_@r, ya nombrado en una nota anterior, en la que advertíamos que la única forma de evitar actitudes golpistas y desestabilizadoras de la policía y las fuerzas armadas bolivianas, punta de lanza de la reacción fascista enquistada en el oriente del país y con ramificaciones en otros departamentos, era a través del armamento popular por medio de Milicias Populares Territoriales.( ‘Hasta cuando …o ahora es cuando’,Telesur, 8 de noviembre, y otras publicaciones del país y del extranjero).

Si como se dice callar es otorgar, perdonar e ignorar las conspiraciones del enemigo ni bien se producen es cavar la propia tumba del gobierno y pueblo boliviano, tal cual como ocurre hoy.

El 6 de diciembre del 2008, reproducimos en Boliv_@r 153, AÑO III, un cable de la Agencia Boliviana de Información (ABI) que alertaba sobre el accionar de las fuerzas de seguridad en connivencia con la DEA. El cable, del cual reproducimos un fragmento, se transcribía así:   ‘Chimoré (Cochabamba), 6 dic 2008 (ABI).- La Agencia Antidroga de Estados Unidos en Bolivia (DEA, por su sigla en inglés) desmanteló sus oficinas y equipos modernos de control de llamadas y “escucha” telefónicas y radio instalados en el Cuartel de Chimoré en el trópico de Cochabamba, distante a 170 kilómetros de la capital del valle.
El desmantelamiento se había registrado hace aproximadamente dos meses y los funcionarios y policías de la Unidad Móvil para el Patrullaje Rural (Umopar), la Policía Ecológica y la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) nunca dieron parte de ese extremo.’

Días antes, el 2 de ese mes, el compañero Antonio Peredo Leigue, ya fallecido, Senador de la República  y hermano de los compañeros Inti, Coco y Chato, dos de ellos caidos en combate en a fines de los años 60 integrando la guerrilla del Che (ELN) y el otro participante de la guerrilla de Teoponte, nos enviaba una nota especial que reproducimos en nuestro Boliv_@r Nº 58, AÑO II, en la que denunciaba:

‘Ocurre que los atropellos, allanamientos, destrucciones y robos que cometieron personas identificadas en las oficinas del Estado, fueron promovidos, apoyados y respaldados por autoridades y entes cívicos ( de la llamada Media Luna golpista, N de R.) en todos los casos. Hay constancia expresa de tal extremo y, para mayor abundamiento, los indicados acaban de reiterar su posición. No podían faltar los medios controlados por la oposición. Haciendo coro a las protestas de unionistas y comiteístas, reclaman por la vulneración de los derechos de los sindicados. Aún así, empero, no pueden negar la comisión de los delitos. Los integrantes de la Unión Juvenil Cruceñista (grupo fascista de Santa Cruz, que hoy participa del golpe de Estado N. de R.), ahora, están refugiados en la Catedral de Santa Cruz, declarándose perseguidos políticos, pese a que es evidente, y no lo pueden negar los medios, que ellos fueron los operadores de las tomas violentas de oficinas públicas en esa ciudad, pero también en otras ciudades como Tarija, Trinidad y Sucre. Ocurre que los atropellos, allanamientos, destrucciones y robos que cometieron personas identificadas en las oficinas del Estado, fueron promovidos, apoyados y respaldados por autoridades y entes cívicos en todos los casos. Hay constancia expresa de tal extremo y, para mayor abundamiento, los indicados acaban de reiterar su posición.’

El año anterior, el mismo compañero Antonio nos había enviado una nota, reproducida en nuestro Boliv_@r el 25 de noviembre del 2007, donde expresaba:
‘En Santa Cruz, sus pares ( se refiere a los de Sucre N. de R.) lanzan cachorros de dinamita contra varios locales; de noche, irrumpen en las oficinas de una repartición pública, rompen vidrios y destrozan muebles. El comité cívico que preside Marinkovic, declara la guerra culpando al gobierno por la violencia que ellos desataron y convoca a un cabildo para informar, a sus partidarios, que no habrá paz mientras continúe el actual gobierno.

La derecha agrupada en los comités cívicos y las prefecturas opositoras está convencida de que llegó el momento de lanzar el zarpazo. No ocultan sus intenciones. Un prefecto llamó a sus antiguos camaradas militares a “salvar la democracia”, repitiendo la proclama que justificó el golpe de Pinochet en Chile. El Comité Cívico pro Santa Cruz convocó y reiteró la desobediencia civil, secundado por su homólogo de Sucre.

El gobierno del presidente Evo Morales actúa con calma. Debe hacerlo así.

Pero calma no es sinónimo de inactividad ni desidia. Si el enemigo se equivoca y cree que es así, sufrirá las consecuencias. Quienes no deben equivocarse son los hombres y mujeres que han luchado por el cambio y apuestan su bienestar, estabilidad e incluso su vida, a la transformación, a la revolución.

Los delincuentes que cometieron tantos desmanes en estos días –y también en otros episodios anteriores– deben ser detenidos, juzgados y castigados.

No puede jugarse a la pacificación, perdonando la violencia. Si se necesitaba recordar que esa actitud más bien incita a la comisión de nuevos delitos, recordemos lo ocurrido en San Julián el año pasado. No debe haber una próxima vez. El mensaje debe ser contundente.  (25/11/2007 ‘Los mil rostros de la sedición’- Antonio Peredo Leigue).

El gobierno que llevaba a cabo la revolución democrática, multicultural y pacífica, no se apercibió de la tarea de liquidar contundentemente y de raiz esta escalada. Conociendo la calaña del enemigo, auspiciado por el imperialismo infiltrado en filas policiales y militares, se dejó estar en eso de empoderar a las masas pero solo movilizándolas, no armándolas y disciplinándolas, para que cuando el desenlace golpista se llevara a cabo fuera abortado por el pueblo en armas en el marco de una profundización de la revolución, terminando con los conspiradores, confiscando sus medios de producción, sus finanzas, desbaratando al golpismo en los cuarteles militares y policiales, desenmascarando a los funcionarios que desde adentro boicoteaban el proceso de cambio.

Y llegó entonces el día funesto. Cabe decir que en el marco de la liviandad y buena letra del progresismo, de base fundamentalmente clasemediera y blanca, no encajaba el ‘indio’ y sus acólitos, mujeres de pollera, hombres de poncho y fuete, migrantes vallunos quéchuas desplazados, aymaras duros que abandonaron un altiplano empobrecido por el neoclasicismo que imperó en la era de Sanchez de Lozada-Mesa, y que importó alimentos y arruinó a los productores rurales de esa y otras zonas de Bolivia. Tampoco los mineros de dura dinamita ni los fabriles ocupados y desocupados, entre otros. No se podía cooptar y ‘civilizar’ a esa masa que llevó a cabo infinitos combates a lo largo de su historia contra la esclavitud colonial y asalariada y que, luego de cinco siglos de sometimiento y humillación, había comenzado a ver la luz de la libertad, la dignidad y la independencia. La indiada  y sus hermanos mestizos no caben en los proyectos blandos, a medio hacer…quieren más, quieren ser poder y profundizar la revolución que conjuga con su espíritu de clase y etnicidad, colectivista, preparado para el socialismo, que sería poderoso con el apoyo del gobierno y la incorporación de la ciencia y la técnica que Evo, García Linera y los miembros de su gobierno y del MAS se encargaron de hacerles llegar de distinta forma.

Por eso la traición, la bestialidad fascista y racista, que utiliza los símbolos del colonialismo hispánico y sus sucedáneos gringos- la espada y la biblia-para humillar, torturar, saquear y asesinar a nuestros hermanos   Y por eso la resistencia, que ya se inició y  que apoyaremos de todas las formas posibles, hasta echar a los usurpadores.

Ante el asombro de algunos y las muecas de otros del porque nos metemos en ‘asuntos’ que nos serían ajenos, les respondemos con las palabras vertidas en la Editorial de nuestro Boliv_@r Nº 50, Año I, del 10 de agosto del 2007, a días de conmemorarse la Independencia de Bolivia. En esa oportunidad, los compañeros Roberto Perdía, Ana María Larcher, Fernando Bertedor, Juan Dimasi,  Waldemar Palavecino y el autor de esta nota, estuvimos una vez más, como estaremos siempre, comprometidos con la causa de la emancipación nacional, social y étnico cultural de Bolivia. En ese día declarábamos:

‘¿ Po que  Bolivia, se nos preguntará, si formalmente no somos bolivianos?. Porque somos internacionalistas y, como nos enseñaron el Che y miles de compañeros que nos han precedido, nos jugamos por las causas de los desposeídos, de los que no tienen nada que perder con la revolución más que sus cadenas, de los desarrapados y pobres de vida e influencias.

Así, los originarios, obreros y campesinos nacidos en Bolivia o en cualquier otra parte donde haya injusticias causadas por el capitalismo y el colonialismo, son nuestros hermanos.

No creemos ser soberbios si nos decimos ciudadanos del mundo de los pobres, lejos de chauvinismos y mezquinos y mal entendidos nacionalismos que corroen el alma libertaria, solidaria y limpia de los pueblos en rebelión.

Desde estas páginas, somos bolivianos, tanto o más que cualquiera, porque apostamos nuestro futuro a la liberación de una geografía terrenal y humana que, por ser humillada, saqueada y explotada durante siglos, nos pertenece y le pertenecemos. Somos parte de ella en sus luchas, alegrías y tristezas, y en la seguridad de que la victoria final coronará tantos esfuerzos y sacrificios. Y esto es así le guste a quien le guste y le pese a quien le pese.’

Los fascistas, racistas, cipayos del imperialismo y ricachones mal habidos del país no pasarán. Bolivia no está ni estará sola nunca.

La resistencia vencerá con disciplina, organización y armamento popular.

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