Johnny Peralta ex FAL-ZW /

Dialéctica histórica: Evo-derecha antinación; autocrítica al proceso de cambio

Publicado el: 22 febrero, 2019 16 min.    + -   

Esa derecha que fue incorporada al gobierno y que ha mejorado su patrimonio económico, ya ha claudicado, porque es una derecha que no es intensamente consciente de lo que pierde, sencillamente debido a que no lucho por este Proceso de Cambio. Pero también han claudicado ciertos izquierdistas, indigenistas, comunistas, guevaristas, antiimperialistas que se han embriagado con las migajas de poder que ostentan, llámese cargos de jerarquía y buenos sueldos, así han bajado los brazos, han cambiado sus principios por intereses y defienden más sus derechos que sus deberes políticos. No hacen autocrítica, como señala Frei Betto “Sencillamente el olor del dinero, combinado con la función del poder, produce la irresistible alquimia capaz de hacer torcer el brazo al más retórico de los revolucionarios”. Pienso que la derecha que no luchó y la izquierda que se extravió son incapaces ya de desplegar nuevos modos de existencia, y lo que se debe hacer es la purga.

El 2006 juraba a la presidencia un indígena aymara y, después de 181 años de vida republicana, la sociedad boliviana se miraba al espejo intentando comprender por qué los hijos del cholaje blanco mestizo: “los Serrano, Olañeta, Ballivián, Calvo, Velasco expulsaron de Bolivia y de América al Protector de la Confederación Perú-boliviana; los Linares y Melgarejo cedieron el Litoral a Chile; los Daza abandonaron a un ejército en guerra; los Campero que por odio a Daza retuvieron la Quinta División, cuando el enemigo destroza al ejército de Bolivia; los Pacheco, Arce, Baptista, Alonso vaciaron las minas de plata para las Metrópolis de Europa; los Pando que levantaron al indio contra la raza blanca para luego asesinar a Zárate Willka y ejecutar el asalto organizado a la comunidad indígena; los Montes vendieron el Litoral mediante escritura pública; los Saavedra estrenaron nuevo armamento en el genocidio de los indios de Jesús de Machaca; los Hernando Siles ahogaron en sangre el levantamiento indio; los Salamanca y Tamayo asesinaron 50.000 jóvenes y entregaron el Chaco al Paraguay; los Paz Estenssoro vendieron la Revolución Boliviana al imperialismo yanqui” [1]; los Barrientos cogobiernaron con los yanquis; los Banzer asesinaron a campesinos en Tolata y Epizana para justificar una devaluación; los Natusch Busch masacraron a bolivianos sólo por la angurria del poder; los García Meza convirtieron al país en un mercado persa de droga; los Sánchez de Lozada, Paz Zamora subastaron empresas estatales; así toda esa casta construyó una país sin dignidad ni soberanía.Hoy los hijos de esa misma casta se rasga las vestiduras ante la repostulación de Evo, porque desde hace 13 años han dejado de concentrar el poder, de beneficiarse del excedente económico y de hegemonizar solo con su cultura, y ahora les queda el pobre argumento del equilibrio de poderes, la alternatividad, la falta de democracia, la violación a la Constitución, etc. etc., todo para destruir la contradicción que tiene nombre y apellido: Evo Morales Ayma.

Por qué para esta casta que destruyó el país y solo le interesaba defender sus bolsillos y los intereses extranjeros, asumen a Evo como la contradicción a destruir:

1) Evo deja el legado del Proceso de Cambio que ha demostrado que las cosas “siempre pueden ser de otra manera” y que es posible cambiar la realidad que vivimos. Porque quién se iba a imaginar que aquellos que siempre estuvieron discriminados y secundarizados podían tomar las riendas de su destino.

2) Evo deja el legado de la Revolución Democrática y Cultural, como el proyecto político más valiente e imaginativo de querer construir una forma propia de relacionarse con el entorno y con los otros y las otras, como es el Vivir Bien. Ha tenido la capacidad de imaginar un proyecto de convivencia propio, como es la democracia intercultural, y una nueva forma diferente de entender el Estado, como es el Estado Plurinacional, donde se respeten las identidades plurinacionales y formas de vida del país.

3) Evo deja el legado, como el primer gobierno indígena en dar al pueblo una identidad, esto es, un proyecto social, político, cultural con el que poder identificarse y en el que poder participar en igualdad. Es decir valorar lo nuestro e intentar darle una vida nueva.

Sin ninguna duda estos procesos de transformación están pariéndose, pero también estamos seguros que ningún candidato de la derecha neoliberal se juramentará cumplirlo, porque su carácter antinacional, racista y expoliador no se lo permite, y lo único que les mueve profundamente es destruir su contradicción, porque su voluntad política aspira a que todo vuelva a su “normalidad”, llámese democracias pactadas y dictatoriales donde la dimensión de los excluidos nunca más pueda volver.

Y por ese pasado de democracias pactadas y dictatoriales Evo lleva el contenido de la democracia hasta sus últimas consecuencias, donde la experiencia de la democracia es la experiencia de un común político, que tiene un nombre: Patria.

Democracia: la intrusión de los excluidos

Desde que el espacio socio político padeció la intrusión de los excluidos, la democracia se convirtió en un campo de lucha política, y la pregunta que estamos obligados a hacernos es ¿las democracias que conocimos hasta antes del 2006 incluía a los nadies, a los ignorados, a las naciones indígenas originarias? Así, el debate sobre el concepto de democracia nos debe llevar a cuestionar si las democracias que apuntalaron los hijos del cholaje blanco mestizo, fueron apariciones distorsionadas de la verdadera democracia, ya que la democracia debe dar lugar a la explosión igualitaria de todos los ciudadanos, y no como sucedió en 181 años de vida republicana, en el que los derechos políticos, sociales y económicos de las castas dominantes nunca sufrieron mella alguna, tal como ocurrió en 12 años del Proceso de Cambio.

Por tanto, la derecha y sus candidatos nos deben responder cómo relacionan la democracia con la dimensión encarnada en los excluidos, verbigracia: los indios, los negros, las lesbianas, los homosexuales; por esto, hoy en día todos debemos debatir sobre el sentido de la palabra “democracia”, que no puede ser la gestión pacificada de los conflictos para arribar a un consenso, sino una democracia conquistada por la gran parte del país en contra de un enemigo oligárquico, antinacional, racista y explotador.

Lo que estamos planteando es que el demos no puede ser identificado ni con mayorías, ni con minorías, sino que la esencia de la democracia tiene que ver con el poder de los pobres, de los indios, de los negros, de las mujeres; “ de la misma forma, la oligarquía no consiste en el poder de unos pocos (“algunos” u oligoí), sino esencialmente en el poder de los ricos (poroí). A todo ello hay que añadir que “democracia” designa una constitución “desviada”: los pobres gobiernan en favor de sus intereses como pobres y no del interés general. Así, solo el gobierno de los pobres para los pobres puede tener esta denominación” [2].

Las oligarquías que gobernaron, las castas que jodieron al país, ese cholaje blanco mestizo, que siempre tuvo una noción “privada” de lo que es una comunidad de Estado, de lo que es un país, asumieron a los excluidos como una amenaza y, por lo tanto, mantenerlos a una distancia conveniente, debido a que el manejo de la cosa pública correspondía a los “especialistas” de la política.

La función social del estado plurinacional: gestión de lo común

Las políticas económicas, sociales y políticas de las oligarquías siempre tuvieron la tendencia de cercenar lo común, así lo común se convertía en la víctima ideal para satisfacer apetitos oligárquicos. Y este cerco que la derecha tendía continuamente alrededor de lo común corresponde a las relaciones que las clases dominantes, las oligarquías tenían con el país, con el territorio y con los ciudadanos, como decía Zavaleta Mercado “cada hombre es…del tamaño de su país y que la nación es un elemento del yo, que el yo individual no se realiza sino a través del yo nacional”, en otras palabras: lo común se privatizó a expensas de la minoría antinacional.

Frente a la conspiración política de la antinación, de la oligarquía, el Proceso de Cambio asumió el gobierno para dotarle de otra función al Estado y es la función social, que implica transformar, cambiar su funcionamiento y la relación que tiene el Estado con su pueblo.

Y esta sencilla idea de la gestión de lo común como función social del Estado Plurinacional dio lugar a una transformación del país: hoy 9 de cada 10 mujeres atienden sus partos en hospitales; en 11 años se han construido 1.007 establecimientos de salud, 2.700 consultorios en los barrios; el analfabetismo de 23% se ha reducido al 2.7% y la tasa de alfabetización subió del 80% al 92.45%.

El salario mínimo nacional que era de 40 bolivianos el 86 ha subido a 2.060 bolivianos el 2018; la inversión pública ejecutada por el Estado se incrementó en más de 11 veces de 629 millones de dólares en 2005 a 7.000 millones de dólares en 2018, y es un eje importante para dinamizar la actividad económica del país; l a estabilidad del modelo económico y la seguridad jurídica, permitieron que en los últimos doce años las utilidades del sector privado se incrementen en más de 4 veces.

El 2005 la tierra cultivada era de 11 millones de TM y el 2017 aumentó a 17,2 millones de TM; el 2000 las hectáreas con riego era de 227 mil hectáreas y el 2017 aumentó a 434 mil hectáreas con riego, así en los últimos 10 años, el promedio anual de acopio de alimentos fue de 264 mil toneladas que garantiza el abastecimiento del mercado interno y la estabilidad de precios.

Los programas MI AGUA y MI RIEGO beneficiaron a más de 1,6 millones de personas, con agua limpia en sus viviendas y mayor rendimiento en la producción agrícola. La oferta de potencia eléctrica se incrementó en 103% entre 2005 al 2017, permitiendo contar con un excedente de más de 600 Megavatios.

En lo que concierne a la industrialización de los recursos evaporíticos el 2013 se implementó la planta piloto de Cloruro de Potasio en Uyuni y Carbonato de Litio en Uyuni y hoy tiene una producción de 2.800 toneladas de sales de potasio y 65 toneladas de carbonato de litio. El 2014 se creó la Planta Piloto de Ensamblado de Baterías La Palca en Potosí, hoy cuenta con una producción de 2.084 Baterías. El 2017 se implementó la planta de Materiales Catódicos en Potosí actualmente con una producción de 22,32 Kilogramos. Todas estas Plantas piloto fueron construidas con una inversión total de 66,1 millones de dólares americanos.

La Industrialización de Hidrocarburos ha creado las siguientes plantas: de tuberías y accesorios, de amoniaco y urea, de GNL, dos separadoras de líquidos, todas ascienden a una inversión de 2.054,3 millones de dólares.

Entre 1994-2005 se instalaron 49 mil instalaciones de gas domiciliario siendo beneficiadas 243 mil personas o sea el 2,9 % de la población boliviana; mientras que en el período 2006-2017 se han beneficiado más de 4 millones de personas que representa el 36% de la población boliviana. A esto se suma que 27 Municipios cuentan con Estaciones Satelitales de Regasificación como parte del Proyecto de Gas Virtual – GNL.

La inversión en la minería entre 1997-2017 como promedio fue de 75 millones de dólares; y en el período 2006-2007 fue de 298 millones de Dólares.

Hasta ahora se han invertido en carreteras 6.653 millones de dólares en los últimos 12 años en todo el país. Mientras que entre 1825 a 2005, o sea en 180 años, la inversión acumulada para caminos fue de 1.098 millones de dólares. En 12 años se construyeron 4.792 kilómetros de carreteras pavimentadas en todo el país.

Esta nueva función social del Estado Plurinacional que ha transformado al país es el resultado del mérito irremplazable de esta oposición entre la democracia y la oligarquía a partir de los intereses sociales, en otras palabras las clases dominantes durante todos los gobiernos que han manejado la cosa pública reflejaron una esencia de “gobernanza de las minorías” en oposición feroz a la democracia intercultural entendida como “soberanía de las masas”. Otra razón más para que la derecha excluyente, racista y explotadora se plantee destruir su contradicción: Evo.

“Quien no comparta la batalla, compartirá la derrota”

Bertolt Brecht

2019 será una prueba de fuego para seguir transformando el país a partir de una batalla fundamental como son las elecciones nacionales, después de 13 años del Proceso de Cambio, éste se encuentra en un momento de enormes preocupaciones, incertidumbres y retos, hoy más que nunca por nuestra responsabilidad revolucionaria es útil recurrir a la crítica, la autocrítica, el debate, la interpelación.

La transformación que ha tenido el país es fundamentalmente necesaria y ya no podemos retroceder; pero todavía es insuficiente, porque no hemos avanzado en un norte de emancipación y no voy a plantear acciones postcapitalistas, porque en esta coyuntura no hay una idea para reemplazar al Estado y lo que tenemos que hacer es que este Estado pueda comenzar a funcionar de una forma no estatal, es decir que el aparato estatal y sus medios existan para servir auténticamente a los intereses populares.

Para lograr esto planteo lo que sigue;

1. Políticas sociales en salud, educación, vivienda. La educación, la salud y la vivienda no pueden seguir siendo un privilegio para personas con recursos económicos. Las madres sin recursos saben que sus hijos no van a tener las mismas oportunidades al no poder acceder a una educación de calidad y esta situación provoca el sufrimiento de no poder dar a sus hijos la oportunidad de un futuro mejor que el que ellas tuvieron. No puede ser que un dirigente del MAS que ya tiene casa acceda a una vivienda social; hacer políticas de calidad en educación, salud y vivienda, significa en otras palabras construir Instituciones con Identidad que sirvan, como prioridad, al pueblo trabajador en esas áreas, si se lo logra el pueblo saldrá a defenderlos en cualquier espacio.

2. Habrá que analizar quién o quiénes ya han claudicado en defender el Proceso de Cambio, un sector claramente identificado es esa derecha que fue incorporada al gobierno y que ha mejorado su patrimonio económico, ya ha claudicado, porque es una derecha que no es intensamente consciente de lo que pierde, sencillamente debido a que no lucho por este Proceso de Cambio.

3. Pero también han claudicado ciertos izquierdistas, indigenistas, comunistas, guevaristas, antiimperialistas que se han embriagado con las migajas de poder que ostentan, llámese cargos de jerarquía y buenos sueldos, así han bajado los brazos, han cambiado sus principios por intereses y defienden más sus derechos que sus deberes políticos. No hacen autocrítica, como señala Frei Betto “Sencillamente el olor del dinero, combinado con la función del poder, produce la irresistible alquimia capaz de hacer torcer el brazo al más retórico de los revolucionarios”. Pienso que la derecha que no luchó y la izquierda que se extravió son incapaces ya de desplegar nuevos modos de existencia, y lo que se debe hacer es la purga.

4. Ha llegado la hora de profundizar y afianzar el Proceso de Cambio y para esto sería útil seguir el consejo de Lenin “volver a empezar desde el principio”, y creo que hay recordar y reafirmar los conjuros que se hicieron el 2003 donde hubo un sentido común, con lo cual resucitaríamos el fantasma de la “Revolución democrática y cultural” cuyo axioma-norma a priori era igualdad, por lo tanto lo adecuado sería descender hasta el punto en el que se parió el pueblo boliviano, las luchas del 2000 y del 2003, y elegir una senda que profundice el Proceso de Cambio.

5. El Proceso de Cambio es de los movimientos sociales, pero no hay una carta de navegación que señale un horizonte. De la agenda 2015 hay recuperar lo más significativo para dar un paso adelante, y este paso implica que la clase obrera boliviana que hasta ahora no ha completado el paso de en-sí a para-sí, comience a tomar conciencia que en el presente la crítica de la economía política está recuperando su lugar fundamental en la teoría y en la práctica; y que los movimientos indígenas, en particular sus líderes, que comiencen a luchar, no por “la visión de un mundo feliz, sino por el recuerdo de sus antepasados esclavizados” (W. Benjamín)

6. Según Zizek “la tarea revolucionaria es inventar nuevos proverbios” que movilicen a los movimientos sociales, al pueblo, a la clase media parida por este Proceso de Cambio. En Chile la educación pública, gratuita y de calidad no formaba parte del sentido común, fue necesaria una huelga de tres meses en el 2011 del movimiento estudiantil, para que ahora el pueblo chileno asuma en su mente y corazón la creencia de que hay que luchar por una educación de calidad, pública y gratuita. En nuestra realidad no logro entender por qué personas de la tercera edad de la zonas residenciales cobran la renta dignidad, cuando hay abuelos y abuelas que lo siguen pasando mal; es hora que altos cargos del gobierno paguen mayores impuestos para los temas de salud, educación y vivienda; es necesaria una purga en la administración pública y que ingresen a trabajar gente joven; urgente la capacitación de violencia de género en todos los rincones del país y parar los feminicidios.

7. Por último, es necesario que el presidente Evo Morales tenga un rol protagónico fundamental basado en lo siguiente:

· Es necesario que la ciudadanía vea y sienta a su presidente como un ser humano consciente de los errores que se han cometido, con humildad y con el compromiso de cambiar aquello que debilita nuestro proyecto.

· Tan importante como admitir errores es comprometerse a intentar solucionarlos dando propuestas concretas que ayuden a ver a la ciudadanía que se quiere seguir trabajando por el pueblo.

· Es un compromiso fruto de una autocrítica revolucionaria porque solamente los revolucionarios se enfrentan consigo mismos.

· Es una lección de humildad y valentía que aportará autoridad moral del presidente ante la ciudadanía y que profundizará en su respeto por el presidente Evo Morales.

Lo que estamos planteando son batallas duras y auténticas, a las que están llamados los revolucionarios; de no hacerlo creo que compartiremos (ojalá que no sea) una posible derrota. * Ex militante de las Fuerzas Armadas de Liberación Zárate Willka

Notas:

[1] Reinaga F. La Revolución India, Editorial Las hoguera, 2018, La Paz, p.165. El párrafo está modificado en función del artículo.

[2] Laval c., Dardot P. La pesadilla que nunca acaba, Editorial Gedisa, Barcelona, 2017, p.21.
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