La polémica generada por la la reunión del encargado de negocios de Estados Unidos en Bolivia con el expresidente Carlos Mesa aumenta con las declaraciones de los implicados. Mesa se siente espiado por el gobierno, pero desde el gobierno le respondieron que el hecho de hablar de espionaje, significa que se reune en secreto con funcionarios extranjeros, además que, en su calidad de vocero del tema marítimo, es un servidor público que debe coordinar sus reuniones con representantes diplomáticos.

“Es una muy mala noticia para el país que el Primer Mandatario en un discurso público diga que espía a sus compatriotas y que además convierte en una acusación carente del más mínimo fundamento”, dijo Mesa al comentar la denuncia del presidente Morales.

El martes Morales había denunciado que cuatro miembros de la Embajada de Estados Unidos, a la cabeza de su Encargado de Negocios Peter Brennan, visitaron a un expresidente. La reunión fue confirmada por la Embajada de Estados Unidos que la calificó como una reunión de cortesía.

Según el diario Páginasiete, Mesa dijo que sus actividades privadas son “objeto de un seguimiento por parte del Gobierno Nacional y, lo que es más grave, que éste adolece de profundas fallas”.

Además, Mesa aseguró que se reunió, a solicitud de Brennan, con él y dos nuevos funcionarios de la embajada estadounidense. “El objeto de esa visita de cortesía era despedirse por la conclusión de su misión y presentar a los nuevos funcionarios Rolf Olson y Marianne Scott que acompañarán al nuevo encargado de Negocios en sus futuras labores”.

Romper las convenciones

Conocidas las explicaciones, el canciller Fernando Huanacuni, aclaró que todas las presentaciones de funcionarios diplomáticos deben realizarse por medio de la Cancillería.

“La presentación de funcionarios nuevos, antiguos u otros es a través de las formalidades a las autoridades, porque no se puede presentar a particulares”, dijo Huanacuni y agregó que la reunión Brennan-Mesa “tiene un carácter diferente” a la relación diplomática de Estado a Estado.

“No creemos que (esté bien que) cualquier encargado de negocios este presentando a todos sus funcionarios a particulares porque no corresponde”.

Además, según el canciller, “el hecho de que (Mesa) hable de espiar significa que eso (la reunión) era secreto, entonces ese carácter denota también otras definiciones al margen de lo diplomático y formal”.

Obligación de coordinar

Por su parte la ministra de Comunicación, Gísela López, aseguró que que el expresidente Mesa está en la obligación de coordinar con el gobierno las reuniones con representantes diplomáticos, porque en su calidad de vocero para el tema marítimo es un “servidor público”.

Según el párrafo 2 del artículo 41 de la Convención de Viena, que rige las relaciones diplomáticas, “todos los asuntos oficiales de que la misión esté encargada por el Estado acreditante han de ser tratados con el Ministerio de Relaciones Exteriores del Estado receptor por conducto de él, o con el Ministerio que se haya convenido”, disposición que no fue cumplida en el caso de la reunión Mesa-Brennan.