India, Pakistán / DW

La remota pero real amenaza de una guerra nuclear

Publicado el: 1 marzo, 2019 5 min.    + -   

La India y Pakistán se encuentran actualmente inmersos en su crisis más grave en varias décadas. Aunque es muy poco probable que se produzca un ataque nuclear, la posibilidad sigue existiendo, dice Michael Kugelman.

Crece el temor ante la posibilidad de conflicto nuclear India-Pakistán. Pakistán declaró haber derribado dos aviones indios después de que India atacase un campamento de milicias en su territorio. El conflicto podría escalar entre ambos países, que cuentan con armamento nuclear.  Durante años, ha sido un principio fundamental de la seguridad internacional: la posesión de armas nucleares disuade a las naciones de usarlas en la guerra. De hecho, desde 1945, ningún país ha utilizado una. Sin embargo, hay una salvedad importante en esto: las armas nucleares pueden impedir los intercambios nucleares, pero no disuaden a los estados nucleares de usar la fuerza militar unos contra otros.

Michael Kugelman (C. David Owen Hawxhurst / WWICS) Michael Kugelman / Deutsche Welle

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Esto significa que el potencial de escalada hacia el conflicto nuclear, aunque remoto, sigue siendo bastante real. No hay mejor ilustración para esto que la relación India-Pakistán, que actualmente está inmersa en su crisis más grave en varias décadas. India y Pakistán libraron tres grandes guerras antes de convertirse en estados con armas nucleares. Pero desde que alcanzaron el estatus nuclear formal en 1999, han seguido utilizando una fuerza militar limitada.

Frecuentemente intercambian disparos a lo largo de su controvertida frontera, conocida como la Línea de Control. En la primera década de los 2000, la India llevó a cabo varias incursiones transfronterizas limitadas. En 2016, Nueva Delhi ejecutó lo que describió como un “ataque quirúrgico”, una operación que golpeó las plataformas de terroristas paquistaníes a lo largo de la frontera.

Uso audaz de la fuerza

Y luego llegaron las operaciones de la India a principios de esta semana. Lo hizo luego de que un grupo terrorista con sede en Pakistán y con profundos vínculos con el sistema de seguridad del país llevara adelante un ataque en la Cachemira administrada por la India, en el que murieron más de 40 miembros del personal de seguridad indio. Nueva Delhi entonces tomó represalias con el uso más audaz de la fuerza en Pakistán desde la brutal guerra de 1971.

Según declaraciones oficiales de Nueva Delhi, aviones indios sobrevolaron el espacio aéreo de la Cachemira administrada por Pakistán, cruzaron la provincia de Khyber-Pakhtunkhwa y realizaron ataques aéreos contra objetivos terroristas paquistaníes. Desde la incursión en 2011 de Estados Unidos en busca de Osama Bin Laden no se ha realizado una incursión militar tan dramática en suelo paquistaní.

Nueva Delhi describió esta operación no como defensiva, sino como preventiva. Se habría tratado, según India, de un esfuerzo para desarmar futuros ataques terroristas. El mensaje es que la India ha declarado su voluntad de usar la fuerza en Pakistán – incluso dentro del territorio paquistani y no sólo a lo largo de la frontera – para eliminar las amenazas terroristas. Esto sugiere la posibilidad de que haya más ataques militares en el futuro.

También es un reflejo de la doctrina “Cold Start” de la India, que esencialmente se basa en operaciones militares convencionales rápidas para atacar territorio de Pakistán evitando una guerra prolongada que podría aumentar la probabilidad de respuesta nuclear.

Islamabad, sin dejarse intimidar, llevó a cabo su propio ataque de represalia contra la India. Atacó objetivos militares indios en la Cachemira administrada por la India.

El riesgo de una escalada nuclear. 

No son sólo todas estas escaladas por debajo del umbral nuclear las que ponen a India y Pakistán en riesgo de un posible intercambio nuclear. Consideremos que Pakistán está produciendo armas nucleares tácticas a una de las tasas más altas del mundo, y que Islamabad nunca ha declarado una política de no ser el primero en utilizarlas, lo que significa, hipotéticamente, que cualquier uso convencional de la fuerza por parte de la India podría recibir una respuesta nuclear paquistaní.

La intención aquí no es hacer predicciones alarmistas. Un intercambio nuclear sigue siendo muy poco probable. En la crisis actual, la escalada tendría que subir bastantes peldaños más. Y en todo caso, si las tensiones se desbordan, la comunidad internacional -encabezada por Washington, pero también por instituciones como las Naciones Unidas- intervendría para calmar las tensiones. Aún así, la posibilidad sigue existiendo. Y la historia reciente provee de experiencias aleccionadoras.

En 1999, cuando India y Pakistán se convirtieron formalmente en estados nucleares, fuerzas respaldadas por Pakistán cruzaron a la Cachemira administrada por India. La India intentó repelerlos con ataques aéreos. El conflicto, que comenzó en mayo, se prolongó hasta julio. A principios de ese mes, según una revelación hecha en 2015 por Bruce Reidel, un ex analista de inteligencia estadounidense, la CIA concluyó que Pakistán estaba planeando desplegar – y posiblemente usar – armas nucleares. Poco después, la administración de Bill Clinton ayudó a calmar el conflicto, conocido como la crisis de Kargil.

Si el relato de Reidel es correcto, entonces la crisis de Kargil pudo haber marcado el punto más cercano que ha estado el mundo de una guerra nuclear desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Desafortunadamente, no se puede descartar otro momento como el de Kargil para India y Pakistán en el futuro.

 

 

Michael Kugelman es el subdirector del Programa de Asia del Centro Woodrow Wilson Center for Scholars, con sede en Washington.

(dg)

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