(ABI).- El presidente del Senado de Bolivia, Alberto Gonzales, describió el domingo en detalle la violación a los derechos humanos de los transportistas bolivianos en carreteras y puertos del norte de Chile, que una comisión oficial comprobó en terreno en julio último y que el presidente Evo Morales puso al tanto el viernes anterior al Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (NNUU) en Ginebra.

“Es una denuncia gravísima. En el ámbito de las Naciones Unidas, cuando se habla de violació de derechos humanos, es una situación muy grave”, sostuvo Gonzales en declaraciones a la radio y televisión estatales.

El tercer hombre de la jerarquía estatal boliviana deploró, en coincidencia con la denuncia de Morales en NNUU y el testimonio de dos camioneros, el mismo viernes, ante ese órgano internacional en Ginebra, que autoridades chilenas hayan ordenado el cierre de las condiciones mínimas para el desarrollo de las actividades de los transportistas y la carga bolivianos en los puertos chilenos de Arica y Antofagasta.

Bolivia tiene el derecho a libre tránsito patente en el Tratado de 1904 por todos los puertos de Chile, que la dejó mediterránea en 1879.

Gonzales dijo que tras la presentación de la demanda judicial boliviana a Chile, por una salida propia al mar Pacífico, en 2013 en los estrados de la CIJ, los transportistas bolivianos sopesan una suerte de medidas de retaliación.

En Arica, los garajes donde guarecían su carga y sus coches fueron inopinadamente clausurados y, habilitado, uno en vez de cuatro, de un empresario chileno, más caro y carente de condiciones y seguridad mínimas.

En “un lugar donde supuestamente tienen que pasar muchas noches no había agua”, ni servicios higiénicos y, tampoco, electricidad, denunció.
En la bacas de los camiones, ya que la vía férrea Arica La Paz no funciona hace años, la carga boliviana, que ocupa más del 90% de la capacidad instalada del puerto de Arica, administrado por privados, debe esperar hasta 15 días antes de ser embarcada, lamentó Gonzáles.

“El puerto está reventado en su capacidad, no tiene más capacidad para procesar la carga”, dijo al tiempo de escribir el paraje que las autoridades chilenas reservaron para los camiones de Bolivia.

“Parecía la boca del lobo. No sabías a quien tenías a unos metros. Donde estaban centenares de camiones bolivianos para entregar la carga, la luz que había allí era la que ponían los camiones cuando encendías sus faroles. No había un solo baño para centenares de personas, tampoco un lugar para sacar un poquito de agua”, denunció.

Al citar un ejemplo, Gonzales, que integró la comisión oficial boliviana que en julio recorrió amos puertos de Chile, criticó que la Policía chilena se haya enseñado con una mujer, esposa de uno de los transportistas bolivianos, que intentaba cocinar algunos alimentos en medio de la carretera, mientras se agotaba, hasta en 2 semanas, la larga fila de camiones con carga antes de embarcar, y le haya aplicado una carga de 200 dólares

Ante NNUU “nos estamos quejando de que a nuestros compatriotas les hayan privado de acceso al agua”, dijo al repasar la imagen de un transportista boliviano lavándose la cara con agua del radiador de su vehículo.

“Han utilizado el agua del radiador para bañarse. No les han dejado cocinar. Se trata de una mujer muy humilde. Llegó una patrulla, les quitó todo y le puso una multa de 200 dólares. Los transportistas no viajan solos, lo hacen con sus señoras y niños. No estamos hablando sólo de acceso a un baño”, describió el líder del Senado boliviano.

Gonzales deploró, por tanto, que los bolivianos sean “sometidos a trato tan denigrante, tan humillante”.

En esos términos, dijo el legislador, es que se ha presentado la denuncia boliviana ante el Consejo de Derechos Humanos de NNUU.
“El Estado boliviano presentó una petición al Consejo que tiene su sede en Ginebra para que Bolivia pueda hacer una exposición de estos atropellos, violaciones a los derechos humanos en contra de nuestros transportistas, de ciudadanos bolivianos”, explicó.

Tras constatar in situ las condiciones impuestas a los transportistas bolivianos en Arica, Bolivia, precisó Gonzales, pidió presentarse en Ginebra y NNUU notificó, luego de aceptar el pedido boliviano, a la legación de Chile sobre el asunto.

Tras la denuncia formulada por Morales en Ginebra, el viernes último, Chile tuvo derecho a responder y hasta la dúplica, según reza el protocolo.

Gonzales insistió en que el pueblo chileno es muy grato con los bolivianos y no lo incluyó al describir este cuadro de situación.

Dijo que tras la visita de julio a Arica y Antofagasta, se tiene noticias de que en alguna medida la situación ha sido revertida, pero no así la discriminación a la carga de minerales que exporta Bolivia por el segundo de los puertos.

“Resulta que el zinc boliviano es muy contaminante, muy peligroso” para el puerto de Antofagasta y, por tanto, “tiene que almacenarse 35 km más allá del puerto y recién entrar al puerto cuando está el barco”, describió al denunciar la discriminación que padecen los exportadores bolivianos, respecto de su carga.

El almacenaje corre a cargo de empresarios chilenos y el retorno de la carga al puerto sólo puede efectuarse en camiones chilenos, y no bolivianos, en los que llegó a ese punto desde Bolivia.

A Contrapelo, “resulta que el zinc chileno no (es contaminante), entra nomás tranquilo (al puerto y se almacena ahí). El zinc chileno no contamina. Imagínense ese disparate cuando son minerales que provienen de la misma zona”, hizo notar en base de ironías.

Bolivia demanda a Chile desde 1905 y ahora ante la CIJ, un corredor soberano al Pacífico.

Desde 1879 Bolivia carece de puerto propio, pese a nacer a la vida independiente con 400 km de costa, que Chile adicionó por la fuerza su soberanía, además de 120.000 km2 de territorios que desembocan en el mar.