El centrista neoliberal Francois Macron acaba de ganar el balotaje francés con el 65.5% frente al 34.5% de la ultraderechista Marine Le Pen.

Todos los gobiernos de la Unión Europea saludan esa elección que consolida dicho bloque en momentos en que al otro lado del canal de la mancha el Reino Unido hace el Brexit.

Macron, quien fue ministro del saliente gobierno “socialista”, representa la continuación por la derecha de las políticas de Hollande.

Algo que llama la atención es la fuerte votación que tuvo el Frente Nacional. Hace 15 años el padre de Marine, Jean Marie, se convirtió en el primer neo-fascista en llegar a una segunda vuelta europea. Tal fue el shock que todo el resto del espectro político se unió para apoyar al derechista Jack Chirac quien acabó aglutinando más del 80% de los votos en la ronda final. Entonces el grueso de la izquierda salió en masa a votar para impedir el “avance del fascismo”.

Esta vez el lepenismo ha doblado su porcentaje y se ha convertido en una fuerza que puede disputar una siguiente elección presidencial. Dicha nueva situación se debe a 3 factores:

1)      Que Marine se ha ido distanciando del pasado tan antisemita de su papá, a quien separó del partido y quien le atacó en la víspera de los comicios, y logró captar la adhesión de políticas y electores del antiguo partido de De Gaulle.

2)      Que la izquierda no quiso votar por Macron quien, pese a su reciente pasado socialista y a ser menos derechista que Chirac, es visto como el hombre que va a radicalizar medidas de austeridad y de reducción de los derechos laborales.

3)      La tasa de participación electoral ha sido una de las más bajas en un balotaje francés: solo dos de cada tres registrados acudieron a las urnas. La BBC estima que un 25% se abstuvo.

Algo inusual en la política europea es que por primera vez los dos partidos tradicionales de un país (los republicanos que representan a la derecha y los socialistas que representaban a la izquierda) no entraron ninguno de ellos a la ronda final y, más bien, quedaron en los puestos tercero y quinto, respectivamente. El nuevo presidente gobernará sin un partido y una fuerte bancada propia parlamentaria.

Para el vecino Reino Unido que tendrá elecciones generales en un mes los resultados franceses de este domingo son una buena noticia para el laborismo, el cual fue castigado en las municipales del jueves. Los corbynistas insistirán que la lección francesa es que hay la posibilidad para que se produzca una sorpresa electoral, mientras que Blair ha decidido volver a la política llamando a crear un movimiento simpatizante a Macron dentro del partido que antes él lideró.