La Ley de la Juventud No. 342 de febrero de 2013, decreta en su artículo 5 que cada 21 de septiembre se celebre el Día Plurinacional de la Juventud en Bolivia. A pesar del nombramiento por Ley, vimos que el 21 de septiembre las y los jóvenes celebraron este día con intercambio de regalos y otras manifestaciones de amor y amistad, incluso los medios de comunicación enfocaron, como siempre, esta fecha sobre todo desde lo comercial Sin embargo, también debería ser una ocasión propicia para reflexionar sobre la situación y la problemáticas de la juventud en general y, en particular de la juventud rural. Según el Censo de Población y Vivienda del 2012 realizado por el Instituto Nacional de Estadística, la población entre 15 y 29 años de edad es de 2.865.517 que representa el 28,58% del total de la población del país que es de 10.027.254 de personas.

En el marco de esta fecha y desde nuestro trabajo en desarrollo rural hablaremos específicamente de la juventud rural del país. Según la investigación “Jóvenes Rurales. Una aproximación a su problemática y perspectivas en seis regiones de Bolivia”, realizada por el CIPCA en 2014, la juventud rural es el colectivo de hombres y mujeres que viven en sus comunidades y/o en espacios urbanos de sus municipios o provincias y cuya edad está comprendida entre los 12 a 30 años de edad y que desarrollan actividades económico productivas, sociales y culturales dentro o fuera de sus espacios.

En base a la definición anterior, la investigación hace un acercamiento a la realidad de ese grupo y señala algunos de los problemas de la juventud rural desde la vivencia de las y los propios jóvenes: presión ante las necesidades, exigencias y requerimientos de la familia; baja capacidad económica de las familias para costear los estudios; ausencia o dificultad en el acceso a la educación en salud sexual y reproductiva; acceden a trabajos informales sin beneficios sociales; escasas oportunidades y condiciones para la educación y profesionalización; incremento en el consumo de alcohol, drogas y la proliferación de pandillas; escasas tierras para las y los jóvenes y las nuevas familias jóvenes, falta y empleo digno en sus comunidades y dificultades para encaminar iniciativas económicas; viven tensiones internas sobre mantener la identidad cultural o asumir nuevos valores más próximos a los occidentales; sus opiniones no son tomadas en cuenta; discriminación de las y los jóvenes en la comunidad y fuera de ella (en la comunidad se los discrimina por su falta de experiencia y tienen poca participación en sus organizaciones sociales propias, su participación casi se limita a eventos festivos y deportivos), aunque están ganando espacios de participación poco a poco, éstos aún son muy limitados, fuera de la comunidad también se vulneran sus derechos.

Estos contextos afectan a la juventud rural en general, pero abaten más a las mujeres jóvenes rurales que a los hombres por los roles dentro la familia y en la comunidad. Según la investigación del CIPCA, en la familia las mujeres se dedican a las labores reproductivas (actividades domésticas, labores del hogar, la socialización y la educación de niñas y niños, el cuidado de la salud familiar, la alimentación y todo el trabajo que esto implique) y productivas (actividades económicas o generadoras de ingresos). Muchas mujeres realizan dobles jornadas, los hombres solo se dedican a lo productivo (la mayoría); en ausencia de los padres los jóvenes hombres asumen responsabilidades paternas con mayor potestad que las madres o las mujeres; las mujeres jóvenes con familia asumen responsabilidades de adultas en la familia y en la comunidad; en algunas familias liberan a las mujeres jóvenes de responsabilidades dentro del hogar para que puedan estudiar. En la comunidad hay restricción a mujeres para participar de actividades sociales, es mucho más difícil que participen en las organizaciones sociales mixtas, en las que hasta los hombres jóvenes tienen participación reducida porque para las personas mayores las y los jóvenes no tienen la experiencia necesaria, en las organizaciones de mujeres la participación de las jóvenes es más abierta, pero no en todas las zonas rurales existen organizaciones de mujeres.

Esta situación, entre otras, que viven las y los jóvenes en el área rural provoca altas tasas de migración. Según el Censo 2012 más de medio millón de personas emigró del país, de las cuales más de la mitad son jóvenes hombres y mujeres de 15 a 29 años, y aunque no existen datos específicos de la migración de jóvenes rurales “la juventud rural es la más propensa a migrar en respuesta a la falta de empleo bien remunerado y oportunidades de crecimiento profesional y personal. Por ello, la juventud deja las zonas rurales hacia zonas urbanas en busca de empleo en sectores distintos a la agricultura” (Ginsburg et al, 2014; Awumbila et al, 2015).

Según el Censo Agropecuario 2013 la población entre 16 y 29 años de edad, representa el 24,5% que llegan a ser 626.114 personas del total de la población rural en Bolivia y de ese total el 96,45%, es decir 603.541 jóvenes realizan actividades agropecuarias; el 63,8% (385.155 jóvenes) se dedica a la actividad agrícola, el 13,3% (79.219) a la ganadería, el 1,5% (9.114) a diversas actividades entre avícola, piscícola, caza, forestal, recolección y extracción y el restante 21,55% (130.053) manifestaron que no participan en ninguna actividad agropecuaria por diversas razones entre ellas estudio y trabajo.

De las y los 603.541 jóvenes que se dedican a la agropecuaria, el 35 % trabaja de manera permanente en esas actividades y el 65% lo hace de manera temporal ya que combinan con educación y/o con otras actividades no agropecuarias. Sin embargo, a partir de los 30 años hacia arriba ya se dedican con mayor permanencia a la actividad agropecuaria. Ello podía significar que los jóvenes, por lo menos una parte de ellos, no apuesta de manera permanente a la actividad agropecuaria. (CIPCA 2014).

El Foro Rural Mundial, en una nota por el Día Internacional de la Juventud el pasado 12 de agosto, enfatiza que la juventud del área rural, en especial la juventud dedicada a las actividades agropecuarias, tiene un papel fundamental en la lucha contra la pobreza, por tanto, asegurar el relevo generacional en el campo, que mantenga una agricultura con agricultores y agricultoras jóvenes es clave. Resaltan además que es importante orientar el papel de la juventud para garantizar la erradicación de la pobreza y lograr el desarrollo sostenible a través del consumo y la producción sostenibles; “La juventud rural es un actor estratégico para mantener la agricultura familiar y contribuir así a la erradicación de la pobreza”.

Por ello, la iniciativa del Año Internacional de la Agricultura Familiar de 10 años (2015-2025) AIAF+10, liderada por el Foro Rural Mundial, de la cual CIPCA forma parte, trabaja en el diseño e implementación de políticas agrarias, económicas y sociales que atiendan de forma específica las necesidades de la juventud rural. Estas políticas de apoyo al colectivo deben facilitar el acceso de la juventud agricultora a los medios de producción (tierras, agua, créditos, mercados, tecnologías adecuadas, entre otros) y mejorar sus condiciones de vida, convirtiendo así a la Agricultura Familiar en una profesión atractiva para ella evitando, al mismo tiempo, la emigración del campo a las ciudades.

En este marco en Bolivia se ha avanzado en la elaboración de propuestas de las y los jóvenes rurales. En el Primer Foro de la Juventud Rural realizado en 2014 por el CIPCA, jóvenes de diferentes zonas rurales del país elaboraron y consensuaron la Agenda de la Juventud Rural con propuestas en diferentes áreas como la participación orgánica y política; economía, producción y empleo la educación y formación; identidad y cultura.

Esta agenda pretende canalizar las demandas de las y los jóvenes rurales a distintos niveles del Estado. En el tema productivo proponen la creación de programas de capacitación en emprendimientos productivos juveniles, creación de unidades económicas de producción para jóvenes donde puedan hacer transformación de la producción local, así como en buenas prácticas agrícolas, sanidad animal y manejo de nuevas tecnologías agrícolas saludables. Solicitan también que los niveles nacional, departamental y municipal destinen un porcentaje del presupuesto para el financiamiento de emprendimientos juveniles agropecuarios y no agropecuarios, acorde a la vocación productiva de cada zona y con asistencia técnica continua. Plantean que las entidades bancarias abran carteras de micro-créditos para jóvenes de zonas rurales que deseen implementar emprendimientos productivos. Que las empresas estatales como EMAPA y otras compren la producción agropecuaria de los jóvenes. Finalmente solicitan que el Gobierno priorice la dotación de tierras productivas y con seguridad jurídica a jóvenes rurales que han decidido quedarse a vivir en sus comunidades.

Están claramente establecidas las necesidades prioritarias e iniciativas de la juventud rural en Bolivia, es fundamental apoyar e impulsar a través de políticas públicas y diferentes acciones para que este sector se constituya actor central para el fortalecimiento y renovación procesos productivos, organizativos y culturales en el área rural, esencial para garantizar la seguridad y soberanía alimentaria y el desarrollo rural sostenible del país.

Así mismo es importante que el gobierno desde sus diferentes instancias brinde las condiciones y el presupuesto necesario para el funcionamiento del Concejo Plurinacional de la Juventud (conformado según lo establecido en el artículo No. 14 de la Ley de la Juventud) para que éste logre la función asignada como la instancia de la sociedad civil de participación, deliberación y representación plurinacional de las jóvenes y los jóvenes para proponer políticas, planes, programas y proyectos, pero tomado en cuenta las necesidades de las y los jóvenes rurales, y que además impulse la creación de los Concejos Municipales de la Juventud a través de los cuales la juventud rural podrá canalizar sus necesidades prioritarias.

A más de 3 años de la Ley de la Juventud, el Concejo Plurinacional de la Juventud todavía no logra articular a las organizaciones de jóvenes del nivel nacional para exigir el cumplimiento de sus derechos en torno a su propia agenda, es menester invertir en el presente y futuro que son las y los jóvenes.