Bulo Bulo, (Coco Cuba/ABI).- Bolivia estrenó el jueves su industria petroquímica en la que invirtió 953 millones de dólares y la que, en el primer año de operaciones, le redituará, en metálico, ingresos por 233 millones de dólares, además de multiplicar su producción de granos, frutas y hortalizas, de acuerdo con cálculos oficiales.

Es decir que en cuestión de entre 3 y 4 años, el país, que viene de zambullirse en la era industrial tras 192 años de historia de rezago transversal, habrá recuperado su inversión y hacia 2022 comenzará a contar sus ganancias, amén de las platas que le redituará multiplicar su producción de arroz, soja, maíz, trigo, sorgo, frutas y hortalizas.

Esto, así como se lee, rima con los proyectos del gobierno de Evo Morales de alcanzar la autosuficiencia en la producción de alimentos y salir a exportarlos en 2025.

Se trata del emporio petroquímico de Bulo Bulo, 700 km al este de La Paz, una planta montada por el gigante surcoreano de la industria y la tecnología Samsung en 5 años sobre 20 hectáreas extendidas en 5 km de ancho y uno de largo.

Apenas el presidente indígena de izquierdas autorizó las operaciones que poco antes de fines de septiembre permitirán cerrar el primer saco de 50 kg de urea, Brasil y Perú se dijeron más que dispuestos a absorber la producción de la Planta de Urea y Amoniaco de Bulo Bulo, la materialización más depurada de la promesa honrada de su campaña electoral de 2005, cuando ganó las elecciones bolivianas por primera vez: industrializar los hidrocarburos después de nacionalizarlos de manos de 21 multinacionales petroleras .

La Gobernación del Estado brasileño de Matto Grosso, que insume 1.500 toneladas de urea/año, adelantó hace más de 2 meses su interés de embarcar para sus sembradíos, si fuera posible, las 600.000 hectáreas del nutriente que llegaría a esa zona desde Bulo Bulo, centro este de Bolivia, en cuestión de 36 ó 48 horas, mucho menos que los dos meses que tarda en emplazarse la urea importada de China o Rusia.

La agroindustria de Bolivia, emplazada, principalmente, en los departamentos oriental de Santa Cruz y subandino de Cochabamba, podría hacerse cargo, en principio, bajo el prisma de actual estado de producción, de no más de 120.000 toneladas de urea para “nitrogenar” las tierras de labranza.

El resto queda reservado a la exportación.

El vicepresidente de Perú, Martín Vizcarra, que llegó a Bolivia a evaluar el plan técnico para la construcción del Corredor Bioceánico Central, que unirá los puertos de Santos, en el Atlántico brasileño, e Ilo, en el Pacífico peruano, luego de recorrer el centro boliviano, dijo en la jornada inaugural de la Planta de Bulo Bulo que su país produce urea insuficiente para sostener su pujante industria agroalimenticia y que, por lo tanto, deberá apelar a la novísima producción de su histórico y filial vecino.

“Tenemos aquí la posibilidad de tener esos productos en el mercado peruano que son altamente demandados” por las potentes industrias agrícola y minera de Perú, sostuvo.

La urea para la agricultura y el amoniaco para terciar el nitrato de amonio empleado en las explotaciones mineras son “productos sumamente demandados a nivel internacional”; en Perú producimos” en pequeña escala “pero tenemos que importarlos” de todas formas, apuntó.

Bolivia pasará, de importar a los ruegos hace 9 años el 70% de su consumo interno, a producir 45% más de trigo que hoy mismo, cuando los productores abonen las tierras con la urea que producirá en dos semanas la Planta Bulo Bulo.

El país, que entre otros granos produce en sus tierras orientales 2 millones de toneladas de soja de exportación y que ingresa por ese concepto 1.200 millones de dólares año, mejorará con la urea de Bulo Bulo en 30% la producción de sorgo, para sostener la comida de aves y vacunos.

En el corto plazo, dijo el ministro de Hidrocarburos, Luis Sánchez, pasará a exportar maíz, pues la planificación del grano avisa una suba de 200 veces más que el índice de la producción de hoy mismo.

Con Bulo Bulo la producción de caña de azúcar se incrementará en 65%, en la misma proproción que el arroz.

Argentina y Paraguay, que producen alimentos de exportación, aspiran también a recibir la urea boliviana, siempre de acuerdo con Sánchez.

Con el 20% de la producción de urea para el mercado local, Bolivia extenderá su superficie de cultivo de 2,5 a 17 millones de hectáreas.

“Antes se importaba urea y fertilizantes, ahora se acabó. Nunca más vamos a importar fertilizantes y más bien vamos a exportar fertilizantes”, aseguró el líder boliviano.

La producción de 50 millones de pies cúbicos de gas, del que se decanta en procesos de combustión la urea y el amoniaco, está garantizada por 15 años hasta 2032 para Bulo Bulo, precisó Sánchez.

Al 70% de su capacidad instalada, Bulo Bulo producirá 2.100 toneladas diarias de urea y 1.200 toneladas de amoniaco.