Cuzco, Perú, (Coco Cuba, ABI).- Los presidentes Evo Morales y Pedro Pablo Kuczynski se encontrarán el viernes en Lima en el mejor momento de la relación de Bolivia y Perú en décadas, acicateado por el más grande emprendimiento bilateral en 191 años de historia conjunta, un tren que discurra por los 2 países y Brasil y vincule de este a oeste Sudamérica y los dos océanos que la circundan.

Kuczynski y Morales abordarán con prelación la construcción del corredor central bioceánico, que comporta el tendido de un ferrocarril rápido que vincule, en ambos sentidos, los puertos de Santos, en el Atlántico de Brasil (oriente), y de Ilo, en el Pacífico de Perú (occidente).

Se trata, según Morales, del “Canal de Panamá del siglo XXI”, que incorpora, por supuesto al gigante Brasil, y también a Uruguay, Paraguay y Argentina interesados en colocar sus exportaciones en el ahora rico Asia sin necesidad de bajar sus embarcaciones hasta el Estrecho de Magallanes para subir luego hasta el Pacífico norte.

Constructores y financiadores de China y Alemania han puesto los catalejos en la obra cuya construcción podría insumir unos 10.000 millones de dólares.

Morales llegará el jueves a Lima, horas antes del partido entre las selecciones de Bolivia y Perú por la eliminatoria sudamericana para el Mundial de fútbol Rusia-2018.

Para entonces sus ministros, en cabeza del canciller Fernando Huanacuni, habrán ya desarrollado, en mesas técnicas, la Declaración de Lima, junto a sus pares peruanos, dirigidos por el jefe de Torre Tagle, Ricardo Luna.

Se trata del tercer gabinete boliviano peruano consecutivo desde 2015 y una nueva historia en la relación bilateral.

Bajo la presidencia de Morales y su homólogo peruano a la sazón, Ollanta Humala, el primero se celebró en Cuzco y marcó un nuevo tiempo en la relación bilateral fundada el 15 de noviembre de 1826, después que Perú se liberara del poder colonial de España en Ayacucho, en 1824 y, lo propio Bolivia, tras desbaratar lo último del ejército de real de Madrid, en Tumusla, en febrero de 1825.

Un año más tarde Morales citó a Kuczynski

Esquema del proyecto de tren bioceánico. Ilustración: ABI

Esquema del proyecto de tren bioceánico. Ilustración: ABI

en la ciudad de Sucre, en el subandino boliviano, adonde convergieron los ministros de los dos países.

En el Palacio de Pizarro, Morales y Kuczynski irán por más y abordarán, también con énfasis, un tema complementario a la construcción del corredor central bioceánico y su tren rápido: el puerto de Ilo, al sur de Lima, que Bolivia considera como la alternativa a los chilenos de Arica y Antofagasta, que desde 2011, cuando Morales anunció que interpondría una demanda marítima a Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), sirven con dificultades crecientes y voluntad declinada a la carga boliviana.

La Paz acaba de subrayar la importancia, para el comercio ultramarino regional, de construir un megapuerto en Ilo, cedido en comodato (préstamo gratuito) por 99 años a Bolivia durante el gobierno del presidente peruano Alberto Fujimori, en enero de 1992.

Si bien Ilo, por donde la mediterránea Bolivia también planea salir al Pacífico, no tiene actualmente la capacidad portuaria para operar la carga boliviana, “menos para lo que saca Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay; por lo tanto se va a proyectar un megapuerto cerca de” ese puerto, afirmó Huanacuni en La Paz el domingo último.

Lima y La Paz se abocarán también a revisar los avances de los acuerdos alcanzados de Sucre, en 2016, cuando Kuczynski y Morales establecieron que el ferrocarril bioceánico corría indefectiblemente por el centro de Bolivia y recalaba en Ilo.

La agenda del III Gabinete Binacional de Perú y Bolivia implica el corredor bioceánico, el puerto de Ilo y temas medioambientales, de seguridad, defensa e integración.

Los palacios Quemado y de Pizarro deben alcanzar acuerdos también para descontaminar el Lago Titicaca, el navegable más alto del mundo emplazado sobre 4.000 m de altura sobre el nivel del mar y 8.00 km2 de extensión que Bolivia y Perú comparten en los Andes sudamericanos, como también para combatir el narcotráfico, la delincuencia fronteriza y ahora más aún la trata de personas.

Como sucede invariablemente desde 1872, cuando La Paz y Lima firmaron un tratado de asistencia recíproca en caso de guerra y, más aún, desde 1879, cuando estalló la denominada guerra del Pacífico sur, Chile –con cuya presidente Michelle Bachelet Kuczynki viene de celebrar, lo mismo, un gabinete binacional en la misma Lima– seguirá a la distancia el desarrollo dela reunión boliviano peruana.