Con gas baratísimo y crédito al 1 % de interés entre otras condiciones favorables “la rentabilidad es modesta. Sin apalancamiento pero con subsidio al precio del gas natural, este proyecto tiene un retorno a la inversión entre 5% y 8%. Pero, operando al 60% de su capacidad este retorno comienza a ser negativo, por tanto, urge capturar mercados”. (Foto ABI)

 

-Mauricio Medinacelli / mmedinaceli.com

 

En días pasados autoridades bolivianas inauguraron el “Complejo Petroquímico de Amoniaco y Urea” en el departamento de Cochabamba (Bolivia). Los titulares en la prensa escrita, así como las declaraciones de turno, no se dejaron esperar: “Bolivia salta a la petroquímica con la planta de urea”, “después de 192 años de fundación del país se consolida la industrialización de los recursos naturales”, “… es el proyecto más importante en la historia de Bolivia, una inversión gigante, 953 millones de dólares”. Bueno, podría llenar muchas páginas con todo lo escrito al respecto. En este contexto, quiero compartir con ustedes los resultados de un documento que escribí el año pasado y que ahora tiene alguna relevancia.

¿Cuál es el tamaño de este proyecto? O una pregunta aún más difícil ¿Cuál es la importancia del proyecto? Existe la tentación a definir el tamaño o importancia de un proyecto en función al tamaño de la inversión. Aún recuerdo la película de Kevin Costner “Waterworld” con una inversión de US$ 175 millones (mucho dinero para esa época) e ingresos brutos de US$ 88 millones. Resta decir que esta película es catalogada como uno de los peores desastres financieros de la industria. Pero claro, si sólo midiéramos el éxito en función a la inversión, todo sería fantástico… para el director, los actores, pero no para los inversionistas.

Entonces ¿Cómo podemos entender el tamaño del proyecto? Una posibilidad es comparar los ingresos brutos de éste, con otras opciones. Luego de hacer mi tarea, que pueden descargar en este link, encuentro que si la planta se encuentra en plena capacidad (2,100 Tpd) y los precios de venta y costos de transporte son razonables, entonces los ingresos brutos (a la salida de la planta) estarían alrededor de los US$ 250 millones… y siendo generosos US$ 300 millones por año. Es eso ¿Mucho, poco, razonable? Le comento que por la exportación de gas natural a Brasil y Argentina, en el mejor momento de precios y volúmenes Bolivia, recibió como ingresos brutos (exportaciones) aproximadamente US$ 6,000 millones y ahora que las cosas no van muy bien, aprox. US$ 3,000 millones. Por tanto, el proyecto de urea es 10 o 20 veces más pequeño que los proyectos de exportación de gas natural diseñados y gestionados (con reservas de gas certificadas) antes del “nuevo amanecer”… antes del año 2006.

¿Quién se beneficia con las ganancias? La respuesta usual es “el pueblo de Bolivia” o, como a muchos gusta, “el soberano”. Sin embargo, este constructo llamado “soberano” está compuesto de varias partes que deben ser precisadas. En principio, quien se beneficia directamente de las ganancias es YPFB a costa de precios del gas natural (utilizado como materia prima) muy por debajo de los precios de exportación. En el documento al que hago referencia, estimé que para compensar a las regiones productoras debido al menor precio del gas natural, YPFB debería transferir el 70% de las utilidades a éstas. El lector reflexivo quizás se cuestione: ¿Es la rentabilidad del proyecto de urea una construcción artificial con base en precios subsidiados del gas natural?

¿Es el proyecto rentable? Cuando expuse este documento a un grupo de colegas, una de las primeras preguntas fue: Apartando el hecho del tamaño del proyecto y a quién beneficia ¿Es este proyecto rentable? La respuesta es: sí, con precios del gas natural subsidiados, un crédito del Banco Central de Bolivia muy cómodo (1% de interés anual… ya quisiera yo y seguro todos ustedes recibir un crédito así) y operando a máxima capacidad; de hecho, aún bajo estas condiciones, la rentabilidad es modesta. Nota técnica: Sin apalancamiento pero con subsidio al precio del gas natural, este proyecto tiene un retorno a la inversión entre 5% y 8%; operando al 60% de su capacidad este retorno comienza a ser negativo, por tanto, urge capturar mercados.

Entonces ¿Por qué funciona en otros países? Este tipo de proyectos funciona muy bien cuando el gas natural abunda, el país tiene acceso a la costa y el tamaño del mercado es gigante. Quiero concentrarme en el primer argumento, el gas natural abundante. Cuando un país “ya no sabe qué hacer con su gas” el costo marginal (así como nos gusta hablar a los economistas) es muy bajo, por ello, puede darse “el lujo” de precios de dicho gas natural (utilizado como materia prima) pequeños. Pero también hay países donde el asunto no funciona. En particular, me tocó hacer una pequeña consultoría a uno en el cual tenían una planta que vendía urea (a precios subsidiados) a los agricultores de la región. ¿Cuál fue el problema? Que muchas de las personas que compraban la urea a precios subsidiados, luego la revendían en el mercado negro al país vecino. En Bolivia le llamaríamos: el contrabando de urea.

¿Estoy en contra de la industrialización y desarrollo del país? Usualmente cuando presento estos argumentos, las personas comentan que todo esto hace pensar que yo no deseo el desarrollo del país. Déjenme responder a esto con la analogía de la película que utilicé al principio. En realidad yo estoy en contra de las megaproducciones estatales (con gigantes presupuestos) que al final son un fracaso de taquilla. Yo estoy a favor de aquellas películas bien pensadas y planificadas que al final reportarán un beneficio al que las hace. Yo estoy a favor de mayor educación a las personas, para que éstas hagan comedias, películas de acción, películas independientes, etc. Donde el Estado sea facilitador de esta iniciativa privada. ¿Hay películas estatales buenas? Seguro que sí, pero no son todas y quizás son las menos.

¡Ah! Aprovecho para contarles una anécdota. Hace algunos meses atrás me invitaron a dialogar sobre éstos y otros temas a una reconocida Universidad en La Paz (Bolivia). Cuando expuse los argumentos utilizando ejemplos sencillos, “dibujos” y bueno… los recursos que ustedes probablemente ya conocen. El expositor que vino a continuación dijo algo como: dejemos a un lado los dibujitos y temas caseros, hablemos de lo importante, hablemos de cómo las fuerzas vivas del país deben controlar los sectores geopolíticamente estratégicos. En ese momento vi por la ventana y me pregunté: “¿Qué hago aquí? Cuando podría estar en casa jugando con mi Santi”.

En fin, ya quedó para la anécdota.

Bueno mis amigas y amigos, como siempre, un gusto compartir estas ideas con ustedes. Quedan muy pocos días para regresar al país, exactamente en cuatro parto de esta tierra a la que le llegué a tener un cariño especial. Tengo en mente un nuevo post (más video) antes de partir sobre la situación gasífera en América Latina y el Caribe… espero poder hacerlo.

Tengan un excelente martes.

Mauricio Medinaceli Monrroy

 

Kabul, septiembre 19, 2017