Frente a la situación de total y absoluta indefensión ciudadana, inseguridad jurídica y aplicación de la Doctrina de la Seguridad Nacional, que tenía la finalidad de eliminar a lo que los dictadores militares en su época denominaban el “enemigo interno”, se torna necesaria la participación de instancias jurisdiccionales internacionales que de manera imparcial tomen conocimiento del caso y juzguen al Estado nicaragüense por los crímenes de lesa humanidad que viene cometiendo. (Imagen: ¿Qué pasó en Nicaragua? ¿Cuán lejos está de 1979, del comandante Carlos Fonseca, de las aspiraciones revolucionarias? Scoopnest.com)

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“Nos sumamos a esta petición de renuncia de Daniel Ortega y Rosario Murillo del gobierno, exigida por todo el pueblo movilizado de Nicaragua”, dice el comunicado de la casa de estudios superiores que también solicita la convocatoria al diálogo para adelantar las elecciones como el camino para la superación de esta crisis y violencia que azota al pueblo, principalmente a los jóvenes nicaragüenses.

(HORA 25).- Autoridades, docentes y estudiantes de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), frente a los sangrientos hechos que se vienen cometiendo en contra del pueblo nicaragüense por parte del gobierno de Daniel Ortega y sus agentes paramilitares, plantearon la necesidad de la participación de los organismos internacionales que de manera imparcial tomen conocimiento de este caso y juzguen al Estado de Nicaragua por los crímenes de lesa humanidad.

“Frente a la situación de total y absoluta indefensión ciudadana, inseguridad jurídica y aplicación de la Doctrina de la Seguridad Nacional, que tenía la finalidad de eliminar a lo que los dictadores militares en su época denominaban el “enemigo interno”, se torna necesaria la participación de instancias jurisdiccionales internacionales que de manera imparcial tomen conocimiento del caso y juzguen al Estado nicaragüense por los crímenes de lesa humanidad que viene cometiendo”, señala el comunicado de Solidaridad con el pueblo nicaragüense.

Asimismo, pide la solidaridad de todos los pueblos latinoamericanos para promover una solución que restablezca, a la brevedad posible, la paz y la democracia en Nicaragua.

“… en solidaridad con las hermanas universidades de Nicaragua, rechazamos la intervención a las mismas por grupos paramilitares, en franca violación de su autonomía”, dice el documento que fue leído por el rector de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) Waldo Albarracín y aprobado por los asistentes a la LVIII Cátedra Libre de este martes 17 de julio en homenaje al líder Marcelo Quiroga a 38 años de su desaparición física, quienes además estamparon sus firmas en el documento.

El documento reflexiona que el peso de la crisis institucional y política de Nicaragua es soportada por las espaldas la juventud nicaragüense, mujeres, y población civil, “circunstancia ante la cual, condenamos la violencia inhumana e inaceptable ordenada por el gobierno de Daniel Ortega a través de fuerzas policiales, militares y paramilitares que desataron una feroz represión contra la población civil que exige su renuncia”.

“Nos sumamos a esta petición de renuncia de Daniel Ortega y Rosario Murillo del gobierno, exigida por todo el pueblo movilizado de Nicaragua”, dice el documento que Bolpress reproduce por su importancia, tras añadir que piden “la convocatoria al diálogo para adelantar las elecciones como un camino para la superación de esta crisis y violencia que azota al pueblo, principalmente a los jóvenes nicaragüenses”.

SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO NICARAGÜENSE

Nosotros, autoridades, docentes y estudiantes de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz-Bolivia, frente a los atropellos y crímenes de lesa humanidad que se vienen cometiendo en contra del pueblo nicaragüense por parte del gobierno y sus agentes paramilitares, expresamos nuestra indignación y voz de protesta frente a los hechos, al tiempo de manifestar nuestro apoyo solidario a las víctimas del abuso de poder.

Las protestas contra el gobierno del presidente nicaragüense Daniel Ortega han dejado hasta ahora más de 350 fallecidos y 1800 heridos desde el 18 de abril pasado, en una escalada de violencia en contra del pueblo sin precedentes en la historia de Nicaragua.

El reciente informe de la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) sostiene que las violaciones destacan en “persecuciones policiales, asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país”.

Hasta ahora el peso de esta crisis institucional y política la han llevado sobre sus espaldas la juventud nicaragüense, mujeres, y población civil de toda Nicaragua, circunstancia ante la cual, condenamos la violencia inhumana e inaceptable ordenada por el gobierno de Daniel Ortega a través de fuerzas policiales, militares y paramilitares que desataron una feroz represión contra la población civil que exige su renuncia.

Nos sumamos a esta petición de renuncia de Daniel Ortega y Rosario Murillo del gobierno, exigida por todo el pueblo movilizado de Nicaragua.

Convocamos al diálogo para adelantar las elecciones como un camino para la superación de esta crisis y violencia que azota al pueblo, principalmente a los jóvenes nicaragüenses.

Lo que viene aconteciendo es una muestra ostensible de práctica del terrorismo de estado, situación similar a lo que acontecía cuando el régimen del ex dictador Anastacio Somoza en el pasado, el cual precisamente fue combatido por los actuales gobernantes de ese país.

Frente a la situación de total y absoluta indefensión ciudadana, inseguridad jurídica y aplicación de la Doctrina de la Seguridad Nacional, que tenía la finalidad de eliminar a lo que los dictadores militares en su época denominaban el “enemigo interno”, se torna necesaria la participación de instancias jurisdiccionales internacionales que de manera imparcial tomen conocimiento del caso y juzguen al Estado nicaragüense por los crímenes de lesa humanidad que viene cometiendo.

Pedimos la solidaridad de todos los pueblos latinoamericanos para promover una solución que restablezca, a la brevedad posible, la paz y la democracia en Nicaragua.

Asimismo, en solidaridad con las hermanas universidades de Nicaragua, rechazamos la intervención a las mismas por grupos paramilitares, en franca violación de su autonomía.

LA IGLESIA CATOLICA EN BOLIVIA, SOLIDARIA CON EL PUEBLO NICARAGUENSE

La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) expresó este jueves su pesar y preocupación por la crisis que vive la República de Nicaragua y que a tres meses de los conflictos no encuentra una solución a la violencia y represión que ha costado la vida de cientos de personas. Los Obispos también expresaron su solidaridad con la población nicaragüense, con los obispos, sacerdotes, religiosos y laicos que extreman esfuerzos para instalar un diálogo responsable y están dando muestras de una ejemplar valentía en la defensa de los más pobres, dice el comunicado de la CEB.

Asimismo, señalan que “una vez más se constata que proyectos que comenzaron con un ideario de cambio social, se transforman en proyectos de poder autoritario cuando no están fundamentados en valores humanos y cristianos o se pierde de vista el servicio al bien común, que legitima toda autoridad”, se lee en el documento.

Convocaron a todos los obispos de América Latina y El Caribe a orar por Nicaragua en las eucaristías del domingo 22 de julio en todas las iglesias en Bolivia e hicieron un llamado a los países y a los organismos internacionales a buscar los caminos de solución para que se eviten más enfrentamientos y muertes.