La herejía de Rilda Paco Alvarado

Raúl Prada Alcoreza

La artista que expresa en colores y formas pictóricas su crítica estética al Carnaval, que derivó en el mercantilismo bochornoso y en machismos exaltados, que hacen gala de sus dominaciones masculinas, encubriéndose en alardes de ceremonias y ritos alegóricos a la Virgen del Socavón. Sin menospreciar el evento y la tradición implícita en el Carnaval, tampoco se trata de un cuestionamiento a la religión, sino al uso de la Virgen para deleite del mercado y despliegue de elocuencias machistas, fuera la concurrencia de derroche banal entre grupos de poder.

Una definición compartida del Carnaval y el Carnaval de Oruro podría resumirse de la siguiente manera:

El carnaval es una fiesta, que se da lugar antes de la cuaresma; se inicia el miércoles de ceniza. Transcurre en fechas variables – entre febrero y marzo según el año -. En el carnaval concurren, mezclándose, mimesis y disfraces, conjuntos musicales, bandas, desfiles alegóricos que ocupan y se desplazan en la calle. Se trata de un período de permisividad y descontrol. Al principio, el Carnaval se circunscribía a espectáculos donde los participantes vestían disfraces y usaban máscaras. A lo largo del tiempo, el Carnaval se fue transformando hasta convertirse en una festividad compuesta y combinada. El nacimiento del Carnaval procede de las fiestas paganas, dedicadas y en honor a Baco, dios oriental y greco-romano del vino, las saturnales y las lupercales romanas, también las que se realizaban en honor del toro Apis en Egipto. De acuerdo a algunos historiadores, los orígenes de esta festividad se remontan a la Sumeria y Egipto antiguos, hace más de 5000 años. Dándose celebraciones semejantes en el Imperio romano; es cuando se difundió la costumbre por Europa; después, por América, con la conquista y colonización de españoles y portugueses, a partir de fines del siglo XV. El Carnaval, no deja de ser una celebración de tono religioso, aunque, se podría decir, sincrética, está asociado con los países de tradición católica.

El Carnaval de Oruro es uno de los carnavales que se dan en el mundo, que ha adquirido connotación internacional. Ha sido declarado por la UNESCO como “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”. En el despliegue del carnaval participan conjuntos folklóricos, comparsas, bandas, diferenciadas por tipos de danzas. Todos efectúan su peregrinación hacia el Santuario del Socavón, cada sábado de carnaval en la tradicional “Entrada”. El Carnaval de Oruro, por la popularidad y connotación lograda, sobre todo, debido a su manifestación cultural, además de atracción turística, pasó a volverse uno de los Carnavales más importantes conjuntamente con el de Río de Janeiro, Brasil y otros carnavales en el mundo .

Una fotografía del cuadro de Rilda Paco Alvarado, sacada en celular, es la siguiente:

La artista se autonombra Imilla Cunumi Birlocha. La artista Rilda Paco dijo que la imagen trata de concientizar sobre el comportamiento que se genera en las fiestas en torno a la Virgen por carnaval, estableciendo una relación entre la imagen de la mujer y la Virgen como un objeto . La autora de la imagen explicó a los medios que existe una asociación entre la Virgen que aparece en su obra y las mujeres, que los hombres que participan del carnaval ven a ambas como un objeto . Lo que llama la atención es la reacción de las instituciones del Estado, en este caso de la Gobernación Departamental de Oruro y del Gobierno municipal. El secretario municipal de Cultura de Oruro, Germán Navía dijo que “Hemos determinado que se trata de una afrenta al pueblo orureño y a la religiosidad popular” . Navía explicó que tras una reunión entre entidades que organizan el Carnaval de Oruro se decidió iniciar un “proceso judicial” contra la autora. Estas entidades son el Gobierno Municipal, la Gobernación, la Asociación de Conjuntos Folclóricos y el Comité de Etnografía y Folclore de Oruro, además de una comisión de la Iglesia Católica boliviana. Navía reiteró que la manifestación artística “es un atentado contra la dignidad” de los habitantes de la ciudad, aunque algunas tendencias de arte contemporáneo se caractericen por un estilo provocador. A su turno, el gobernador de Oruro, Víctor Hugo Vásquez, en declaraciones a los periodistas coincidió al señalar que la representación “es inadmisible” y que pedirá que se sancione a su autora.

¿Qué es lo que escandaliza tanto a estas instituciones, que se desgarran las vestiduras? ¿La figura de la Virgen en tanga? Estos personajes devotos, que hacen declaraciones tan elocuentes, expresan sentirse agraviados, además, consideran que se ha atentado contra las creencias y tradiciones de la sociedad de Oruro. ¿Qué es lo que despierta en ellos tanta demostración de furia? ¿Es la pintura que, según ellos, es provocativa y atentatoria contra las buenas costumbres, o, mas bien, es que la pintura devela sus recónditos deseos del oscuro objeto perseguido, ya sea el poder o la riqueza o la dominación sobre la mujer a secas? Rilda Paco lo ha dicho, que, para ella, existe una asociación entre la Virgen que aparece en su obra y las mujeres, y que los hombres que participan del carnaval ven a ambas como un objeto. Pero, la Inquisición no escucha argumentos, lo que le indigna es lo que consideran un agravio inadmisible.

Bueno, en esta actitud institucional compartida aparece el síntoma, el síntoma que nos señala o muestra el problema, que no se quiere ver. Exagerando un poco, aunque no lejos de lo cierto, estos personajes agraviados se acuerdan de la Virgen en carnavales. Se olvidan que, según la narrativa católica, la Virgen es la madre de Jesús, por lo tanto, Dios, en segunda persona, siendo la tercera persona la Santísima Trinidad. Lo que implica el reconocimiento de la doctrina y sobre todo de las prácticas y mandamientos exigidos por la religión. Una de las principales se enuncia como amar al prójimo. A propósito de la artista, prácticamente lapidada por la institucionalidad, habría que recordar a Jesús cuando ante un grupo exaltado que quería matar a pedradas a una adúltera, les dijo: Aquel de vosotros que esté libre de pecado, que tire la primera piedra . Parece atinado recordar esta frase, pues alumbra sobre la motivación profunda que lleva al acto del castigo. En realidad, más que castigar a la persona señalada como pecadora, se efectúa la catarsis reveladora de la propia consciencia culpable.
Les repugna que se ilumine en la oscuridad de sus cuevas, que se exponga a la luz lo que se oculta, sus turbios negocios, la mercantilización desbordante del Carnaval, que era, mas bien, la ocasión del jolgorio, de la suspensión de las reglas, el momento del desenfreno y de las sensaciones, la ocasión del placer. Alguien ha calificado al Carnaval como los días del mundo bizarro; es decir, el mundo al revés. Sin embargo, el Carnaval ha dejado de ser esto, para convertirse en el desborde espectacular de la banalidad, salvo contadas excepciones, en una disputada concurrencia de grupos de prestigio, de pugna por espacios, cupos, territorios de mercadeo, incluso de blanqueo, además de erigir un lugar como trono de Carnaval, sobre todo, en el balcón improvisado, para que los gobernantes aparezcan pintorescamente populares y bailando; es donde creen recuperar su popularidad y prestigio perdido.

Es un privilegio asistir a estas expresiones de ira institucional, pues son síntomas; la sintomatología ayuda a interpretarlos. Los síntomas son, incluso, más ricos en significaciones que los propios signos. Estamos entonces ante personificaciones de conservadurismos recalcitrantes, que encuentran la oportunidad para enojarse y hacer gala de sus prejuicios, para decir a voz en cuello que son devotos y creyentes. Cuando, en el balance de trayectorias de vida se pueda encontrar escaza práctica o ninguna del comunitarismo cristiano.

Sobre la cualidad estética y el logro de la obra, preguntemos a los pintores y críticos del arte qué opinan; entre los que se encuentra, claro está, Rilda Paco.