Hallazgo de tabletas y tubo aspirador

Plantas psicotrópicas se tomaban hace mil años en Bolivia

Publicado el: 7 mayo, 2019 13 min.    + -   

Drogas de diseño prehistórico

Drogas de diseño prehistórico
El paquete lleno de drogas de diseño prehistórico (Penn State University)
LA VANGUARDIA, España

Era solo un pequeño paquete, una bolsita desgastada y vieja. Pero dentro había un mundo de fantasía, alucinaciones y alteraciones de la conciencia. Los arqueólogos de la Penn State University se toparon con él de casualidad, mientras buscaban restos de los antigos pobladores de los refugios de piedra seca en el valle del río Sora, en el suroeste de Bolivia. Lo que había en el interior del fardo eran drogas, evidentemente. De todo tipo. O, al menos, de todos los posibles que los nativos americanos podían conseguir hace 1.000 años. Desde cocaína al alucinógeno bufotenina, según explican en un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Science . FOTO: La bolsa se encontró en la cueva del Chileno, al suroeste de Bolivia (Penn State University)

Que en América del Sur se usaban plantas psicotrópicas, dicen los investigadores, era algo ampliamente conocido. Eran elementos importantes dentro de los rituales espirituales y religiosos de las sociedades del sur y el centro de los Andes, una forma de que los humanos se acercaran a los dioses.

Lo que nadie conocía hasta ahora era que los nativos utilizaban una variedad de productos tan grande, tantos compuestos diferentes. Y probablemente los combinaban, de forma similar (aunque más rudimentaria) a lo que se hace en los laboratorios modernos. “Este es el mayor número de sustancias psicoactivas encontradas en un solo yacimiento de Sudamérica”, indican los autores.

La bolsa de cuero apareció como parte del ajuar de un entierro humano (quizás de un chaman) y contenía, entre otras cosas, dos tabletas de madera talladas y decoradas que se habrían utilizado como plataforma para pulverizar las plantas psicotrópicas. Además, había un tubo de aspiración para fumar plantas alucinógenas y una bolsa hecha con tres hocicos de zorro.

El equipo de arqueólogos utilizó la datación por radiocarbono para determinar que el conjunto tenía unos 1.000 años de historia y que coincidía con el periodo en el que se estaba desintegrando el estado de Tiahuanaco (o Tiwanaku), una cultura preincaica que abarcó los territorios de la meseta del Collao -entre Bolivia, Perú, Argentina y Chile-, y surgían distintos poderes regionales.

El estado de Tiahuanaco fue una cultura preincaica que abarcó los territorios de la meseta del Collao

Una vez analizados los restos que había dentro del paquete, los expertos detectaron la presencia de cantidades diminutas de distintos compuestos como cocaína, benzoilecgonina (el principal metabolito de la cocaína), harmina, bufotenina, dimetiltriptamina (DMT) y posiblemente psilocina (un compuesto que se encuentra en algunos hongos).

Estos elementos procedían de al menos tres especies de plantas que probablemente eran el Erythroxylum coca (o planta de coca), una especie de Anadenanthera (fuente de alucinógenos) y el Banistesteriopsis caani. ”Los chamanes eran especialistas en plantas y sabían cómo usarlas dentro de los rituales para interactuar con seres sobrenaturales, incluidos los ancestros venerados que se creía que existían en otros reinos”, escriben los investigadores.

Las tabletas de madera tallada y decorada servían para aplastar las plantas

Las tabletas de madera tallada y decorada servían para aplastar las plantas (Penn State University)

 

Los arqueólogos entiende que hay una alta probabilidad de que este hechicero antiguo consumiera múltiples plantas diferentes simultáneamente para producir diferentes efectos o extender sus alucinaciones. Entre los productos de la bolsa aparecieron la harmina y el DMT, que son los ingredientes principales de las preparaciones modernas de ayahuasca.

”Esta evidencia química sugiere la posibilidad de una forma temprana de preparación tipo ayahuasca que combine plantas que contengan harmina y triptaminas, como DMT y/o bufotenina”, indican los expertos. La ayahuasca es una bebida tradicional de los pueblos amazónicos que puede generar efectos alucinógenos.

La harmina y el DMT son los ingredientes principales de las preparaciones modernas de ayahuasca

Lo que no tienen claro los investigadores es si el chaman consumió la harmina y el DMT juntos a través de una bebida, como la ayahuasca, o en forma de un tabaco compuesto que contenía estas plantas en una mezcla única, señalan. “Este hallazgo sugiere que la ayahuasca (que hasta ahora se creía que era un invento relativamente reciente) se podía usar hace ya 1.000 años”, añaden.

Las plantas encontradas en la bolsa provienen de diferentes regiones de Sudamérica, en su mayoría tropicales, y los humanos que las recolectaron tenían que conocer exactamente sus efectos. ”La presencia de estos compuestos indica que el propietario de este kit tuvo acceso a al menos tres plantas con compuestos psicoactivos, pero potencialmente incluso cuatro o cinco”, indican los expertos.

 

“Ninguno de estos compuestos proviene de plantas que crecen en esta zona de los Andes, lo que indica la presencia de redes de intercambio elaboradas o el movimiento de este individuo en diversos entornos para adquirir estas plantas especiales. Este descubrimiento nos recuerda que las personas en el pasado tenía un amplio conocimiento de estas poderosas plantas y sus posibles usos, y las buscaron por sus propiedades medicinales y psicoactivas“, concluyen.

 

PSICOTRÓPICOS

Madrid, 7 May. (EUROPA PRESS).- Hace mil años, nativos de América del Sur ya usaban múltiples plantas psicotrópicas, posiblemente de forma simultánea, para inducir alucinaciones y alteraciones de la conciencia.

Es la conclusión del hallazgo, en el sudoeste de Bolivia, de un haz ritual como parte de un entierro humano. El paquete, atado en una bolsa de cuero, contenía, entre otras cosas, dos tabletas para aspirar (usadas para pulverizar plantas psicotrópicas en el tabaco), un tubo para aspirar (para fumar plantas alucinógenas) y una bolsa construida con tres hocicos de zorro.

La bolsa estaba hecha con tres hocicos de zorro

«Ya sabíamos que los psicotrópicos eran importantes en las actividades espirituales y religiosas de las sociedades del sur y centro de los Andes, pero no sabíamos que estas personas utilizaban tantos compuestos diferentes y posiblemente los combinaban», dijo José Capriles, profesor de antropología en la Universidad de Penn State y autor de la investigación. «Este es el mayor número de sustancias psicoactivas que se han encontrado en un solo conjunto arqueológico de Sudamérica».

El equipo utilizó la datación por radiocarbono con espectrometría de masas del acelerador para determinar la edad de la bolsa exterior de cuero y descubrió que tenía aproximadamente 1.000 años.

Además, el equipo utilizó un bisturí para obtener un pequeño raspado del interior de la bolsa y analizó el material utilizando cromatografía líquida con espectrometría de masas en tándem.

«Este método es altamente sensible y muy efectivo para detectar la presencia de cantidades diminutas de compuestos específicos de muestras muy pequeñas», dijo Melanie Miller, becaria postdoctoral en la Universidad de Otago, Nueva Zelanda, y afiliada de investigación en la Universidad de California, Berkeley , quien se encargó de analizar las muestras.

Los investigadores identificaron la presencia de múltiples compuestos psicoactivos: cocaína, benzoilecgonina (el metabolito primario de la cocaína), harmina, bufotenina, dimetiltriptamina (DMT) y posiblemente psilocina (un compuesto que se encuentra en algunos hongos), de al menos tres especies diferentes de plantas Erythroxylum coca, una especie de Anadenanthera y Banistesteriopsis caani). Los resultados se han publicado en PNAS.

Según Capriles, la bolsa de hocicos de zorro probablemente pertenecía a un chamán. «Los chamanes eran especialistas en rituales que tenían conocimiento de las plantas y cómo usarlas como mecanismos para interactuar con seres sobrenaturales, incluidos los ancestros venerados que se creía que existían en otros reinos», dijo Capriles. «Es posible que el chamán que era dueño de esta bolsa consumiera múltiples plantas diferentes simultáneamente para producir diferentes efectos o extender sus alucinaciones».

Plantas mágicas

“La Madre Tierra aún gobierna sobre el ámbito no doméstico del ambiente”.

Luis MillonesAntropólogo

Las plantas han sido un tema desconocido para mí, hasta que descubrí que eran parte del mundo de los estudios de religión, y desde allí me asomé a ellas, consciente de mi ignorancia.

Mi primera aproximación fue a través del padre Bernabé Cobo, que desde 1642 dedicó más de cincuenta años a estudiar la historia natural del Virreinato peruano y su repertorio, incluido en la “Historia del Nuevo Mundo”, no se puede ignorar. Al referirse a las plantas, su primera preocupación fue preguntar a los “indios viejos” para que le explicaran cuáles eran las que pertenecían a las Indias y cuáles les llegaron con la invasión española.

Una vez definido el panorama, procedió como un moderno botánico. Intentó ordenar su inmenso material de forma que fuese coherente para él y sus lectores: fue así como lo dividió en tres “géneros o clases”: 1. yerbas y legumbres, 2. matas y arbolillos y 3. todo el linaje de los árboles. Lo que no es un mal trabajo para un sacerdote del siglo XVII.

La búsqueda de un acápite especial de su trabajo no ha perdido popularidad: las que se usaron por razones mágicas. Eran ya conocidas por las civilizaciones prehispánicas, mucho antes de los estudios del padre Cobo. Guaman Poma de Ayala decía que no eran solamente plantas, bien podrían ser un pajarito llamado tunki, espinas, agua, piedras, hojas de árboles, colores, etc. como parte de un hechizo con amplio espectro llamado guacanqui, previa manipulación sobrenatural. Confirmó lo dicho otro cronista, Cabello de Valboa. No mucho tiempo atrás, el conocido maestro de Túcume, don Orlando Vera Chozo, me aseguró que el tal guacanqui en realidad “servía para mejorar la suerte de uno”, lo que supongo incluía también a los lances amorosos.

Cobo menciona con mucho cuidado plantas cuya fama ha llegado a nuestros días: las pepitas del árbol llamado willka, que se pueden encontrar en cualquier mercado de nuestra sierra si se busca en el mostrador adecuado, donde, además, la dama que atiende le indicará, si se le pregunta, cuál es el maestro curandero que podría atender los males que aquejan al cliente. Las semillas del árbol tienen cualidades alucinógenas, conocidas y usadas en época precolombina, pero que en la actualidad se emplean como uno de los componentes de la ofrenda a la tierra, que se conoce como ‘pagapu’.

Don Bernabé menciona también al chamico, planta que en nuestros días tiene fama de tramposa, usada con el propósito de seducir al incauto que la bebe sin tomar precauciones. No es eso lo que dice Cobo: “Suélense hacer grandes males con esta bebida: viajando un conocido mío, con otro compañero, éste para robarle, le dio a beber chamico, con que el paciente salió de su juicio y estuvo tan furioso que desnudo, en camisa, se iba a echar a un río. Agarráronlo como a un loco y lo detuvieron, y estuvo de esta suerte sin volver en sí dos días”.

Don Bernabé nos dice también que esta planta, bien trabajada, es beneficiosa: “El zumo de las hojas de esta yerba, mezclado con unas gotas de vinagre y aplicado sobre el hígado y espinazo, quita la intemperie cálida y es contra fiebres ardientes, y el cocimiento de las mismas hojas, bebido de ordinario, es contra la calentura continua”.

Una reflexión sobre lo dicho nos lleva a la conclusión de que el mal no es necesariamente una propiedad de los vegetales. Algo puede torcer su destino en relación con causar el daño hasta aquí relatado.

Así parece suceder con otras dos plantas que aparecen dibujadas por los pintores de las tablas de Sarhua. Me refiero a las artistas tradicionales, aquellos que llegaron a Lima en 1975 y que han visto multiplicado su arte tradicional de manera masiva por empresarios y pintores contemporáneos que ni siquiera conocen Sarhua.

Un sarhuino, de aquellos que llegaron en la década del setenta, y que mantiene su actividad como pintor, me hizo un lindo trabajo en el que figuran dos plantas a las que, por razones muy diferentes, se considera que producen “encantos”. El sanki y la conuca, un cactus y un arbusto, ambos florecen arriba de los cuatro mil metros y son capaces de producir daños irreparables a quienes los manipulan sin el respeto debido. Mis amigos sarhuinos me relataron las circunstancias en que tales plantas fueron causantes de daños irreparables. Curiosamente, bajo su nombre científico y tras la consulta a los especialistas, encontré que las dos tienen una composición química que hace beneficioso su empleo, como refuerzo alimenticio o como alivio de males estomacales.

Aguilar

“Guaman Poma de Ayala decía que no eran solamente plantas”. (Ilustración: Víctor Aguilar Rúa)

La contradicción me sonaba tan desconcertante como el empleo contradictorio del chamico en el informe de Bernabé Cobo. El análisis cuidadoso de este tema nos abre la puerta para una explicación más completa: en ambos casos el uso de las plantas se hizo sin el ‘pagapu’ respectivo, es decir, sin hacer las ofrendas a la Madre Tierra, que hacen posible que la planta despliegue sus atributos favorables. La Madre Tierra aún gobierna sobre el ámbito no doméstico del ambiente: el espacio terreno –en especial los cerros–, las plantas y los animales silvestres son su dominio.

Por encima de las muchas variantes que existen, no es difícil hacer un ‘pagapu’. En base a muy pocos elementos es posible conseguir los permisos de la Tierra: varias clases de semillas, coca, chicha de maíz, algo de aguardiente, quizá un cuy, o el hueso de una llama, y, sobre todo, las invocaciones respectivas. Y si el especialista religioso nos acompaña, mucho mejor. Costará muy poco y nos dará la satisfacción de aprender algo de la sociedad andina antes de que desaparezca.

Naturalmente, podemos hacer caso omiso de todo esto y en cambio buscar avisos hasta en los postes de alumbrado, donde se publicita la ayuda de los estafadores que anuncian la cura de todas las enfermedades y hasta la seguridad de un amorío rápido y exitoso, o bien buscar citas arregladas en la pantalla de su computadora.

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