¿Era tu intención hacerte héroe eterno? Tu que pensaste mas alla del contingente, más alla del reconocimiento temporario, Tu que en tus memorias despechaste los premios y los logros individuales como factores separadores. Ahora te hacen fiesta, algunos con cumbias y bachata, otros con llanto y bendiciones/

¿Dónde está hombre de las tinieblas que cancelaste los premios en Cuba por ser discriminatorios?

Ahora te acurrucan con cantos y fiestas, te hacen vivir una muerte noble cuando fue una muerte necesaria.

Diste tu vida y tu aliento a la lucha revolucionaria por un hombre nuevo, un hombre que no vei3a mas que la unidad en los seres humano, las razas, el género, la separación de seres humanos te hastiaba, y como tal recibiste tu bala. Asesina de verdad, pero fulminante para dejar constancia de lo que se debe sacrificar para vivir.

Fuiste un pasajero, se peleó con Fidel con el Comintern, son el de alla y de aquí, y seguiste. Seguiste porque lo tuyo iba mas alla de la contienda de quien podía apoyar o no.

Estabas solo como el Bolívar de Santa Marta. Estabas más solo que el quijote contra los gigantes. Tu rocinante y sus costillas de verdad poicaron tus pies pero para ser un sacrificio.

Nadie te dio paz nadie compartió contigo el último cigarrillo asmático que lo necesitabas.

Caminaste n lomo de mula vieja y en lomo de tus propias ideas. Mataste pensando que la muerte podía recomponer males heredados de la sociedad. Mataste y dejaste que te mataran para ser tú la víctima y el victimario.

Che te decían cuando en verdad eras el amigo. Comandante te susurraban cuando de verdad eras el menos de los grados. ¿Y qué pasó? Te hicieron parte de lo que la cotidianeidad daba, te dijeron que no y sin embargo seguiste. Te dijeron que no y subiste al monte solo sin más aliento que el que te daban tus pulmones enfermos.

No, no, Comandante, las cagaste, y eso fue así , no dejaste pensar porque pensaste tú. No déjate que se te explicara porque tú ya sabias. El mismo problema de todos. Tú sabias y la suma era simple, dos más dos cuando en Bolivia era seis y no cuatro. Decidiste que todo era cuestión de sumas y restas y no pensaste que era de gentes que veían todo de otro ángulo.

Te dijeron no, y seguiste, tu eras eterno y como tal actuabas. Tu plan era intachable y como tal había que seguirlo.

Se te siguió y ni las muertes te hicieron ver diferente. Eras como dicen testarudo y cabezota, pero cuando se trataba de vidas y planes no decías más que, adelante.

Y adelante fuiste. Se murieron y los velaste con la cara de, son víctimas de la revolución, sin poner un dedo en que eran combatientes heroicos de sueños.

La guerra de guerrillas era la respuesta y tu eras el comandante, eras el que debería dar el tono de valentía y fuerza. Lo hiciste, pero no como corresponde a un mesías. Te equivocaste.

Te dejaron y te lloraron y el resto de nosotros siguió llorando pensando que eras lo que deberías ser.

Nos morimos muchos en tu nombre y después tuvimos que reaccionar al mundo que tu no viste.

Tu guerra, que fue nuestra estaba desfasada. Tu guerra que fue nuestra, estaba coja.

La lucha no es siempre lo que se piensa es más. Y ahora nos damos cuenta. Nadie te traicionó, sino que tu seguiste un camino que lo armaste tú. Los que seguimos tus pasos y vivimos podemos ahora decir:

Gracias Comandante, mejor hubiera sido escucharnos, así sea un poquito