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La "4ta. transformación"

M√©xico en tiempos de las “benditas redes sociales”

J. Osvaldo Calle Qui√Īonez

Publicado el: 31 julio, 2019 17 min.    + -   

El a√Īo 2018 ser√° recordado por mucho tiempo en M√©xico. El 1 de julio de ese a√Īo Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador fue elegido presidente con el 53% de los votos y desde entonces comenz√≥ lo que ya se llama la cuarta transformaci√≥n de M√©xico.

Seis meses despu√©s, el 1 de diciembre, L√≥pez Obrador, conocido como AMLO por sus iniciales, tom√≥ las riendas de un pa√≠s asolado por la corrupci√≥n y la criminalidad, cuyos niveles llegaron al dram√°tico n√ļmero de 87 personas asesinadas por d√≠a.

‚ÄúNo tengo derecho a fallar‚ÄĚ, dijo AMLO en su discurso de posesi√≥n, a tono con la esperanza que su candidatura y posterior elecci√≥n hab√≠a despertado.

Nacido en Tabasco en 1953 en el seno de una familia de clase media, AMLO parece generar profundos sentimientos, ya sean de simpat√≠a o rechazo. Hasta sus enemigos m√°s ac√©rrimos, como el escritor Enrique Krauze, dicen que es dif√≠cil no simpatizar con √©l. ‚ÄúSer de izquierda, adem√°s de tener amor al pueblo y ser honesto, implica luchar para transformar. Eso es ser radical. Lo contrario es conservadurismo‚ÄĚ, escribe L√≥pez de s√≠ mismo y as√≠ lo ven sus adversarios, como un radical.

AMLO comenz√≥ su carrera pol√≠tica como militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del que se separ√≥ cuando particip√≥ del movimiento liderado por Cuauhtemoc C√°rdenas. En ese entonces ese movimiento ped√≠a al PRI retomar los ideales de izquierda. De √©l surgi√≥ el Partido de la Revoluci√≥n Democr√°tica (PRD), partido con el que L√≥pez lleg√≥ a ser jefe de Gobierno de M√©xico DF en el a√Īo 2000. All√≠ comenz√≥ a mostrar lo que luego ser√≠a una caracter√≠stica de su gobierno. Se reun√≠a todos los d√≠as con los periodistas. En ese tiempo por su trabajo como jefe de gobierno su √≠ndice de aprobaci√≥n superaba el 80%.

De manera voluntaria o no se convirti√≥ en una amenaza para el gobierno de Vicente Fox. As√≠ en 2004 la Procuradur√≠a General de M√©xico le inici√≥ un proceso de desafuero por desacato, aunque L√≥pez rechaz√≥ la acusaci√≥n y denunci√≥ un proceso contra √©l motivado pol√≠ticamente. El caso derivaba de una expropiaci√≥n realizada en el a√Īo 2000 en la gesti√≥n de Rosario Robles, antecesora de L√≥pez, por lo que en M√©xico muchos consideraban que el proceso no era m√°s que un intento para impedir su candidatura a la presidencia. Aun as√≠, AMLO fue desaforado con los votos del PAN y del PRI, pero no fue acusado formalmente, porque ese proceso provoc√≥ tanta pol√©mica, que su acusador, el procurador Rafael Macedo renunci√≥ a su cargo despu√©s de que m√°s de un mill√≥n de personas participaran en una marcha en apoyo a L√≥pez.

En 2006 particip√≥ en las elecciones generales en las que, seg√ļn el Instituto Electoral Federal (IFE), obtuvo 35,29% de los votos frente al 35,91% de Felipe Calder√≥n. AMLO no reconoci√≥ los resultados y por el contrario lideriz√≥ un movimiento que lo proclam√≥ presidente leg√≠timo de M√©xico. En 2012 volvi√≥ a candidatear a la presidencia logrando el 32,61% de los votos frente al 38,2% de Enrique Pe√Īa quien despu√©s fue declarado presidente.

En 2018 AMLO volvi√≥ a candidatear a la presidencia, ya no por el PRD sino por Morena, aunque como en las anteriores ocasiones su presencia polariz√≥ el panorama electoral y tuvo que enfrentar lo que en M√©xico se llama campa√Īa negra. Una de ellas fue la llamada operaci√≥n Berlin que, financiada por empresarios y dirigida por Enrique Krauze, ten√≠a el objetivo de desprestigiar a AMLO.¬† El traductor Ricardo Sevilla, quien present√≥ pruebas de su participaci√≥n en esa operaci√≥n, dijo que su tarea ‚Äúconsist√≠a en elaborar materiales ‚Äďque ten√≠an una forzada careta period√≠stica‚Äď para atacar la imagen del pol√≠tico tabasque√Īo. El rigor era m√≠nimo. Se trataba, en el peor de los casos, de hacerlo parecer zafio, intolerante y, sobre todo, como un dictador‚ÄĚ.

Si las guerras ayudaran a explicar lo que pas√≥ en la campa√Īa electoral de 2018, L√≥pez estuvo casi todo el tiempo bajo el ataque convencional, frente a la cual no ten√≠a posibilidades de respuesta. La respuesta y el contraataque sali√≥ desde las redes sociales, en las que AMLO que era el candidato m√°s popular, y estaba organizada por los seguidores de Morena quienes comenzaron a elaborar historias desde un punto de vista diferente al de los grandes medios. En una especie de guerrilla medi√°tica L√≥pez y sus seguidores utilizaron las redes sociales no solo para responder a los ataques sino tambi√©n para contraatacar. As√≠, cuando en enero de 2018 el entonces gobernante PRI denunci√≥ que Rusia y Venezuela apoyaban a L√≥pez Obrador, √©l con iron√≠a hizo un video en el que dec√≠a ‚Äúya soy Andr√©s Manuelovich‚ÄĚ, se par√≥ frente a un puerto para esperar la supuesta llegada de un submarino ruso y con sarcasmo agreg√≥ que ‚Äúvive del oro de Mosc√ļ‚ÄĚ, frases que fueron muy celebradas por sus seguidores de las redes sociales.

La tercera es la vencida, dice un aforismo latinoamericano. Así, en su tercer intento, en julio de 2018, AMLO fue elegido presidente con el 53,19% de votos. Ricardo Anaya, el segundo candidato, obtuvo sólo el 22.27%.

La 4ta. transformación

Ya como presidente electo las acciones de AMLO parecían anticipar un profundo cambio en la forma en la que gobierno y pueblo se relacionan. López Obrador rechazó la protección del Estado Mayor Presidencial, el organismo que con más de 6.000 efectivos se encargaba de la seguridad de los mandatarios, argumentando que el personal de seguridad le quitaba cercanía con la gente.

Sus antecesores, Felipe Calder√≥n y Enrique Pe√Īa, fueron posesionados en medio de protestas y enfrentamientos. Cuando en El 1 de diciembre L√≥pez se convirti√≥ en el nuevo presidente mexicano, m√°s de 160 mil personas llegaron hasta el z√≥calo de la ciudad de M√©xico para ser parte de las celebraciones.

Hab√≠a comenzado lo que desde el gobierno se llama la cuarta transformaci√≥n. La independencia del dominio espa√Īol hab√≠a sido la primera, la separaci√≥n de la iglesia y estado fue la segunda y la revoluci√≥n mexicana la tercera, procesos que se caracterizaron por la violencia empleada. AMLO insiste que la cuarta transformaci√≥n se realiza de manera pac√≠fica.

‚ÄúQueremos acabar con la corrupci√≥n. En eso se resume nuestra propuesta, porque nada ha da√Īado m√°s a M√©xico que la corrupci√≥n pol√≠tica; esa es la causa principal de la desigualdad social y de la inseguridad y la violencia, entre otros males que nos aquejan‚ÄĚ, dice L√≥pez Obrador, quien a diferencia de otros presidentes de izquierda no tiene un discurso confrontativo contra el gobierno de Estados Unidos, sino contra los corruptos, los neoliberales y sus defensores medi√°ticos a los que llama ‚Äúfif√≠s‚ÄĚ.

A poco de llegar al gobierno L√≥pez orden√≥ combatir el huachicoleo, es decir el robo de combustible que seg√ļn estimaciones oficiales super√≥ los tres mil millones de euros en 2018. La consecuencia inmediata fue la escasez de carburantes en varias gasolineras del pa√≠s y se convirti√≥ en la primera oportunidad para que la oposici√≥n ensaye sus ataques a AMLO. Empero todos los medios informaban que la poblaci√≥n apoyaba las medidas del presidente.

Con la popularidad del presidente en alza, la oposición fue degradada casi a una figura decorativa y desprestigiada. Como en otros países el papel de la oposición comenzó a ser asumido por los grandes medios de comunicación y los llamados líderes de opinión.

‚ÄúCallaron como momias cuando saqueaban y pisoteaban los derechos humanos y ahora gritan como pregoneros que es inconstitucional hacer justicia y desterrar la corrupci√≥n. No cabe duda de que la √ļnica doctrina de los conservadores es la hipocres√≠a‚ÄĚ, escribi√≥ L√≥pez Obrador para responder a los opositores.

Las ‚Äúma√Īaneras‚ÄĚ

V√≠ctima de un bloqueo informativo durante los 12 a√Īos en los que lider√≥ la oposici√≥n, L√≥pez Obrador recurri√≥ a las redes sociales para hacer frente a los grandes medios. Sus conferencias de prensa, que a diario se realizan desde las 7 de la ma√Īana, se han convertido en una forma de mantenerse en contacto permanente con la poblaci√≥n.

Transmitidas por las redes sociales las ‚Äúma√Īaneras‚ÄĚ, como son conocidas coloquialmente, acaparan la audiencia de los mexicanos y se han convertido en una forma de gobernar, donde se presentan las pol√≠ticas p√ļblicas, donde el presidente da instrucciones a su gabinete y donde se presentan problemas que aquejan a los pobladores. Esas ‚Äúma√Īaneras‚ÄĚ, para disgusto de sus opositores, son parte de una estrategia muy √ļtil para eludir intermediarios, lo que es precisamente lo que L√≥pez Obrador quiere.

‚ÄúSabemos del bloqueo informativo, las campa√Īas de desprestigio; antes no pod√≠a uno defenderse, ni siquiera se aceptaba el derecho de r√©plica. No pod√≠a uno salirse del cerco informativo. Ahora, con las redes sociales, ya se puede: lanzan una calumnia y ahora ya se puede uno defender‚ÄĚ, dijo el presidente en una de sus conferencias, declaraciones que, como otras fueron difundidas por sus seguidores por las diversas redes sociales.

Esas ma√Īaneras se han convertido en el eje del gobierno con el que el presidente ejecuta su particular versi√≥n de ‚Äúgobernar obedeciendo‚ÄĚ. √Čl dice de manera constante vengan, pregunten lo que quieran y aqu√≠ lo resolvemos. En esas ma√Īaneras √©l responde a las preguntas que los periodistas, representantes inoficiales del pueblo, le hacen.

Es una sobreexposición mediática que todos los asesores de imagen desaconsejarían, pero López Obrador no. Así, desde diciembre, de lunes a viernes, responde parado durante dos horas las preguntas que allí se le hacen. Por su parte los periodistas, antes pocas veces conocidos por la población, ahora están en el centro del escrutinio popular que califica las preguntas que realizan. Algunos llegaron a pedir no revelar sus nombres ni ser enfocados por las cámaras que transmiten las conferencias de prensa.

En ese nuevo centro de la pol√≠tica mexicana los periodistas deben definirse entre ‚Äúfif√≠s‚ÄĚ y los que no lo son. Seg√ļn el diccionario, fif√≠ es una ‚Äúpersona presumida y que se ocupa de seguir las modas‚ÄĚ, pero en la boca de L√≥pez Obrador son los conservadores.

‚Äú(‚Ķ) que no se entienda que es una cuesti√≥n de odios, de rencores. No, es decir: fuera m√°scaras, no aparentes ser liberal, independiente, libre, cuando eres un conservador que est√°s defendiendo a grupos de intereses creados y que est√°s al servicio de los que no quieren que en el pa√≠s haya un cambio, que fuiste siempre aplaudidor, que quemaste incienso a los que se dedicaban a saquear a M√©xico‚ÄĚ, dice.

Las benditas redes sociales

En M√©xico hay una confrontaci√≥n entre gobierno y medios pocas veces puesta en evidencia. Por una parte, los grandes medios, que responden a grupos de poder econ√≥mico, con generadores de opini√≥n abiertamente contrarios a Lopez Obrador y por otra parte el presidente y sus seguidores, algunos de ellos se convirtieron en ‚ÄúYoutubers‚ÄĚ que comentan, difunden las acciones del gobierno, denuncian problemas y polemizan con los generadores de opini√≥n.

Sin las ‚Äúbenditas redes sociales‚ÄĚ, como L√≥pez Obrador las llama, √©l no ser√≠a presidente y su popularidad no ser√≠a tan elevada. √Čl lo sabe y lo dijo en una de sus conferencias. ‚ÄúLa transformaci√≥n que estamos viviendo tuvo que ver con una serie de factores, pero fundamentalmente este cambio lo hizo el pueblo y si hablamos de medios de comunicaci√≥n quienes m√°s contribuyeron fueron las redes sociales, no las revistas o los peri√≥dicos, o la radio y la televisi√≥n convencional. Pero de eso a que yo est√© en contra de los medios, no. (…) Que todo el mundo se exprese y manifieste, que haya libertad plena, pero que tambi√©n haya r√©plica‚ÄĚ.

Pero para mal de los grandes medios, las redes sociales cada vez m√°s adquieren mayor importancia, y al mismo tiempo la gran prensa tiene dificultades cada vez mayores, ya sea a nivel empresarial porque el gobierno baj√≥ los niveles de publicidad y tambi√©n entre los periodistas porque se les acab√≥ el ‚Äúchayo‚ÄĚ, pagos que el gobierno realizaba para ganar lealtades.

En ese contexto se conoci√≥ con tintes de esc√°ndalo una lista de 36 periodistas que cobraron millonarias sumas de dinero en gestiones anteriores. En esa lista figuran nombres de conocidos periodistas hoy cr√≠ticos al gobierno como Enrique Krauze, Raymundo Riva Palacio, Joaqu√≠n L√≥pez D√≥riga, Daniel Moreno y Ricardo Alem√°n. ‚ÄúSi lo que se buscaba era exhibir a periodistas cuyos medios tienen o ten√≠an precaria audiencia y, pese a ello, se le pagaba al margen de las m√≠nimas reglas del mercado entonces faltan algunos y sobran otros‚ÄĚ, escribi√≥ Federico Arreola, uno de los periodistas cuyo nombre apareci√≥ en la lista. Ninguno de los nombrados neg√≥ la recepci√≥n de dineros, pero algunos intentaron de justificarlos aduciendo que se trataba de publicidad. La lista fue reproducida en los canales de las redes sociales con el consiguiente descr√©dito para los implicados.

 


Los nuevos tiempos

En la actualidad las redes sociales son cada vez m√°s importantes. Los periodistas que no se adaptaron a esa realidad todav√≠a a√Īoran sus viejos privilegios y no aceptan el trato igualitario con los nuevos periodistas, los ‚Äúyoutubers‚ÄĚ. ‚ÄúEl tiempo y los recursos deben emplearse con los comunicadores y sus medios en una rigurosa relaci√≥n de conveniencia. Importan los grandes y ocasionalmente los medianos, pero no hay que distraer esfuerzos con periodistas o medios irrelevantes‚ÄĚ, escribe el periodista Luis Soto.

El problema para estos periodistas es que los medios irrelevantes, parecen ya no serlo, en tanto que los grandes medios atraviesan por problemas que en algunos casos los obliga a cerrar sus puertas.

El caso paradigm√°tico es el de Televisa. Esta empresa, considerada hasta hace unos a√Īos una de las m√°s poderosas a nivel de medios de comunicaci√≥n, se encuentra sumida en una crisis debido a la p√©rdida de audiencia, bajas ventas de contenidos y la irrupci√≥n de otros sistemas de comunicaci√≥n y entretenimiento. Las acciones de esa empresa estaban cotizadas en 12,58 d√≥lares a inicios de diciembre de 2018, pero el 19 de julio de 2019 sus acciones s√≥lo val√≠an 9 d√≥lares, un 29% menos. La situaci√≥n no es diferente en TV Azteca, ni en otros medios. Los periodistas estrella tambi√©n comenzaron a sentir esa crisis. Galilea Montijo, la presentadora mejor pagada de M√©xico, fue obligada a bajar su de 1,2 millones de pesos mexicanos (unos 56 mil euros) a 800 mil pesos (unos 37.480 euros). Para otros el recorte signific√≥ su retiro.

En contrapartida en internet hay cada vez más youtubers que incursionaron en la política y comenzaron a generar una nueva narrativa sobre la realidad.

‚ÄúHa habido una gran actividad en YouTube de, en su gran mayor√≠a, j√≥venes que han encontrado por esta v√≠a una forma de expresarse, de plantear sus puntos de vista y me parece que adem√°s de impactar y de obligar a cambios y a un nuevo entendimiento a los medios de comunicaci√≥n tradicionales y convencionales que hemos seguido durante mucho tiempo atenidos a viejas reglas y viejas f√≥rmulas las cuales han sido superadas en t√©rminos num√©ricos y de influencia entre la gente‚ÄĚ, dijo el periodista Julio Hern√°ndez al entrevistar a un grupo de youtubers que participaron en la ma√Īanera de L√≥pez Obrador.

‚ÄúEstamos redefiniendo el concepto de periodismo‚ÄĚ, respondi√≥ el youtuber Nacho Rodr√≠guez.

Esa nueva forma de hacer periodismo, m√°s √°gil, interactiva con su audiencia y tambi√©n comprometida con una idea, sin dejar de ser objetivos, hizo que los youtubers sean ya competidores de la televisi√≥n. De hecho, en promedio 2 millones de personas ven el noticiero de Televisa, un n√ļmero similar al n√ļmero de visitas diarias que recibe el canal del youtuber pol√≠tico Campecheando. Como este ya hay decenas de canales, algunos de los cuales se declaran defensores de la cuarta transformaci√≥n. Estos Youtubers tienen variopintas posiciones muy lejos de ser unitaria, e incluso hay pugnas entre ellos. Algunos tienen formaci√≥n acad√©mica, otros no, algunos son j√≥venes, otros no tanto y lo son de distintas regiones.

El gran unificador es el presidente. Por eso es que los ataques a Obrador desde los grandes medios son respondidos en las redes sociales con un impacto que ya no puede ser soslayado. El periodista de Univisi√≥n, Jorge Ramos, conocido por su estilo confrontativo, conoci√≥ las respuestas de las redes sociales cuando en una conferencia ma√Īanera increp√≥ a L√≥pez Obrador. El incidente provoc√≥ un √°spero debate en las redes sociales en las que se critic√≥ con dureza a Ramos. ‚ÄúSi ustedes se pasan, pues ya saben lo que sucede“, dijo AMLO d√≠as m√°s tarde, declaraci√≥n que fue interpretada por parte de los periodistas como una amenaza.

Tan influyentes son las ma√Īaneras que sus opositores las temen. Por eso es que a pedido del PAN el Instituto Nacional Electoral orden√≥ suspender su transmisi√≥n por tres d√≠as, ya que eran consideradas parte de una campa√Īa electoral. Pero incluso esa suspensi√≥n fue superada porque, como una constataci√≥n del cambio en el panorama pol√≠tico-social, las redes sociales las transmitieron de todas ma√Īaneras.

Si uno se informara s√≥lo por lo que dicen los medios de comunicaci√≥n probablemente tendr√≠a una visi√≥n equivocada de la realidad mexicana. Una parte de la realidad s√≥lo est√° mostrada en los canales alternativos de difusi√≥n, en los nuevos medios en los que se produce y genera una narrativa diferente a la conocida. En esos medios los antes sacrosantos generadores de opini√≥n, son conocidos como ‚Äúchayoteros‚ÄĚ o ‚Äúfif√≠s‚ÄĚ, adjetivos que no son nuevas, pero que nunca hab√≠an sido repetidas de manera tan p√ļblica como hasta ahora.

Desde la ma√Īanera, la que a veces se realiza en otras regiones del pa√≠s, L√≥pez Obrador tiene la iniciativa y sabe que su mayor oposici√≥n est√° en los medios de comunicaci√≥n y la justicia. Sin las benditas redes sociales, L√≥pez Obrador tendr√≠a pocas posibilidades de hacerles frente. Por eso intenta que todo el pa√≠s tenga conexi√≥n a internet, para cerrar la brecha digital, pero tambi√©n para que la nueva narrativa de los nuevos medios llegue, como la internet, a todos.

L√≥pez sabe que, sin el apoyo de los periodistas, su esfuerzo transformador terminar√° truncado por los fif√≠s, por los conservadores. Por eso repite con insistencia su llamado a sumarse a la cuarta transformaci√≥n. ‚ÄúS√≠, los periodistas mejores que ha habido en la historia de M√©xico, los de la Rep√ļblica restaurada, todos, tomaron partido. Y es que es muy c√≥modo decir: ‚ÄėYo soy independiente o el periodismo no tiene por qu√© tomar partido, o apostar a la transformaci√≥n‚Äô. Entonces, es nada m√°s analizar la realidad, criticar la realidad, pero no transformarla‚ÄĚ, dijo.

Por ahora, con algunas excepciones, los m√°s conocidos periodistas en el mejor de los casos est√°n en una posici√≥n de observadores, la mayor√≠a est√° en el bando ‚Äúfif√≠‚ÄĚ. Pero eso no significa que no se est√© elaborando un nuevo discurso acorde a los tiempos. Se sabe que la historia no la hacen los grandes hombres, sino las grandes causas.

J. Osvaldo Calle Qui√Īonez

Periodista especializado en economía. Trabajó en el Semanario Aquí, los periódicos, La Razón, Ultima Hora, Hoy, La Prensa y el semanario Pulso. En 2000 incursionó en el periodismo electrónico organizando el sitio report-e.com y en la actualidad dirige el periódico por Internet www.bolpress.com.
Ha escrito libros sobre los procesos de reforma econ√≥mica y es colaborador de publicaciones en M√©xico, Espa√Īa y B√©lgica. En la actualidad reside en Alemania.

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