(ABI).- Bolivia conmemoraba el sábado el año del fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que se declaró competente para tratar el juicio marítimo instaurado a Chile, en medio de un ya habitual cruce de acusaciones entre autoridades de ambos países en el peor momento de la historia de la degradada relación bilateral.

Un día después de denunciar en la sede del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas de Ginebra, la violación de los derechos humanos de transportistas y viajeros bolivianos en puertos y carreteras del norte de Chile, Morales rechazó los dichos del canciller chileno Herlado Muñoz que viene de acusarle con instaurar una “política de odio” contra Chile.

“Nos dicen que estamos sembrando odio, que estamos humillando a Chile, mira ello, nos quitan el mar, nos roban el agua del Silala y de paso desvían el río Lauca, ahora nosotros somos lo que ofendemos, los que odiamos, nosotros somos los que humillamos”, afirmó Morales durante un acto público en el centro de Bolivia.

Luego que Muñoz, que acompaña a la presidente de Chile, Michelle Bachelet, que asiste al 71 período de sesiones de la Organización de Naciones Unidas en Nueva York, acusara al mandatario boliviano por formular acusaciones inéditas contra su país, refiriéndose al discurso de Ginebra, Morales dijo que son las oligarquías chilenas las que se oponen a un entendimiento entre La Paz y Santiago.

“Repito nuevamente, no es el pueblo chileno sino como siempre esos grupos que no entienden la situación de los pobres de Bolivia o de Chile sino los que sirven al imperio norteamericano”, afirmó.

De acuerdo con Morales, la “clase conservadora de Chile” es la que somete hace casi 140 años a Bolivia, a la que dejó mediterránea tras arrebatarle su mar en 1879, 400 km de costa y 120.000 km2 de ricos territorios mineros que desembocan en el Océano Pacífico.

“Desde la fundación de la República, Bolivia, no por el pueblo chileno, sino por la clase política conservadora de Chile permanentemente hemos sido humillados, ofendidos, marginados, no solamente en aquellos tiempos”, sostuvo al tiempo de referir ataques personales que se publicaron en la prensa chilena.

“He leído algunas notas de prensa que decían, después que he sido electo Presidente, “Evo es un presidente sin plumas. Quiere decir que nos ven como salvajes, como animales”, dijo.

Por su lado Muñoz expresó la molestia de su país por los dichos del líder boliviano en Ginebra, sede de la oficina de NNUU para los derechos humanos.

“El discurso agresivo contra Chile en el consejo de Naciones Unidas en Ginebra es inédito y sobrepasa todo límite de lo que hasta ahora conocemos”, dijo Muñoz citado por la edición digital del diario chileno La Tercera.

En el acto de entrega de un sistema de agua para el consumo humano y riego en el departamento de Cochabamba, Morales elogió “al pueblo” chileno que según él apoya la antigua reivindicación marítima boliviana.

“Repito, no es por el pueblo chileno, a mí por ejemplo me ha sorprendido el pueblo chileno, ayer en Ginebra, nos acompañó en estas reuniones, algunas conferencias. Mapuches, algunas autoridades o intelectuales, pero chileno gritando mar para Bolivia el día de ayer en Ginebra Suiza”, detalló.

Morales –cuyo gobierno radicó en la CIJ una demanda en 2013 para que Chile se avenga a negociar de buena fe una salida soberana al mar para Bolivia, venía de pedir a La Moneda allanar ya una solución al más antiguo conflicto de América Latina, durante su discurso anula en el 71 período de sesiones de NNUU en Nueva York– dijo que es la primera vez que su país adopta una postura de reclamo en el plano internacional desde 1879.

“Con razón, por la justicia y con la verdad levantamos la voz a esa clase dominante de Chile para que nos respete, para que nuestros transportistas que exporta e importa productos no sean humillados ni ofendidos”, dijo luego de describir el suplicio de bolivianos a merced de autoridades chilenas en puertos y carreteras del país trasandino.

Bolivia exporta el grueso de su comercio exterior por Arica y sus embarques mineros por Antofagasta. El primero de los puertos vive del comercio boliviano.

Lo mismo que en Ginebra, Morales describió el trato que se le reservó incluso al canciller boliviano, David Choquehuanca, en puertos de Chile, cuando una comisión oficial de La Paz viajó, hace 40 días, a constatar las violaciones al Tratado de 1904, cuya intangibilidad La Moneda alega para desbaratar los recurrentes pedidos de diálogo de Bolivia.

“Pedimos diálogo para resolver de manera bilateral con diálogo. Sin embargo, hermanas y hermanos, nunca somos escuchados. Seguramente muchos han escuchado por los medios de comunicación, maltratados, discriminados, ofendidos, sometidos al sufrimiento, no tiene derecho de llevarse comida y cuando encuentra su comida le sancionan, les quitan, no tiene baño, no tiene ducha ni medicamente. Pocas horas trabajan en los aeropuertos, días, semanas parados (los transportistas bolivianos) sin alimentos y cuando reclamamos ante las instancias correspondientes después de que no quieren dialogar con el Gobierno boliviano, nos dicen que tenemos política de odio, que estamos ofendiendo”, explicó.

A su turno, Muñoz, que consideró que Morales irrespetó a la CIJ, cuando habló a media semana en el plenario de NNUU sobre la demanda marítima de su país y la relación con Chile, anunció la colocación de una queja por parte de su despacho en Nueva York.

“Vamos a aclarar respondiendo de manera sobre y serena aunque firme para que quienes no saben qué es lo que está detrás de las palabras ofensivas bolivianas, puedan tener claro cuáles son las reales intenciones”, sostuvo.

Morales contestó que faltar respeto a la CIJ es desconocer su competencia, es alusión al recurso que La Moneda esgrimió en 2014 para frenar el juicio marítimo abierto por Bolivia.

Mientras los agentes ante la CIJ de Bolivia y Chile, Eduardo Rodríguez Veltzé y José Miguel Insulza respectivamente establecían un acuerdo para una nueva ronda de alegatos en el juicio en la CIJ que podría tocar su final en 2019, Morales volvió a recapitular los apoyos a su mayor reivindicación histórica por parte de, entre otros de países, Estados, organismos e instituciones, Alemania y Francia.