El día martes 10 de octubre, “Día de la Democracia” en Bolivia, ¡lo hicimos! Movilizamos a mucha gente en varias ciudades de Bolivia  para recordarle al régimen de Evo Morales varias cosas que no quiere ver porque no le conviene:

Primero, le recordamos el origen histórico de este día, el 10 de octubre de 1982 se inauguró el periodo democrático más largo de la historia de Bolivia. Esta democracia, la que vivimos y construimos durante estos treinta y cinco años, con seguridad no es, ni de lejos, la que soñamos o la que deseamos, tiene demasiadas debilidades y muchos se aprovecharon de ella durante todo este tiempo para su propio beneficio. Pero, es la que tenemos, es la que debemos de cuidar, de mejorar, de perfeccionar para beneficio colectivo, porque la democracia es el bien común.

Segundo, recordamos a Evo Morales, quien gobierna Bolivia desde hace más de once años, que su gobierno se origina en las urnas, no en la herencia de los incas ni en una asamblea de sindicatos. Él es presidente de Bolivia, y Bolivia somos TODOS los ciudadanos que habitamos este país (también las ciudadanas, por si se le olvida). Nosotros, la gente, somos “EL SOBERANO”, no lo es él ni su cohorte de tirasacos. Le guste o no le guste, en este país habita una inmensa diversidad de personas, las que lo quieren y las que no lo quieren, las que lo aman entrañablemente y las que lo aborrecen. Cuando aceptó el cargo de presidente (que no es el de rey), debió enterarse de ello y asumirlo con todas sus consecuencias. Él es un servidor público y tiene el DEBER de gobernar para TODA la gente, no sólo para sus acólitos. Así como tanto le gusta que le amarren los cordones de los zapatos  y le cuelguen guirnaldas de hojas de coca, flores, papas y naranjas, tiene que aprender a recibir las críticas más duras de quienes observan sus actos y se los señalan.

Tercero, salimos a las plazas para advertirle que ninguna maniobra suya orientada a perpetuarse en el poder que circunstancialmente hoy ostenta, le va a salir bien. Que el 21 de febrero de 2016 nos consultaron si queríamos que se modifique el artículo 168 de la CPE para permitirle, por cuarta vez consecutiva, postularse para presidente en 2019, y la mayoría le respondimos que NO, que no queremos que se modifique la constitución, en consecuencia, ha quedado INHABILITADO para presentarse como candidato en las próximas elecciones nacionales. Le recordamos que la CPE es la ley de leyes, la que define las reglas del juego a las que todos debemos respetar, incluido él. La constitución contiene normas, como por ejemplo la del servicio militar obligatorio para los varones, que a mí no me gustan, que me resultan anacrónicas, absurdas y fuera de lugar; pero, no tengo opción, mientras ello esté establecido en la CPE, tengo que aceptarlo. Ni modo.

Cuarto, el gobierno no es un minibús como los que circulan por La Paz, donde hay un conductor que busca facilitarse la existencia rompiendo todas las reglas del tránsito que le incomodan, como por ejemplo, cruzando la luz roja del semáforo a toda raja, parando donde le viene en gana, o aconsejando a los pasajeros que “aprovechen no más” el atasco para descender o ascender al vehículo en cualquier parte. No, señor, no es “aprovechando no más” que se va a quedar ahí, hasta cuando se le ocurra conveniente. El mandato tiene un tiempo limitado, le guste o no le guste, a él y/o a sus amigos de los “movimientos sociales” que a fuerza de imposición pretenden sostenerlo ahí indefinidamente.

Quinto, también le hicimos ver que esa enorme diversidad ciudadana incluye a los partidos políticos –ninguno de los cuales (incluido el suyo) es de mi preferencia, por cierto– a las agrupaciones ciudadanas y a todas las formas de organización imaginables. Que la gente se organiza como quiere o como puede, ese es un derecho constitucionalmente reconocido; en consecuencia, todo cuanto hagan y digan los suyos para denostar a quienes se le oponen, no es otra cosa que un acto antidemocrático y de soberbia extrema.

En suma, el 10 de octubre salimos a las calles pacíficamente y dimos una severa advertencia al régimen: no van a pasar por encima de nosotros, y nosotros no vamos a acatar ninguna disposición de SU tribunal constitucional que vaya en contra de la propia Constitución Política del Estado, ¿lo han entendido?

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